Página inicial > Imaginal > Teofisica

Teofisica

segunda-feira 28 de março de 2022

c) teológica — Finalmente la Teofísica presenta una visión auténticamente teológica del mundo material, en el sentido que hemos indicado más arriba, esto es como visión del Dios que se revela como universo no ya en su conjunto   sino en el detalle concreto y amoroso que la Ciencia descubre y que la Teofísica reelabora y profundiza.

La Teofísica es ante todo Física; no pretende ser otra cosa que la verdadera Física, la más profunda, que no se ha segredado de la Realidad por abstracciones que comienzan siendo metodológicas y que terminan anquilosándose y convirtiéndose en mortales. Donde no hay Física no hay Teofísica posible y el concepto de Física se toma en todas las acepciones del vocablo, sin excluir el más contemporáneo, fenomenológico y matemático. La concepción clásica de una cierta cosmología consistía en decir que la "Física" aristotélica por el hecho de morder en la sustancia de las cosas permitía un contacto con la realidad y por tanto ofrecía una plataforma para remontarse hasta la última Realidad; pero que la "Ciencia" moderna por el mismo hecho de haber renunciado a la sustancia y a cualquier afirmación sobre la misma naturaleza "real" de las cosas gozaba de una total independencia con respecto a la Teología ya que no permitía sacar ninguna consecuencia con respecto a la realidad, ni de las cosas, ni de ninguna otra realidad transcendente. Dentro del contexto clásico esta opinión no deja de tener su razón, pero inscrita en una problemática más general es a todas luces insuficiente. No se puede, sin más, excomulgar del ámbito del ser — y por tanto del Ser — a una Ciencia porque no se refiere a "sustancias". Indiscutiblemente que la tal Ciencia no ofrecerá una base para remontarse causalmente hasta Dios, pero esto no es motivo para que no posea un lazo com la Divinidad acaso aún más fuerte que el de la causalidad epistemológica. Lo que nos interessa aquí es hacer notar simplemente que la visión científico-matemática de la realidad e no deja de revelarnos una faceta de esta misma realidad y de la Realidad suprema, no ciertamente por sí sola, en cuanto transcendente, pero sí en cuanto inmanente a aquella misma realidad que en último término sostiene, origina y en definitiva "es".

La dimensión teonológica de la Teofísica aparece más clara cuando consideramos que representa un acercamiento a la realidad física con todos los medios de que el hombre dispone para el conocimiento y el dominio de la realidad sin excluir la fe. También aqui, debemos luchar en contra de hábitos microdóxicos inveterados. Cuando decimos fe, en primer lugar, no excluimos las demás formas de conocimiento. Más aún, la fé incide siempre sobre un conocimiento intelectual previo y aun muchas veces racional. No tiene sentido postular fe en un animal  , por ejemplo. La visión de la fe no excluye ni desplaza la consideración cientfiíca, y por lo que se refiere a nuestro caso la presupone y necesita. En segundo lugar, cuando decimos fe no entendemos una espécie de simples aceptación de las "verdades de la fe’ o de los "datos revelados" como proposiciones intelectualmente elaboradas que haya que manejar y conmbinar con las "verdades científicas" y los "datos de la .Ciencia" para meterlos en armonía y conjugarlos de forma que podamos luego sacar deducciones interessantes. Ante todo, ni la verdadeira Teología es una simple ciencial de conclusiones ni la primera función de la fe es la apologética. Cuando decimos que la Teofísica además de ser Física es verdadera Teologia, queremos con ello significar que es una simbiosis positiva y vital entre intellectus   quaerens fidem a una fides quaerens intelectum, que es una apertura del sobrenatural y un camino hacia él, que nos sensibiliza para descubrir la dimensión recóndita y real de las cosas, que es una participación del mismo conocimiento con que Dios se ve a Sí mismo (en este caso como universo material creado) que se nos va desvelando a medida que la simbiosis aludida se va desarrollando. Muy lejos estamos, en esta empresa, de la intención de hacer concordar la fe con la razón o la Teología con la Ciencia. La incumbencia de la Teofísica es otra y en muchos casos puede muy bien presuponer la Apologética; pero es fundamentalmente una tarea desde el interior de la misma fe, aunque no le sea ajena la convicción que una exposición plenária del universo visto desde la Teofísica pueda muy bien tener un valor   apologético igual o mayor (aunque siempre de otro orden) que el de una lección de Apologética clásica.