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petra / πέτρα / pedra / piedra / lapsit / piedra cúbica / piedra negra / piedra angular

    

Termos gregos afins: petra, rocha; petros  , pedra, rocha, Pedro; Kephas, Cefas. Aramaico kepa = rocha; forma aramaica do nome dado a Pedro. Emprega-se desde Homero   com sentido de firmeza e desde o século V aC para a «dureza de coração  ».

No NT petros ocorre 154 vezes, mas em todas as ocorrências menos uma (Jo 1,42) é empregado como cognome de Simão (vide Pedro).

O termo petra ocorre 15 vezes, em parábolas, nas ocorrências da morte e ressurreição   de Cristo  .


Orígenes

Utilizemos a imagem que segue tomada ao Evangelho (Parábola do Semeador). É questão de uma rocha coberta de um pouco de terra   superficial: a semente   que aí cai floresce rapidamente, mas depois, posto que ela não tem raiz, o sol   que se levanta a queima e a seca. Esta rocha é a alma   humana, endurecida pela negligência e petrificada pela malícia  : pois para ninguém Deus   criou um coração de pedra, mas ele assim se tornou pela malícia  .

Pierre Gordon

No cercado divino da montanha  , se erigem rochedos, pedras e árvores, que possuem o caráter sacrossanto e são utilizados pelos ritos: eles intervêm principalmente nas ressurreição, ou segundo nascimento, dos iniciados, aos quais comunicam o mana eterno subjacente a seu aspecto físico. Daí, em muitos povos, o papel cosmogônico de um vegetal ou de um mineral.

As pedras situadas no interior das Cavernas sagradas são não menos santas e têm um lugar não menor na Imagem do Mundo: são, como vimos, os dentes   do dragão, ou os ossos da Terra-Mãe  , que engendram os homens (liturgia descrita a respeito de Deucalião, de Jasão, de Cadmos, etc.). [A IMAGEM DO MUNDO NA ANTIGUIDADE  ]

Roberto Pla

O logion termina com uma referência às pedras em seu sentido oculto  , pois é necessário entender que uma pedra está em cada um, segundo esta maneira de linguagem, o Ser  , o herdeiro que os construtores — os chamados vinhateiros homicidas, da parábola — desprezaram e que portanto é a pedra angular em cada edifício humano. Tais pedras são as que, no dizer de Jesus, gritariam e de fato gritam sempre desde sua solidão   de Filho do homem   esquecido pelo Adão   psíquico quando este não reconhece como essência   sua ao que vive em nome do Senhor (Lc   19,38).

Tomé entendeu bem que cada pedra é a Palavra que como Semente é semeada em cada homem ao nascer, posto que é o homem essencial mesmo e da qual se diz que começa a dar fruto   somente desde o momento preciso em que o Adão psíquico reconhece sua presença. Por isso diz Tomé que se transmitisse sua revelação, aquela que Jesus confirmou, com uma só destas palavras — com a Palavra —, sairia desta, posto que que é a pedra angular de cada um, o fogo   (do conhecimento) e o o abrasaria. Com esta expressão   explica a consumação  , a realização   perfeita. [Evangelho de Tomé - Logion 13]

Maurice Nicoll

Tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo se utilizan otros términos para indicar la Verdad. El agua no es la única imagen que se usa para representar el tipo de Verdad que estamos estudiando. En el lenguaje antiguo también se usan las palabras piedra y vino para imaginar esta forma de la Verdad, pero ambas corresponden a diferentes niveles de entendimiento.

Piedra significa la más externa o literal de las formas de la Verdad esotérica. Representa la Verdad esotérica en su sentido más rígido, inflexible. Los mandamientos fueron escritos sobre piedra. Pero también es menester tener en consideración que la Verdad acerca de una evolución superior debe descansar sobre una base firme   para quienes no son capaces de penetrar su sentido más profundo.

René Guénon

La «piedra cúbica» es esencialmente una «piedra de fundación»; es, pues, ciertamente «terrestre», como lo indica por otra parte su forma, y, además, la idea   de «estabilidad» expresada por esa forma misma [1] conviene perfectamente a la función de Cibeles en cuanto «Madre Tierra», es decir, como representación del principio «sustancial» de la manifestación   universal  . Por eso desde el punto de vista simbólico, la relación de Cibeles con el «cubo» no es de rechazar enteramente, en tanto que «convergencia» fónica; pero, por supuesto, ésa no es razón para querer derivar una «etimología» ni para identificar la «piedra cúbica» con una «piedra negra» que era, en realidad, cónica. Solo hay un caso particular en que existe cierta relación entre la «piedra negra» y la «piedra cúbica»: aquel en que esta última es, no ya una de las «piedras de fundación» situadas en los cuatro ángulos de un edificio, sino la piedra shetiyáh (’fundamental’) que ocupa el centro   de la base de aquél, correspondiente al punto de caída de la «piedra negra», así como, sobre el mismo eje vertical pero en su extremidad opuesta, la «piedra angular» o «piedra cimera», que, al contrario, no es de forma cúbica, corresponde a la situación «celeste» inicial y final de la misma «piedra negra». No insistiremos sobre estas últimas consideraciones, pues ya las hemos expuesto más en detalle [2]; y, así colocada en el centro, difiere igualmente de la «piedra de fundación» en el sentido ordinario del término, la cual ocupa uno de los ángulos de la misma base. Hemos dicho que en las piedras de base de los cuatro ángulos había como un reflejo y una participación de la verdadera «piedra angular» o «piedra cimera»; aquí, también puede hablarse de reflejo, pero se trata de una relación más directa que en el caso precedente, pues la «piedra cimera» y la «piedra fundamental» en cuestión están situadas sobre la misma vertical, de modo que la segunda es como la proyección horizontal de la primera sobre el plano de la base [3]; podría decirse que esta «piedra fundamental» sintetiza en sí, aun permaneciendo en el mismo plano que las piedras de los cuatro ángulos, los aspectos parciales representados por éstas (estando este carácter parcial expresado por la oblicuidad de las rectas que las unen a la sumidad del edificio). De hecho, la «piedra fundamental» del centro y la «piedra angular» son respectivamente la base y la cúspide del pilar axial, ya se encuentre éste figurado visiblemente, ya tenga una existencia solo «ideal»; en este último caso, la «piedra fundamental» puede ser una piedra de hogar o una de altar (lo que, por otra parte, es en principio la misma cosa), y de todos modos   corresponde en cierto modo al corazón" mismo del edificio. [LAPSIT EXILLIS]


[1Ver Le Régne de la quantité et les signes des des temps. cap. IX.

[2Ver «Lapsit exillis» (aquí, cap. XLIV; y solo recordaremos, para terminar, que, de modo general, el simbolismo de la «piedra negra», con las diferentes ubicaciones y formas que esta puede adoptar, está en relación, desde el punto de vista «microcósmico», con las «localizaciones» diversas del lûz o «núcleo de inmortalidad» en el ser humano. [A PEDRA NEGRA E A PEDRA CÚBICA]


Debe señalarse, empero, en lo que concierne al simbolismo «constructivo», que la piedra fundamental de que acaba de hablarse no debe confundirse en modo alguno con la «piedra angular», puesto que ésta es el coronamiento del edificio, mientras que aquélla se sitúa en el centro de su base [[Como esta «piedra fundamental» no es angular, su situacióín, en este respecto al menos, no puede dar lugar a confusiones, y por eso no hemos necesitado hablar de ello con motivo de la «piedra angular».

[3Esto corresponde a lo que ya hemos indicado acerca de la proyección horizontal de la pirámide, cuyo vértice se proyecta en el punto de intersección de las diagonales del cuadrado de base, es decir, en el centro mismo de este cuadrado. En la masonería operativa, la ubicación de un edificio se determinaba, antes de iniciarse la construcción, por el llamado «método de los cinco puntos», consistente en fijar primero los cuatro ángulos donde debían colocarse las cuatro primeras piedras, y después el centro, es decir - ya que la base era normalmente cuadrada o rectangular - el punto de intersección de sus diagonales; las estacas que señalaban esos cinco puntos se llamaban landmarks, y sin duda éste es el sentido primero y originario de ese término masónico.