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Escultura de Si

domingo 20 de março de 2022

      

FILOSOFIA ANTIGA
Pierre Hadot  : EJERCICIOS ESPIRITUALES Y FILOSOFÍA ANTIGUA
Cierta expresión Plotino   - plotiniana simboliza bien la finalidad de los praktike   - ejercicios espirituales, esa búsqueda de la realização   - realización de uno   mismo: «esculpe tu propia estatua». A menudo es malinterpretada, pues suele creerse que se refiere de alguna forma al esteticismo moral; de este modo, podría significar la necesidad de adoptar una pose, mantener una actitud, componer un personaje. Pero en absoluto   quiere decir algo similar. Para los antiguos, en efecto, la escultura era un arte que «sustrae» por oposición a la pintura, un arte que «añade»: la estatua preexiste en el bloque de mármol y basta con arrancar lo superfluo para hacerla aparecer  . Esta representación es común a las diversas escuelas filosóficas: las desgracias del hombre provienen de su escravidão - esclavitud frente a las pathos   - pasiones, es decir, de su anhelo de cosas que pueden escabullírsele al ser exteriores, extrañas a él, superfluas. La felicidade   - felicidad hay que buscarla, por tanto, en la independência - independencia, la liberdade - libertad, la autonomia   - autonomía, o lo que es lo mismo, en el conversão - retorno a lo esencial, a lo que constituye verdaderamente nuestro «Eu - yo» y a cuanto depende de nosotros. Ello es cierto sin duda en el caso del platonismo, en donde surge la célebre imagen del dios marino Glauco, ese dios que habita en las profundidades del mar: resulta irreconocible al estar cubierto de cieno, algas, conchas y piedras; lo mismo sucede con el alma  ; el cuerpo supone para ella una especie de corteza tan gruesa como grosera que la desfigura por completo  ; su verdadera naturaleza aparece cuando sale del mar arrojando lejos de sí cuanto le es ajeno. El praktike - ejercicio espiritual de lembrar da morte - aprendizaje de la muerte, consistente en liberarse del cuerpo, de sus desejo - deseos y pathos - pasiones, sirve para purificação - purificar al alma de todos sus añadidos superfluos, bastando con practicarlo para que el alma recupere su auténtica naturaleza y se consagre únicamente al ejercicio del noûs   - pensamiento puro. Ello es cierto también en el caso del estoicismo  . Gracias a la oposición entre lo que depende y lo que no depende de nosotros puede dejarse de lado todo aquello que nos es extraño y así reencontrar nuestro Eu - verdadero yo: la Ética - libertad moral. Ello es cierto por último en el caso del epicureismo: al descartarse aquellos deseos no naturales ni necesarios se recupera ese núcleo original de libertad e independencia que podría definirse como la satisfacción de los deseos naturales y necesarios. Cualquier ejercicio espiritual supone pues, fundamentalmente, el metanoia   - regreso a sí mismo, con lo cual el yo se desprendimento   - despoja de la alienación en el que lo habían sumido las preocupação - preocupaciones, las pathos - pasiones, los desejo - deseos. Liberado por fin de esta manera, el Eu - yo deja de ser esa Ipseidade - individualidad nuestra, egoísmo - egoísta y pathos - pasional, para convertirse en ethos   - sujeto de moralidad, abierto a la universalidad y a la objetividad, participando de la naturaleza o del pensamiento universal  .