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pneuma / πνεῦμα / Άγιο πνεύμα / hagio pneuma / Espírito Santo / Esprit Saint / Holy Ghost / spirit / ghost / esprit / espírito / παράκλητος / parakletos / paracleto / paracletus / paraclet / confortador / παράκλησις / paraklesis / consolação

    

gr. πνεῦμα, pneuma: ar, respiração, espírito, spiritus, sopro, alento. O sopro é constituído por uma mistura completa ou «total» de ar e de fogo  , e ele se mistura aos elementos   inertes que são a terra   e a água. Ele penetra todas as coisas. O sopro é o veículo de deus  , o princípio ativo ou logos  ; sua eficacidade requer que ele penetre todas as coisas. (Brisson  ).


Notions Philosophiques

(gr. pneuma) De pneos eu sopro, eu inalo, eu respiro: o pneuma disto é o resultado, e pode ser ar em movimento  , como o sopro do vento   ou aquele da respiração. Uma citação de Anaxímenes   cujos termos são contestados, diz que “assim como nossa alma   que é ar nos comanda, assim o kosmos   em sua entidade está encerrado pelo pneuma e o ar”. Tal analogia   cosmobiológica se encontra entre os pitagóricos, para quem “o Vazio   entra no universo   do sopro infinito  , o universo sendo suposto inalar o Vazio, que mantém separado as diferentes coisas”. Ela inspira o papel do pneuma na embriologia de Aristóteles  , pneuma que, encerrado no esperma (thermon), é fonte   da demarcação dos órgãos e instrumento da fenomenologia sensorial. No sistema estoico, a mistura do Fogo artista (thermon) e do ar produz o pneuma que penetra o universo até em suas partes menores. O materialismo da concepção estoica do pneuma será combatido pelos adversários da escola: Fílon   fará do “pneuma divino” parte da natureza divina e noûs   (Espírito).

Orígenes

Segundo estudo de Henri Crouzel  , de fato o “espírito” (pneuma, spiritus) é a noção   maior da tricotomia origeneana. Há uma diferença   notável entre o uso que fazem desta palavra os primeiros escritores cristãos e aquele que fazem os estoicos   e os médio   e neoplatônicos. O pneuma cristão é absolutamente incorporal enquanto o grego guarda a ideia de uma corporalidade sutil  : assim para o envelope de pneuma que faz a junção para os platônicos posteriores entre a alma e o corpo e constitui o “veículo” (okema) da alma, explicando as aparições de fantasmas. A origem do pneuma patrístico é a ruah hebraica exprimindo a ação divina através de Paulo Apóstolo   e também Fílon que a associou com as diferentes formas do pneuma estoico, ao mesmo tempo lhe fazendo exprimir a ação divina. Em Orígenes   é o dom que Deus faz à alma para a conduzir na via da virtude, da contemplação   e da oração  : não faz parte propriamente falando da essência   do homem  , o que mostra o fato que não participa em seus pecados. Corresponde mais ou menos, com outros conceitos ou símbolos origeneanos, àquilo que a teologia escolástica denominará graça   santificante. É o mestre, o mentor, o treinador, do qual a alma é aluna.

García Bázan

Aunque este curso oculto del verdadero designio terrestre, a veces, también se profesa, porque se entiende, se reflexiona sobre él y se proclama y, entonces, el mundo es realmente imagen espiritual. Pero como la función mencionada es tarea de hombres, no de meros animales (incapaces de superar según naturaleza el nivel psíquico) ni de plantas y animales (que tampoco pueden levantarse sobre el horizonte   material) y como, por otra parte, la mayoría de los hombres olvidándose del aspecto positivo de la sabiduría y adhiriéndose al malogrado, y de este modo formando frente común con el demiurgo  , quieren ser sólo parte de su creación y ser así entes psíquicos y materiales, cuando alguno libre de estas ataduras inferiores, se determina totalmente por la verdadera sabiduría, ese hombre intuye, habla y actúa según el aspecto real de la sabiduría y, de este modo, mirando más arriba, pneumáticamente, y no psíquica y camalmente. Naturalmente que los dichos son los menos entre los hombres y, naturalmente también, que por esta senda va la vía de la gnosis   o del conocimiento que reconstituye la verdadera esencia, porque él da movimiento a su lado positivo; en realidad, está ya comprendiendo que éste no es más que el eco alejado de una voz pura y vibrante, que suena libremente en un plano más alto. Este tal, por lo tanto, sabe que rigurosamente no es carne   ni tampoco psique, realidades perecederas o mudables, sino espíritu eterno e inmutable que reside o se refleja en una construcción psico-física y esto, como fenómeno, sería a la postre, lo de menos y más llevadero (¿Se cae en la cuenta de por qué el gnóstico no es Un suicida, pese al malhumor de algunos de sus adversarios, por ejemplo, de Plotino  ?). Lo tremendo, riesgoso y humillante, es que el hombre esté preso en un horizonte mundanal que se basa en los intereses psicofísicos y que lo atrapa, seduce y pervierte y que, finalmente, este mismo hombre no logre liberar a su espíritu de él. Así consideradas las cosas se hace comprensible que el gnóstico que se alimenta de una recta discriminación, sepa que el espíritu en la situación humana que le rodea está preso en el mundo y que se necesita del mayor esfuerzo y penetración espiritual para superar tan triste estado  . [GNOSIS]

Ananda Coomaraswamy

Los poderes funcionales se llaman Espiraciones, Vidas o Soplos debido a la Espiración, Vida o Soplo central del que ellos son participaciones y del cual dependen (Brhadaranyaka Upanishad   I.5.21, Chandogya   Upanishad V.1.15); y «energías de Indra  » (indriyani) con referencia a Indra, identificado con el Soplo central; y por otros nombres, por ejemplo, «Seres Elementales» (bhutani) con referencia al «Gran Ser» (mahabhutah) del que brota su ser. Por consiguiente, el Ego pasible o «Sí mismo   Elemental» (bhutatman, Maitri Upanishad   III.2) es una «hueste de seres» (bhutagana, Maitri Upanishad III.3) y, de hecho, es la «hueste de los Maruts» (marudgana), pues los «Maruts son los Soplos» (Aitareya Brahmana   III.16), como también son «Fuegos» (agnayah, Rg Veda   Samhita III.26.4). La verdadera relación de estos Soplos o Tempestades (nuestras «tempestuosas pasiones») con su Cabeza es la de súbditos con su rey, leales hasta la muerte  ; pero si se les permite correr sin freno en persecución de sus objetos naturales, para servirse a sí mismos y no a su rey, entonces «nosotros» somos distraídos por este cuerpo de ángeles   caídos dentro de nosotros. La integración de sí mismo es una cuestión de orientación. Es decir, brevemente, «psicología india». [Artigos Seletos de Metafísica  ]

René Guénon

No es decir, bien entendido, que el término Er-Rûh no se tome a veces en acepciones más particulares, como el término «espíritu» o sus equivalentes más o menos exactos en otras lenguas; es así que, en algunos textos qorânicos concretamente, ha podido pensarse que se trataba, sea de una designación de Seyidnâ Jibraîl (Gabriel), sea de algún otro ángel a quien esta denominación de Er-Rûh sería aplicada más especialmente; y todo eso puede seguramente ser verdad según los casos o según las aplicaciones que se hacen del mismo, ya que todo lo que es participación o especificación del Espíritu universal  , o de lo que juega la función suya bajo una cierta relación y a agrados diversos, es también rûh en un sentido relativo, comprendido el espíritu en tanto que reside en el ser humano o en todo otro ser particular. Sin embargo, hay un punto al cual muchos comentadores exotéricos parecen no prestar una atención suficiente: Cuando Er-Rûh se designa expresamente y en modo distinto al lado de los ángeles (el-malâïkah) [1], ¿cómo sería posible admitir que, en realidad, se trate simplemente de uno de éstos? La interpretación esotérica es que se trata entonces de Seyidnâ Mîtatrûn (el Metatron de la Qabbalah   hebraica); por otra parte, eso permite explicar el equívoco   que se produce a este respecto, puesto que Metatron es también representado como un ángel, aunque, estando más allá del dominio de las existencias «separadas», sea verdaderamente otra cosa y más que un ángel; y eso, por lo demás, corresponde bien todavía al doble aspecto del barzakh   [2].

Otra consideración que concuerda enteramente con esta interpretación es ésta: en la figuración del «Trono» (El-Arsh), Er-Rûh está colocado en el centro  , y ese lugar es efectivamente el de Metatron; El «Trono» es el lugar de la «Presencia divina», es decir, de la Shekinah que, en la Tradición   hebraica, es el «paredro» o el aspecto complementario de Metatron. Por lo demás, puede decirse inclusive que, de una cierta manera, Er-Rûh se identifica al «Trono» mismo, ya que éste, rodeando y envolviendo a todos los mundos (de donde el epíteto   El-Muhît que se le da), coincide por ahí con la «circunferencia primera» que hemos cuestionado más atrás [3]. Se reencuentran todavía aquí las dos caras del barzakh: del lado de El-Haqq, es Er-Rahmân quien reposa sobre el «Trono» [4]; pero, del lado de el-Khalq, no aparece en cierto modo más que por refracción a través de Er-Rûh, lo que está en conexión directa con el sentido de este hadîth: «El que me ve, ese ve la Verdad» (man raanî faqad raa el-Haqq). Queda ahí, en efecto, el misterio de la manifestación   «profética» ]]puede hacerse observar   que por ahí se juntan de una cierta manera la concepción del Profeta   y la del Avatâra, que proceden en sentido inverso la una de la otra, partiendo la segunda de la consideración del principio que se manifiesta, mientras que la primera parte de la consideración del «soporte» de esta manifestación (y el «Trono» es también el «soporte» de la Divinidad).]]; y se sabe que, según la Tradición hebraica igualmente, Metatron es el agente   de las «teofanías» y el principio mismo de la profecía [5], lo que, expresado en lenguaje islámico, viene a decir que no es otro que Er-Rûh el-mohammediyah, en quien todos los profetas y los enviados divinos no son más que uno, y que tiene, en el «mundo de aquí abajo», su expresión última en el que es su «sello» (Khâtam el-anbiâï wa’l-mursalîn), es decir, en el que los reúne en una síntesis final que es el reflejo de su unidad principal en el «mundo de allá arriba» (donde es awwal Khalqi’ Llah, siendo lo que es lo último en el orden manifestado, analógicamente lo primero en el orden principal), y que es así el «señor de los primeros y de los últimos» (seyid el-awwalîna wa’l-akhirîn). Es por ahí, y por ahí solamente, que pueden realmente comprenderse, en su sentido profundo, todos los nombres y los títulos del Profeta, que son en definitiva los mismos del «Hombre Universal  » (El-Insân el-Kâmil), totalizando finalmente en él todos los grados de la Existencia, como los contenía a todos en él desde el origen: alayhi çalatu Rabbil-Arshi dawman, ¡«Qué sobre él la plegaría del Señor del Trono sea perpetuamente»!

Robin Amis

De dupla forma, portanto, o abençoado Moisés nos demonstra que verdadeira glória   os cristãos receberão na ressurreição  : a glória da luz e das delícias espirituais do Espírito que mesmo agora são considerados merecedores de possuir interiormente. Por causa   disto, estes dons do Espírito então redundarão também em seus corpos. Os santos mesmo agora possuem esta glória em suas almas, como dito acima, mas então os cobrirá e vestirá seus corpos nus. Os arrebatará aos céus e enfim virão a repousar, tanto corpo e alma, com o Senhor para sempre.

Quando Deus criou Adão  , não lhe proporcionou asas materiais como os pássaros têm, mas lhe preparou asas do santo Espírito. Os mesmos planeja lhe dar na ressurreição, elevando-o e dirigindo-o onde quer que queira o Espírito. Estas asas dos santos já agora são considerados merecedores possuir para voar   mentalmente ao reino dos pensamentos celestiais.

Pois os cristãos vivem em outro mundo, comem de outra mesa, estão vestidos diferentemente, preferem diferentes prazeres, diferentes diálogos, e uma diferente mentalidade... Portanto, também na ressurreição seus corpos serão considerados merecedores de receber   aquelas bençãos   eternas do Espírito Santo. Serão permeados com essa glória que suas almas nesta vida já experienciaram. [MACARIANA  ]


[1por ejemplo en la Sûrat El-Qadr (XCVII, 4): «Tanazzalu’l-malâïkatu wa’r-rûhu fthâ...».

[2en algunas fórmulas esotéricas, el nombre de Er-Rûh se asocia a los de cuatro ángeles en relación a los cuales es, en el orden celeste, lo que es, en el orden terrestre, el Profeta en relación a los cuatro primeros Kholafâ; esto conviene también a Mitatrûn, quien por lo demás se identifica claramente a Er-Rûh el-mohammediyah.

[3sobre este punto del «Trono» y de Metatron, considerado bajo el punto de vista de la Qabbalah y de la angeleología hebraicas, consultar Basilides, Notas sobre el mundo celeste (número de julio de 1934, p. 274-275), y Los ángeles (n de febrero de 1935, p. 88-90).

[4según este versículo de la Sûrat Tohâ (XX, 5): «Er-Rahmânu al’ arshi estawâ».

[5consultar Rey del Mundo, p. 30-33 (Edición francesa).