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Burckhadt Homem Universal Forma

segunda-feira 28 de março de 2022

    

Da Forma
La "forma" [1]macrocósmica del Hombre universal   es esa multitud de sujetos conocedores cuyas innumerables visiones se coordinan según una única continuidad lógica  , es decir, aquella que constituye el mundo; "No verás lagunas en la creación del Clemente; mira bien: ¿ves alguna fisura?" (Corán, LXVII, 2); o bien -según un punto de vista complementario- es esa inagotable variedad de objetos de conocimiento que se integra en una sola verdad, la esencia única de todas las inteligencias: "No hemos creado el cielo y la tierra y lo que hay entre ambos sino por la Verdad" (Corán, XV, 85; XLVI, 2).

Cada ser tiene del mundo una "visión" suficiente y homogénea, y todos estos múltiples "mundos" forman un solo tejido de realidad. La existencia implica una unidad "objetiva", que se halla obnubilada por la variedad de los sujetos, al igual que implica una unidad "subjetiva", que oculta la diversidad de los objetos.

Bajo el aspecto de su unidad interna, el cosmos es entonces como un solo ser; "Hemos enumerado todas las cosas en un prototipo evidente  " (Corán, XXXVI, 11). Si se le llama "Hombre universal  ", no es en razón de una concepción antropomórfica del universo  , sino porque el hombre representa, sobre la tierra, su imagen más perfecta [2].

Pero la idea   del "Hombre universal" depende ante todo de una perspectiva estrechamente ligada a la realización espiritual, de la que será como el modelo permanente. Se presenta como un aspecto que se aleja a medida que uno   se aproxima, hasta desaparecer en la Unidad divina. Es en este sentido que se dice que nadie encontrará a Dios sin haber encontrado antes al Profeta  .

El contemplativo   musulmán no considera otro fin que el conocimiento de Dios; recuerda constantemente la Unidad divina; pero sabe que jamás alcanzará a Dios en tanto que individuo, y que Dios no vierte Sus gracias plenamente más que sobre el Hombre universal, que es al único al que Dios, al observar   Su creación, llama "muy bueno" [3]. En un sentido análogo, el budista aspira al Nirvâna "para la bienaventuranza de todos los seres", y debe realizar la desaparición del individuo en la totalidad "inocente" y primordial del universo.

Para el contemplativo musulmán, la síntesis cualitativa de las cosas, que es también el Mediador   universal, se manifiesta directamente en la persona del Profeta Muhammad  . Sólo rogando la efusión de las gracias sobre él, el "pobre   hacia Dios" (al-faqîr ilâ-Llâh) se prepara para recibir la iluminación que sin cesar brota de la Oscuridad divina hacia el "mejor de la creación" (khayr al-khalq) [4].

Como ilustración de esta actitud espiritual, citaremos la célebre oración del Sufí Abd as-Salâm ibn Mashîsh [5], el maestro de Abu-l-Hasan ash-Shâdhîlî: "Oh, Dios, bendice a aquel de quien derivan los secretos espirituales, a aquel de quien brotan las luces, en quien se unen las verdades, y en quien fueron depositadas las ciencias de Adán, de modo que hace que las criaturas sean impotentes: las inteligencias yerran frente a él, y ninguno de nosotros le comprende, ni sus antecesores ni los que vinieron después [6]. Los jardines de los mundos celestes (al-malakût) florecen por su belleza. Los depósitos   de los mundos supraformales (al-jabarût) desbordan el flujo de sus luces [7]. Nada hay que no lleve su sello, pues sin el mediador todo lo que de él depende desaparecería... Oh, Dios, Tu secreto todo lo engloba y Te demuestra, y también Tu velo supremo, ante Ti, entre Tus dos manos. Oh, Dios, úneme a sus allegados, júzgame según él, y hazme conocer mediante una sabiduría que me sane de las influencias de la ignorancia, y que me haga beber de las fuentes de la gracia. Llévame por su vía hasta Tu presencia, protegiéndome con Tu ayuda. Golpea por mí sobre la vanidad, a fin de que la disipe [8]. Transpórtame a los mares de la Unidad (al-ahadiyah) [9], retírame de los cenagales de la Unión (at-tawhîd) [10] y fíjame en la esencia (al-’ayn  ) del océano de la Soledad divina (al-wahdah), a fin de que no vea ni entienda ni encuentre ni sienta sino por Ella..."



[1Por "forma" (çûrah), los autores árabes no necesariamente entienden un conjunto definido por sus límites; es igualmente "forma" todo lo que representa una síntesis de cualidades (ver Burckhardt Sufismo - Introduction aux doctrines ésotériques de l’Islam, p. 82, nota 1).

[2Ver Burckhardt Sufismo - Introduction aux doctrines ésotériques de l’Islam, capítulo "del Hombre universal".

[3Éste es por otra parte el significado del nombre Muhammad ("Glorificado").

[4Muhammad asume entonces, para el Sufismo, aspectos que a la vez recuerdan el papel de Cristo y el de la Virgen en el Cristianismo. Los diferentes sistemas tradicionales pueden ser comparados con figuras geométricas regulares inscritas en un mismo círculo, pero que poseen el mismo centro divino y se inscriben en un mismo conjunto de posibilidades humanas.

[5A veces se encuentra la grafía ibn Bashîsh. Este santo vivió en el siglo XII de la era cristiana en las montañas de Jbâla (Marruecos).

[6Esto puede decirse de todo Enviado Divino (rasûl) en tanto que manifiesta al Mediador Universal, al que ninguna inteligencia humana podría comprender.

[7Alusión a la doctrina del "desbordamiento" (al-fayd) del Ser al iluminar las posibilidades relativas que constituyen el mundo.

[8Alusión al versículo coránico: "Oponemos la verdad al error, lo descalabramos y enseguida se disipa" (XXI, 18).

[9La expresión al-ahadiyah es aquí empleada según un sentido mucho más general que en Jili - Jîlî.

[10Se trata de la confusión entre lo creado y lo increado, y de todas las herejías que de ella se derivan. El autor emplea intencionadamente la expresión at-tawhîd, que corrientemente designa la verdadera doctrina de la Unidad.