Página inicial > Palavras-chave > Termos > hyle / ὕλη / húlē / hýle / hylê / ῡ̔́λης / hyles / ὑλικός / hylikós / hylikos / (...)

hyle / ὕλη / húlē / hýle / hylê / ῡ̔́λης / hyles / ὑλικός / hylikós / hylikos / hílico / hílicos

    

gr. ὕλη, hýle, hylê = matéria. Latim: materia. Derivado: ὑλικός, hylikós: material. Substância   indeterminada comum aos corpos: uma árvore, um móvel e uma bengala têm como matéria comum a madeira  . A abstração   chega a imaginar uma matéria indiferenciada, que não é nem madeira, nem pedra  , nem metal, mas uma realidade sensível   de que são feitas todas as coisas. [Gobry  ]


Notions philosophiques

Em seu emprego corrente, a palavra matéria reveste-se de dois   sentidos principais:

A etimologia comporta o primeiro sentido e imprime à noção   uma origem nitidamente tecnológica e artificialista. Com efeito o termo vem do latim materia que designa a madeira de uma árvore ou cortada dela, e sobretudo a madeira de construção destinada aos carpinteiros. O termo latino deriva ele mesmo da raiz indo-europeia dem que designa a ação de construir, de edificar. Assim matéria se aparenta ao vocabulário da construção em madeira: em grego, demo (construir), domos (casa  , no sentido de construção material), ou demas (forma, aparência corporal, estrutura  ). O inglês timber (madeira de construção) e o alemão Zimmer   (estrutura, em seguida cômodo) testemunham desta origem. Quanto ao grego hyle, nome batizado por Aristóteles, referindo-se à categoria filosófica «matéria», sua origem é obscura. Embora na origem do latim sylva (floresta), a língua grega preferia frequentemente doru para designar a madeira de construção. Por extensão  , hyle e materia significam todos os materiais de uso artesanal: o ferro do ferreiro, a argila do ceramista, o mármore do escultor. É sobre esta vocação da matéria como matéria prima oposta ao produto final do trabalho   humano que marca   a noção filosófica correspondente elaborada por Aristóteles. [Excertos de «Les Notions philosophiques  ». PUF, 1990.]

René Guénon

De una manera general, los escolásticos llaman materia a lo que Aristóteles había llamado hyle; esta materia, como ya lo hemos dicho, no debe ser identificada de ninguna manera a la «materia» de los modernos, cuya noción compleja, y contradictoria incluso por algunos lados, parece haber sido tan extraña a los antiguos de Occidente como lo es a los Orientales; incluso si se admitiera que pueda devenir esta «materia» en algunos casos particulares, o más bien, para hablar más exactamente, que se pueda hacer entrar en ella a destiempo esta concepción más reciente, ella es también muchas otras cosas al mismo tiempo, y son esas cosas diversas las que nos es menester tener buen cuidado   de distinguir   primero; pero, para designarlas a todas juntas por una denominación común como las de hyle y de materia, no tenemos a nuestra disposición, en las lenguas occidentales actuales, un término mejor que el de «substancia». Ante todo, la hyle, en tanto que principio universal  , es la potencia pura, donde no hay nada de distinguido ni de «actualizado», y que constituye el «soporte» pasivo de toda manifestación  ; así pues, en este sentido, es Prakriti   o la substancia universal, y todo lo que hemos dicho en otra parte sobre ésta se aplica igualmente a la hyle entendida así [1]. En cuanto a la substancia tomada en un sentido relativo, como lo que representa analógicamente el principio substancial y desempeña su papel en relación a un cierto orden de existencia más o menos estrechamente delimitado, es ella también la que es llamada secundariamente hyle, concretamente en la correlación de este término con eidos   para designar las dos caras esencial y substancial de las existencias particulares. [MATERIA SIGNATA QUANTITATE]


[1Hacemos observar que el sentido primero de la palabra hyle se refiere al principio vegetativo; en eso hay una alusión a la «raíz» (en sánscrito mûla, término aplicado a Prakriti) a partir de la cual se desarrolla la manifestación; y también se puede ver ahí una cierta relación con lo que la tradición hindú llama la naturaleza «asúrica» del vegetal, que se sumerge efectivamente por sus raíces en lo que constituye el soporte obscuro de nuestro mundo; la substancia es en cierto modo el polo tenebroso de la existencia, así como se verá mejor todavía en lo que sigue.