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ENÉADAS

Plotino - Tratado 30,11 (III, 8, 11) — O Intelecto deseja e alcança o Bem

Enéada III, 8, 11

terça-feira 17 de maio de 2022, por Cardoso de Castro

Capítulo 8-11: O Intelecto contempla o Uno.

  • Cap. 8 O Intelecto é a primeira contemplação viva, desdobrada desde o Uno
  • Cap. 9,1-39 Como o Intelecto contempla
  • Cap. 9,39-cap. 10 O Uno é princípio e poder de todas as coisas
  • Cap. 11 O Intelecto deseja e alcança o Bem

Míguez

11. Pero todavía hay más: como quiera que la inteligencia es una visión y una visión que contempla, es también una potencia que ha pasado al acto. Contará con una materia y una forma, ya que el ser una visión en acto implica precisamente estas dos cosas. Antes de ver, la inteligencia era una; de una ha pasado a ser dos, aunque estas dos cosas sean sólo una. En cuanto al sentido de la vista alcanza su plenitud y perfección con las cosas sensibles, pero la visión de la inteligencia culmina precisamente en el Bien.

Mas, si ella fuese el Bien, ¿qué le quedaría por ver o por hacer? Todas las demás cosas actúan por el Bien o en razón del Bien; el Bien, sin embargo, no tiene necesidad de nada, pues se basta consigo mismo. Al hablar del Bien, nada podréis añadirle por el pensamiento; porque si algo añadieseis, todo eso iría en su demérito. No conviene atribuirle el pensamiento, para no introducir en El algo extraño, haciendo así de El dos cosas, la inteligencia y el Bien. Porque es claro que la inteligencia tiene necesidad del Bien, pero el Bien no tiene necesidad de la inteligencia. De ahí que la inteligencia tome su forma del Bien y reciba de El su perfección, pues la forma que ella tiene proviene del Bien y la hace semejante al Bien. He aquí la huella del Bien que se ve -en la inteligencia y, según la cual, hemos de concebir su modelo. Conviene que pensemos el Bien verdadero de acuerdo con su huella en la inteligencia. El Bien dejó en la inteligencia que ve una señal de sí mismo; de modo que siempre se da en ella algún deseo, un deseo constante, que alcanza siempre su cumplimiento. El Bien, sin embargo, nada tiene que desear, porque, ¿cuál podría ser su deseo? Nada le queda por obtener, puesto que nada desea. No es, por tanto, la inteligencia, porque en la inteligencia hay un deseo y una tendencia a su propia forma.

Digamos que la inteligencia es bella y el más bello de todos los seres. En la luz y en el resplandor puros en que permanece abarca la naturaleza de los seres, y este mundo nuestro, realmente tan bello, no es más que una sombra y -una imagen suyas. Subsistente en la plenitud de su esplendor, no conoce lo no inteligible ni las tinieblas, ni lo que carece de medida; vive, pues, una vida feliz, y el estupor se apodera de quien la ve, si ha de penetrar en ella y hacerse también uno con ella. Lo mismo que el que levanta los ojos al cielo y advierte el resplandor de los astros piensa en seguida en su creador y trata de encontrarlo, así también el que ha visto y admirado el mundo inteligible debe intentar buscar a su creador; porque, ¿quién constituye su fundamento, y dónde está y cómo es el que ha engendrado un hijo como ]a inteligencia, hermoso en su plenitud, que ha recibido por entero de su padre? Este padre no es la inteligencia, ni la propia plenitud de ser, sino algo anterior a ambas cosas, puesto que éstas son posteriores a él y tienen necesidad de alcanzar su plenitud y de pensar. Son vecinas, sin embargo, de aquello que no tiene necesidad de nada, ni siquiera de pensar. (La inteligencia) posee la verdadera plenitud y el pensamiento, porque ocupa el primer lugar (después del Bien). Antes de ella está el principio que de nada tiene necesidad y que nada posee; de otro modo, no sería verdaderamente el Bien.

Guthrie

THE SUPREME IS NOT INTELLIGENCE. WHICH ASPIRES TO THE FORM OF THE GOOD.

11. (10). A further consideration. Since intelligence is a sort of intuition, namely, a seeing (or actualizing) intuition (or vision), it really consists of a potentiality that has passed into actualization. It will therefore contain two elements, which will play the parts of (intelligible) matter, and of form, just like actualized vision, for actualized vision also implies duality. Therefore intuition, before being actualized, was unity. Thus unity has become duality, and duality has become unity. (Sense-) vision receives from sense-. objects its fulness, and its perfection, so to speak. As to intellectual vision, however, its fulness comes from a principle that is the Good. Now if intelligence were the Good itself, what would be the use of its intuition or its actualization? Other beings, indeed, aspire to the Good, as the goal of their activity; but the Good itself has need of nothing; and therefore possesses nothing but itself. After having named it, nothing should be added thereto by thought; for, to add something, is to suppose that He needs this attribute. Not even intelligence should be attributed to Him; that would be introducing therein something alien, distinguishing in Him two things, Intelligence and the Good. Intelligence needs the Good, but the Good has no need of Intelligence. On achieving the Good, Intelligence takes its form, for it derives its form from the Good; and it becomes perfect, because it assumes the nature (of the Good). The model (or, archetype) must be judged by the trace it leaves in Intelligence, conceiving of its true character according to the impression it leaves. Only by this impression does Intelligence behold and achieve the Good. That is why Intelligence aspires to the Good; and as Intelligence ever aspires to the Good, Intelligence ever achieves it. The Good itself, however, never aspires to anything; for what could He desire? Nor does He achieve anything, since He desires nothing. Therefore (the Supreme) is not Intelligence, whichever desires, and aspires to the form of Good.

THE GOOD AS SUPREME NEITHER NEEDS NOR POSSESSES INTELLECTION.

No doubt Intelligence is beautiful; it is the most beautiful of things, since it is illuminated by a pure light, since it shines with a pure splendor, and contains the intelligible beings of which our world, in spite of its beauty, is but an adumbration and image. The intelligible world is located in a region resplendent with clearness, where is nothing either obscure or indefinite, where, within itself, it enjoys a blissful life. It entrances the human gaze, especially when one knows how to commune with it. But just as a view of heaven, and the splendor of the stars leads one to seek and conceive their author, likewise the contemplation of the intelligible world, and the fascination it exerts leads (the beholder) to seek its author. The question then arises, Who is He who has given existence to the intelligible world? Where and how did He beget this so pure Intellect, this so beautiful son who derives all of his fullness from his father ? This supreme Principle itself is neither Intelligence nor son, but is superior to Intelligence, which is His son. Intelligence, His son, succeeds Him, because the son needs to receive from the father both intellection and fullness, which is his food; so (the son) holds the first rank after Him who has need of nothing, not even intellection. Nevertheless Intelligence possesses fullness and true intellection, because it immediately participates in the Good. -Thus the Good, being above real fulness and intellection, neither possesses them, nor needs them; otherwise, He would not be the Good.