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| + | ====== IV EXCURSÕES AO SUBSOLO DA TÉCNICA (MT:C4) ====== | ||
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| + | ==== Meditação da Técnica ==== | ||
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| + | === IV EXCURSIONES AL SUBSUELO DE LA TÉCNICA === | ||
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| + | //ORTEGA Y GASSET, José. Meditação da Técnica. Tradução e Prólogo de Luís Washington Vita.// | ||
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| + | <tabbox português> | ||
| + | As respostas que se deram à pergunta — que é a técnica? — são de uma pavorosa superficialidade. E o pior do caso é que não se pode atribuir ao acaso. Essa superficialidade é compartida por quase todas as questões que se referem verdadeiramente ao humano no homem. E não será possível pôr alguma clareza nelas se não nos resolvemos a tomá-las no estrato profundo onde surge todo o propriamente humano. Enquanto prosseguirmos, | ||
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| + | E então nos encontramos com que no universo acontece o seguinte fato: um ente, o homem, se vê obrigado, se quer existir, a estar em outro ente, o mundo ou a natureza. Ora, esse estar um no outro — o homem no mundo — podia adotar um destes três aspectos: | ||
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| + | 1.°) Que a natureza oferecesse ao homem para sua permanência nela puras facilidades. Isto queria dizer que o ser do homem e do mundo coincidiam plenamente ou, o que é igual, que o homem era um ser natural. Assim acontece com a pedra, com a planta, provavelmente com o animal. Se assim fosse, o homem careceria de necessidades, | ||
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| + | 2.°) Mas poderia ocorrer o inverso. Que o mundo não oferecesse ao homem senão puras dificuldades ou, o que é igual, que o ser do homem e do mundo fossem totalmente antagônicos . Neste caso, o homem não poderia alojar-se no mundo, não poderia estar nele nem uma fração de segundo. Isso que chamamos vida humana não existiria e, portanto, tampouco a técnica. | ||
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| + | 3.°) A terceira possibilidade é a que efetivamente ocorre: que o homem, ao ter que estar no mundo, se encontra com que este é em torno de si mesmo uma intrincada rede, tanto de facilidades como de dificuldades. Quase não há coisas nele que não sejam em potência um ou outro. A terra é algo que o sustenta com sua solidez e lhe permite estirar-se para descansar ou correr quando tem que fugir. Aquele que naufraga ou cai de um telhado se dá perfeitamente conta do favorável que é essa coisa tão humilde pelo habitual que é a solidez da terra. Mas a terra é também distância; infelizmente muita terra o separa da fonte quando está sedento, e às vezes a terra se empina; é uma ravina penosa que é preciso subir. Este fenômeno fundamental, | ||
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| + | Porque se não encontrasse facilidade alguma, estar no mundo lhe seria impossível, | ||
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| + | E tudo isto — por quê? Evidentemente — não é senão dizer o mesmo com outras palavras — porque o ser do homem e o ser da natureza não coincidem plenamente. Pelo visto, o ser do homem tem a estranha condição de que em parte resulta afim com a natureza, mas em outra parte não, que é ao mesmo tempo natural e extranatural, | ||
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| + | Se os senhores refletirem um pouco acharão que isso que chamam sua vida não é senão o afã de realizar um determinado projeto ou programa de existência. E seu " | ||
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| + | Eis aqui a tremenda e ímpar condição do ser humano, o que faz dele alguma coisa única no universo. Advirta-se o aspecto estranho e triste do caso. Um ente cujo ser consiste, não no que já é, mas no que ainda não é, um ser que consiste em ainda não ser. Todo o resto do universo consiste no que já é. O astro é o que já é, nem mais nem menos. Todo aquele cujo modo de ser consiste em ser o que já é e no qual, portanto, coincide, evidentemente, | ||
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| + | Neste sentido, o homem não é uma coisa mas uma pretensão, a pretensão de ser isto ou aquilo. Cada época, cada povo, cada indivíduo modula de diverso modo a pretensão geral humana. | ||
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| + | Agora, penso, compreendem-se bem todos os termos do fenômeno fundamental que é nossa vida. Existir é para nós achar-nos de pronto tendo que realizar a pretensão que somos numa determinada circunstância. Não se nos permite eleger de antemão o mundo ou circunstância em que temos que viver, já que nos encontramos, | ||
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| + | Agora posso dizer o que antes não se teria entendido bem. Isso que chamamos natureza, circunstância ou mundo não é originariamente senão o puro sistema de facilidades e dificuldades com que o homem-programático se encontra. Aqueles três nomes — natureza, mundo, circunstância — são já interpretações que o homem dá ao que primariamente encontra, que é somente um conjunto de facilidades e dificuldades. Sobretudo, " | ||
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| + | <tabbox original> | ||
| + | Las respuestas que se han dado a la pregunta ¿qué es la técnica?, son de una pavorosa superficialidad. Y lo peor del caso es que no puede atribuirse al azar. Esa superficialidad es compartida por casi todas las cuestiones que se refieren verdaderamente a lo humano en el hombre. Y no será posible poner alguna claridad en ellas si no nos resolvemos a tomarlas en el estrato profundo donde surge todo lo propiamente humano. Mientras sigamos, al hablar de asuntos que nos afectan, dando por supuesto que sabemos bien lo que es lo humano, sólo lograremos dejarnos siempre la verdadera cuestión a nuestra espalda. Y esto acontece con la técnica. Conviene hacerse cargo de todo el radicalismo que debe inspirar nuestra interrogación. ¿Cómo es que en el universo existe esa cosa tan extraña, ese hecho absoluto que es la técnica, el hacer técnica el hombre? Si intentamos en serio aproximarnos a una respuesta, tenemos que resolvernos a sumergirnos en ciertas ineludibles honduras. | ||
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| + | Y entonces nos encontramos con que en el universo acontece el siguiente hecho: un ente, el hombre, se ve obligado, si quiere existir, a estar en otro ente, el mundo o la naturaleza. Ahora bien: ese estar el uno en el otro —el hombre en el mundo— podía adoptar uno de estos tres carices: | ||
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| + | 1.º Que la naturaleza ofreciese al hombre para su estancia en ella puras facilidades. Esto querría decir que el ser del hombre y del mundo coincidían plenamente o, lo que es igual, que el hombre era un ser natural. Así acontece con la piedra, con la planta, probablemente con el animal. Si así fuese, el hombre carecería de necesidades, | ||
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| + | 2.º Pero podría ocurrir lo inverso. Que el mundo no ofreciese al hombre sino puras dificultades o, lo que es igual, que el ser del hombre y el del mundo fuesen totalmente antagónicos. En este caso, el hombre no podría alojarse en el mundo, no podría estar en él ni una fracción de segundo. Eso que llamamos vida humana no existiría y, por lo tanto, tampoco la técnica. | ||
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| + | 3.º La tercera posibilidad es la que efectivamente se da: que el hombre, al tener que estar en el mundo, se encuentra con que éste es en derredor suyo una intrincada red, tanto de facilidades como de dificultades. Apenas hay cosas en él que no sean en potencia lo uno o lo otro. La tierra es algo que le sostiene con su solidez y le permite tenderse para descansar o correr cuando tiene que huir. El que naufraga o se cae de un tejado se da bien cuenta de lo favorable que es esa cosa tan humilde por lo habitual que es la solidez de la tierra. Pero la tierra es también distancia; a lo mejor mucha tierra le separa de la fuente cuando está sediento, y a veces la tierra se empina; es una cuesta penosa que hay que subir. Este fenómeno radical, tal vez el más radical de todos —a saber: que nuestro existir consiste en estar rodeado tanto de facilidades como de dificultades—, | ||
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| + | Porque si no encontrase facilidad alguna, estar en el mundo le sería imposible, es decir, que el hombre no existiría y no habría cuestión. Como encuentra facilidades en qué apoyarse, resulta que le es posible existir. Pero como halla también dificultades, | ||
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| + | Y todo esto ¿por qué? Evidentemente —no es sino decir lo mismo con otras palabras—, | ||
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| + | Si recapacitan ustedes un poco hallarán que eso que llaman su vida no es sino el afán de realizar un determinado proyecto o programa de existencia. Y su «yo», el de cada cual, no es sino ese programa imaginario. Todo lo que hacen ustedes lo hacen en servicio de ese programa. Y si están ustedes ahora oyéndome es porque creen, de uno u otro modo, que hacer eso les sirve para llegar a ser, íntima y socialmente, | ||
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| + | He aquí la tremenda y sin par condición del ser humano, lo que hace de él algo único en el universo. Adviértase lo extraño y desazonador del caso. Un ente cuyo ser consiste, no en lo que ya es, sino en lo que aún no es, un ser que consiste en aún no ser. Todo lo demás del universo consiste en lo que ya es. El astro es lo que ya es ni más ni menos. Todo aquello cuyo modo de ser consiste en serlo que ya es y en el cual, por lo tanto, coincide, desde luego, su potencialidad con su realidad, lo que puede ser con lo que, en efecto, es ya, llamamos cosa. La cosa tiene su ser dado ya y logrado. | ||
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| + | En este sentido, el hombre no es una cosa sino una pretensión, | ||
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| + | Ahora, pienso, se comprenden bien todos los términos del fenómeno radical que es nuestra vida. Existir es para nosotros hallarnos de pronto teniendo que realizar la pretensión que somos en una determinada circunstancia. No se nos permite elegir de antemano el mundo o circunstancia en que tenemos que vivir, sino que nos encontramos, | ||
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| + | Ahora puedo decir lo que antes no hubiera podido entenderse bien. Eso que llamamos naturaleza, circunstancia o mundo no es originariamente sino el puro sistema de facilidades y dificultades con que el hombre-programático se encuentra. Aquellos tres nombres —naturaleza, | ||
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