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BurckhardtHU / Homem Universal / Homme Universel / Hombre Universal / al-insan al-kamil / al-insan al-kabir / Grande Homem / Homem Perfeito / Vaishwânara / Vaishwanara

    

Guénon

Vaishwânara é, segundo sua derivação etimológica, aquilo que chamamos «Homem   Universal  », mas visto mais particularmente no desenvolvimento completo de seus estados de manifestação  , e sob o aspecto específico deste desenvolvimento. Aqui, a extensão   desse termo parece mesmo restringir-se a um destes estados, o mais exterior de todos, o da manifestação grosseira que constitui o mundo corporal; mas este estado   particular pode ser tomado como símbolo de todo o conjunto   da manifestação universal, de que ele é um dos elementos  , e isto porque ele é, para o estado humano, a base e o ponto de partida obrigatório para qualquer realização  ; será suficiente então, como em todo simbolismo, efetuar as transposições convenientes segundo os graus aos quais a concepção deverá aplicar-se. É neste sentido que o estado de que se trata pode ser relacionado ao «Homem Universal» e descrito como constituindo seu corpo, concebido por analogia   com o do homem individual, analogia que é, como já dissemos, a do «macrocosmo» (adhidêvaka) e do «microcosmo»(adhyâtmika). Sob este aspecto, Vaishawânara identifica-se também a Virâj, ou seja a Inteligência   cósmica na medida em que esta rege e unifica na sua integralidade o conjunto do mundo corporal. Enfim, de um outro ponto de vista, que aliás corrobora o precedente, Vaishwânara significa ainda «o que é comum a todos os homens»; trata-se então da espécie humana, entendida como natureza específica, ou mais precisamente aquilo que se pode chamar de «gênio da espécie»; e, por outro lado, convém lembrar que o estado corporal é efetivamente comum a todas as individualidades humanas, quaisquer que sejam as outras modalidades nas quais elas possam desenvolver-se para realizar, enquanto individualidades e sem sair do grau humano, a extensão integral de suas possibilidades respectivas. [GuenonHDV  :12]

Burckhardt

Índice

  • Sumário
  • Tradução da Essência   (adh-Dhat)
  • Do nome (al-Ism)
  • De la Cualidad (As-sifah)
  • De la Unicidad (al-wahidiyah)
  • De la Oscuridad Divina (al-’ama)

Introdução Ext. de «al Insan al-Kamil» («Del Hombre Universal»). Traducido del árabe y comentado por Titus Burckhardt  . París, Dervy-Livres, 1975.

Nos parece legítimo llamar al Sufismo «mística musulmana», a condición, sin embargo, de dar a la expresión «mística» su sentido original y preciso [1]: el Sufismo tiene como fin un conocimiento cuya naturaleza íntima es el «misterio», que no puede entonces ser plenamente comunicado por la palabra; esto no significa en absoluto que sea incierto o vago en sus manifestaciones; por el contrario, irradia en el orden humano según leyes estrictas. La lógica   no podría circunscribirlo; por lo demás, el verdadero conocimiento místico   es soberano con respecto a la razón, y puede servirse de esta última para describir, como por una proyección invertida, las realidades que alcanza de una manera directa y más allá de todo contorno mental.

Su órgano no es el cerebro, sino el corazón, donde el conocimiento y el ser   del hombre coinciden. Fuera de este centro   inaccesible al pensamiento, toda percepción aparece como distinta de la naturaleza de su objeto; es en el corazón, tan sólo, que el hombre es lo que conoce, y que conoce lo que es.

Sin embargo, allí donde el Conocimiento se une con su propio ser, allí donde el Ser se conoce él mismo en su inmutable actualidad, no podría hablarse ya del hombre. En la medida en que el espíritu se hunde en este estado, ya no se identifica con el hombre individual, sino con el Hombre universal (al-insan al-kamil), que constituye la unidad interna de todas las criaturas. El Hombre universal es el todo; sólo por una transposición de lo individual a lo universal se le llama «hombre»; esencialmente, es el prototipo eterno, ilimitado y divino de todos los seres.

El Hombre universal no es verdaderamente distinto de Dios; es como la Faz de Dios en las criaturas. Por la unión con él, el espíritu se une a Dios [2]. Ahora bien, Dios es todo, y al mismo tiempo se halla por encima de todo; es a la vez inmanente y trascendente; igualmente, el espíritu, en tal estado de unión, se une a las criaturas en sus esencias, por una intuición directa; al mismo tiempo, es como un diamante que no se mezcla con nada y en el que nada penetra, pues participa de la Realidad divina, que se basta a sí misma.

En cierta medida, el conocimiento intuitivo puede traducirse, sobre el plano de la conciencia distintiva, bien porque su brillo atraviese súbitamente el velo de esta última, bien porque su actualidad siempre presente   haga transparentes las cosas que se ofrecen a la experiencia humana.

Desde ese momento, podrá decirse que el Sufí lo conoce todo, aunque ignore mucho, y podrá decirse también que ignora las cosas de este mundo, aunque las conozca todas en su esencia. En cualquier caso, la cualidad de la omnisciencia jamás pertenecerá al hombre, sea cual sea el grado de su «transparencia» espiritual con respecto a la Luz divina.


EXCERTOS: União; Forma; Unidade; Qualidades Divinas; Nomes

[1Es por un efecto del individualismo religioso, surgido del «Renacimiento», y sin duda también por un cierto rechazo del racionalismo, que la expresión «mística» ha perdido su precisión. No obstante, si bien se le han añadido significados abusivos, su sentido original jamás ha quedado excluido. En todo caso, si Evagrio el Póntico, Gregorio el Sinaíta, Máximo el Confesor y el Maestro Eckhart — por no citar más que algunos ejemplos entre muchos otros — son «místicos», los sufíes lo son igualmente. Sólo la palabra «misticismo» se aplica exclusivamente a una variante muy especial y relativamente tardía de la espiritualidad cristiana. Remitimos al lector a lo que hemos dicho a este respecto en nuestra Introduction aux doctrines ésotériques de l’Islam, París, 1969, Dervy-Livres (Esoterismo islámico, Madrid, Taurus, 1980).

[2Otro tanto dice la teología cristiana del Logos.