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thyra / θύρα / porta / puerta / door

    

Ananda Coomaraswamy

Enunciemos la doctrina cristiana primero en orden a comprender mejor la india. Las palabras de Cristo   son estas: «Yo soy la puerta; si algún hombre entra en mí, será salvado, y entrará y saldrá». No es suficiente haber alcanzado la puerta; debemos ser admitidos. Pero hay un precio de admisión. «El que quiera salvar su alma  , que la pierda». De los dos «sí mismos» del hombre, los dos atman   de nuestros textos indios, el sí mismo   que fue conocido por nombre como Fulano debe haberse entregado a la muerte   si el otro ha de ser liberado de todas las cadenas —si ha de ser «libre como la Divinidad en su no existencia».

En los textos vedánticos es igualmente el Sol de los hombres y Luz de las luces el que es llamado la puerta de los mundos y el guardián de la entrada. Quienquiera que ha llegado hasta tan lejos es puesto a prueba. Se le dice en primer lugar que puede entrar acordemente a la balanza del bien o del mal que pueda haber hecho. Si él comprende responderá, «Tú no puedes pedirme eso; tú sabes que todo cuanto “yo” pueda haber hecho no era de “mi” hacer, sino del tuyo». Esto es la Verdad; y está más allá del poder del Guardián de la Entrada, que es él mismo la Verdad, negarse a sí mismo. O bien puede hacérsele la pregunta, «¿Quién eres tú?». Si responde por su nombre propio o por un apellido es literalmente arrebatado por los factores del tiempo; pero si responde, «Yo soy la Luz, tú mismo, y vengo a ti como tal», entonces el Guardián le acoge con las palabras del bienvenida, «Quien tú eres, eso soy Yo; y quien Yo soy, tú eres; entra». Debería estar claro, ciertamente, que no puede haber ningún retorno a Dios de alguien que es todavía alguien, pues como lo expresan nuestros textos, «Él no ha venido de ninguna parte ni devenido jamás alguien».

De la misma manera el Maestro Eckhart  , basando sus palabras sobre el logos  , «Si un hombre no odia a padre   y madre,... y a su propia alma también, no puede ser mi discípulo  », dice que «mientras tú sabes quiénes han sido tu padre y tu madre en el tiempo, tú no estás muerto con la muerte real»; y de la misma manera, Rumi  , el par en el Islam del Maestro Eckhart, atribuye al Guardián de la Puerta las palabras, «A quienquiera que entra diciendo “yo soy fulano”, Yo le golpeo en la cara». No podemos ofrecer de hecho ninguna definición mejor de las escrituras   védicas que esta palabra de San Pablo  , «La palabra de Dios es rauda y poderosa, y más afilada que una espada   de doble filo, que penetra hasta la separación entre el alma y el espíritu»: «Quid   est ergo, quod debet homo inquirere in hac vita  ? Hoc est ut sciat ipsum». «¡Si ignoras te, egredere!». [VEDANTA  ]

Antonio Orbe

Cf. Exc. ex Theod. 26,2. Los gnósticos   hablan con relativa frecuencia de la puerta. Así los naasenos de Hipól. (Ref. V 8,20s): «Mesopotamia es — dice — la corriente del magno Océano que fluye de las (regiones) medias del Anthropos   perfecto. Y Jacob   se admiró de la puerta celeste, al decir (Gen 28,17): ‘¡Qué terrible es este sitio! No es esto sino casa   de Dios, y aquesta la puerta del cielo  ’. Por eso — agrega — dice Jesús (lo 10,9): ‘Yo soy la puerta verdadera’... No puede — enseña — salvarse el hombre perfecto mientras no vuelva a nacer pasando a través de esta puerta». Ref. V 8,31: «Porque estos frutos — dice — son únicamente los racionales, los hombres vivientes, que entran a través de la tercera puerta». Ref. V 9,21: «Nosotros somos — dice — los espirituales, los que del agua viva, el Eufrates que fluye por medio de Babilonia, escogen para si lo peculiar (a ellos), (y) se encaminan a través de la puerta verdadera, que es Jesús, el dichoso. Y de entre todos los hombres somos únicamente los cristianos quienes llevamos a cabo el misterio en la tercera puerta, ungidos allí con ungüento inefable...» Posiblemente, la «buena puerta» dé II Apoc. Iac. se refiere a Jesús, al Salvador   celeste, por cuyo medio se adentran los espirituales al bautismo (y unción) del Espíritu. Cf. La teología del Espíritu Santo p.51ss. Los peratas denuncian también la misteriosa puerta (Ref. V 17,9). Véase asimismo Evang. Phil. 27 y 69. [Parábolas Evangélicas em São Irineu  ]