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Coomaraswamy (ASM): Atta

ALGUMAS PALAVRAS PALI

sexta-feira 5 de agosto de 2022, por Cardoso de Castro

    

atta. (1°) Atta puede igualarse con kaya solo en el sentido reflexivo. Por ejemplo, en Digha Nikaya I.34, [...] corresponde a Digha Nikaya I.77, [...] (también en Majjhima Nikaya II.17). Esto no implica que atta pueda traducirse por «cuerpo», cuando cuerpo significa solo la carne  ; por el contrario, «cuerpo» se usa para significar toda la personalidad psicofísica, de la misma manera que en inglés nosotros hablamos de «somebody» («algún-cuerpo» = «alguien»), y también hacemos uso de soul («alma  ») de la misma manera en expresiones tales como «not a soul was to be seen» («no se veía un alma»). Anno atta y anno kayo son más bien lo que nosotros entendemos por «otro hombre», un «ser nuevo», que «Espíritu» o «cuerpo», en el sentido más estricto de estas palabras. Kaya se encuentra también en el sentido general de «persona» (quisque) en Majjhima Nikaya I.206, donde tres hombres jóvenes están llevando la vida más elevada en mutua compañía: uno de ellos dice, «Yo vivo en obediencia a la voluntad de estos venerables (camaradas), sometiendo mi voluntad privada (sakam cittam); nosotros, Senor, somos muchos hombres (nana. kaya, varios «cuerpos»), pero muy ciertamente una sola voluntad» (ekam cittam). En Anguttara Nikaya I.168 (cf. II.68, Digha Nikaya III.61) encontramos tanto atta como sarira (en lugar de kaya) empleados en el mismo sentido de quis o quisque = kascit: se suscita la objeción de que esto es el perfeccionamiento de una única persona ([...]), de que esto es una adquisición de mérito que afecta solo a «alguien» (ekasaririkam punnapatipadam patipanno hoti); el Buddha   muestra que el abandono del mundo por parte del monje, no solo le afecta a él, sino que es «omni-efectivo» (anekasaririka).

El Diccionario sólo apunta el significado quis o quisque, s.v. tuma (= atta = sánscrito tman = atman  ).

(2°) Uno de los ejemplos más destacables de lo que C. A. F. Rhys Davids llamaría un «inciso» en la tardía literatura pali aparece en Jataka VI.252, donde [...] corresponde a Katha Upanishad   III.3, [...]. El texto es de suma importancia en conexión con la «Parábola del Carro» en otras partes, notablemente en Samyutta Nikaya I.135 y Milinda Panha XXVI sig. [1]. En el último pasaje, tan bien conocido, se muestra que de la misma manera que no hay ningún «carro» aparte de la suma de las partes componentes a las que se da convencionalmente el nombre de «carro», así no hay ningún «Nagasena» aparte de los componentes psicofísicos del fenómeno variable al que se da convencionalmente el nombre de «Nagasena»; el compuesto psicofísico es anatta  , aquí y en todos nuestros textos; no hay nada sino un fenómeno (rupa  ) al que pueda dársele un nombre (nama).

Obsérvese ahora, que de la misma manera que los repetidos análisis de la constitución psicofísica del presunto individuo acaban invariablemente con las palabras na me so atta, «eso no es mi «sí mismo  » o «esencia espiritual»», así Nagasena muestra que en todo lo que puede ser nombrado, ya sea «carro» o «Nagasena», no puede encontrarse ningún ser auto-subsistente o substancia persistente. Nagasena no niega que pueda haber un auriga   distinto del carro, o un principio distinto de todo lo que puede ser llamado «Nagasena», y de la misma manera no puede hacerse que las palabras na me so atta signifiquen que «no hay ningún atta». Nagasena deja al auriga enteramente fuera, debido solo a que su propósito inmediato, como el del Buddha en muchos textos, es deshacer la creencia en un «sí mismo» que es ya sea físico o ya sea psíquico. Él no tiene nada que decir, por lo tanto, sobre un auriga a quien no puede darse ningún nombre, ese otro «sí mismo» (atman) de Katha Upanishad   II. 18 que «jamás ha devenido alguien» (na babhuva kascit), un sí mismo que solo puede definirse por la eliminación de todo lo que él no es, pero que es, verídicamente, la substancia de todos aquellos santos budistas que, como el Buddha mismo, habían realizado que todos los fenómenos son anatta, y habían alcanzado la «Estación de No-ser-Alguien» (akincannayatana). Y nosotros podemos decir, efectivamente, con Udana 80, que «si no hubiera este Innacido, Indevenido, Inefectuado, Incompuesto, no habría ninguna vía de escape de este mundo de nacimiento, devenir, efectuación y composición».

Si el Buddha mismo es el «auriga más preeminente y luminoso» (sarathi, Sutta-Nipata 83), si el Dhamma   es el auriga (Samyutta Nikaya I.33), si Atta es el auriga (Jataka VI.252), y el carro es inversamente, «en-espirituado» (attaniya [2], Samyutta Nikaya V.6), todas estas son fórmulas equivalentes: el Buddha es el Espíritu, y solo cuando Él tiene las riendas, solo cuando el Gran Sí mismo (mahatta, Anguttara Nikaya I.249) está en el control, solo entonces el contemplativo   «sale lejos de este mundo» en lo que se llama el vehículo-de-Brahma   o el vehículo-del-Dhamma (Samyutta Nikaya V.6).


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[1No debemos pasar por alto que a Milinda mismo se le tiene como el conductor, pero esto es meramente para introducir el tema de la parábola. Si Nagasena hubiera proseguido aplicando la parábola no solo a sí mismo, sino también a Milinda, es la personalidad psicofísica, por nombre «Milinda», la que habría sido analizada, y Nagasena hubiera podido decirle, na vo so atta, «todo eso no es tu esencia»; todo ello sin tocar la naturaleza de una esencia definida así por eliminación, esa esencia espiritual a la que aquí, de acuerdo con Jataka VI.252, nos referimos como el «conductor» o el «auriga».

[2¡Aquí, ciertamente, sin ningún valor peyorativo!. En los muchos contextos en los que se niegan atta y attaniya, «sí mismo y sí mismi-dad» o «esencia y esencial» (por ejemplo, Majjhima Nikaya I.297), la referencia es al vehículo compuesto mismo, al alma-y-cuerpo que «no son mi verdadero Sí mismo (na me so atta)» sino el pseudo-sí mismo o el «pequeno sí mismo» (appatumo, Anguttara Nikaya I.249). Todos nuestros textos mantienen que no hay ninguna entidad en el carro mismo, sino solo su nombre y apariencia; ninguno de ellos afirma que no hay ningún auriga.
En Samyutta Nikaya V.6, la traducción por Woodward de attaniyam bhutam como «construido por sí mismo» traiciona el significado: attaniyam es «enspirituado», bhutam es geworden; es en un vehículo en el que atta está en el control donde los contemplativos «escapan».