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Chuang Tzu – quatro mestres (Si, Yu, Li, Lai)

domingo 21 de agosto de 2022

    

Amoroso Lima

Quatro homens entraram em discussão.
Cada qual falou:
«Quem souber
A vida como espinha dorsal
E a Morte como cauda,
Este será meu amigo!»
Nisto todos se entreolharam,
Viram que concordaram,
Riram alto
E ficaram amigos.
Depois um caiu doente
E o outro foi visitá-lo.
«Grande é o Criador», dizia o doente,
«Que me fez como sou  
«Estou tão confuso,
Meu tutano cobre a minha cabeça;
Sobre o meu umbigo
Descanso a minha cabeça;
Meus ombros salientam-se
Além do pescoço;
Minha fronte é uma úlcera
Medindo o céu;
Meu corpo é o caos  ,
Mas minha mente   está em ordem  ».
Arrastou-se para o poço  ,
Viu seu reflexo, e declarou:
«Que confusão   Que ele fez de mim  
Seu amigo perguntou-lhe:
«Você está desanimado?»
«Qual nada!
Por que haveria de estar?
Se Ele me separa
E faz um galo
De meu ombro esquerdo,
Eu anunciarei a madrugada.
Se Ele fizer um arco
Do meu ombro direito
Procurarei pato assado.
Se meu assento se transformar em rodas
E se meu espírito   vier a ser um cavalo,
Prepararei minha própria carroça
E andarei por aí.
Há um tempo de juntar  
E um tempo de separar.
Aquele que entender
Este curso dos acontecimentos
Toma cada novo estado  
Em sua devida hora
Sem nenhuma tristeza   nem alegria  .
Os antigos diziam:
’O enforcado
Não pode cortar-se a si mesmo  ’.
Mas no tempo adequado
A Natureza é mais forte  
Do que todas as cordas e elos.
Sempre foi assim.
Onde está uma razão
Para desanimar ?»

González España y Pastor-Ferrer

Cuatro hombres, los Maestros Si, Yu, Li y Lai,
se dijeron:
«¿Quién puede hacer de la Ausencia, la cabeza,
de la vida, la espina dorsal,
y de la muerte  , el lomo?
¿Quién ha comprendido que vida y muerte,
conservación y destrucción,
forman el mismo y único cuerpo?
El que alcance a comprenderlo será nuestro amigo».
Los cuatro se miraron sonriendo.
Ninguno se opuso y así se hicieron amigos.
 
Cuando el Maestro Yu de repente cayó enfermo,
el Maestro Si fue a visitarle.
«¡Grandioso! - dijo Yu -.
¿Cómo es que Aquello que todo lo hace
me ha deformado   de esta manera?
Ha jorobado mi espalda y la ha levantado.
Mis cinco   vísceras por encima de la nuca.
Mi mentón a la altura del ombligo.
Mis hombros más altos que mi cráneo,
y las vértebras cervicales apuntan hacia el Cielo  .
¡Mis energías Yin   y Yang están obstruidas!».
 
Sin embargo su espíritu era sereno y sin preocupaciones.
Se arrastró hasta un pozo para ver su reflejo:
«¡Ah! ¡Aquello que todo lo hace
se afana todavía más en deformarme!».
 
«¿Le odias? » - preguntó el Maestro Si.
 
«No, ¿por qué iba a odiarle? - contestó Yu -.
Mi brazo izquierdo se transformará en un gallo,
y así podré cantar para anunciar la aurora  .
Mi brazo derecho, en una bala de ballesta,
y así podré cazar búhos y asarlos para la cena.
Mis nalgas se transformarán en ruedas,
mi espíritu, en un caballo, y así cabalgaré;
¿para qué querría yo otra montura?
Además, ganar la vida es pura circunstancia,
perderla, un puro conformarse.
Cuando uno se acomoda a las circunstancias
ni pena   ni alegría pueden entrar.
Antaño se decía: «Haber desatado el nudo».
Cuando uno no puede librarse por sí mismo,
es que las cosas le atan.
Ahora bien, nada se puede contra el Cielo.
¿Para qué iba yo a sentir odio?».
 
Súbitamente, el Maestro Lai cayó enfermo,
agonizando en el umbral de la muerte.
Su mujer y sus hijos le rodeaban llorando.
Cuando fue a verle el Maestro Li, éste dijo a su familia:
«¡Fuera de aquí! ¡No estorbéis su transformación!».
 
Y acercándose a la puerta   del enfermo, le dijo:
«¡Grandioso es Aquello que todo lo crea y lo transforma!
 
¿Qué hará de ti?
¿Adónde serás enviado?
¿Te convertirás en el hígado de una rata
o en la pata de un escarabajo?».
 
El Maestro Lai le respondió:
«Un niño con padre   y madre
va al este, al oeste  , al norte o al sur,
adondequiera que ellos le manden.
Para un hombre, el Yin y el Yang
son más que un padre y una madre.
Son ellos quienes me han traído
hasta el umbral de la muerte.
Si lo rehusara, les desobedecería.
Además, ¿de qué puedo culparles?
La Tierra me ha dado mi cuerpo,
me ha dado la labor de mi vida,
el ocio de la vejez
y el descanso de mi muerte.
Por la misma razón que me parece bueno vivir,
me parece bueno morir.
 
Si ahora un Maestro fundidor de metales
viera saltar del horno un trozo de metal que le dijera:
«Quiero que me des la forma de la espada   Moye»,
el fundidor pensaría sin duda que es un metal funesto.
Si, de repente, apareciese una forma humana que dijera:
«Yo quiero ser hombre y sólo hombre»,
Aquello que todo lo crea y lo transforma
pensaría sin duda que era un hombre funesto.
Si, de repente, yo hiciera del Cielo
y la Tierra un gran horno,
y de Aquello que todo lo crea y lo transforma
hiciera un Maestro fundidor,
¿habría algún lugar adonde yo pudiera no ir?». [Los Capítulos Interiores de Zhuang Zi]

Wieger

F. Tzeu-seu, Tzeu-u, Tzeu-li, Tzeu-lai, causaient ensemble. L’un d’entre eux dit : celui qui penserait comme moi, que tout être est éternel, que la vie et la mort se succèdent, qu’être vivant ou mort sont deux phases du même être, celui là j’en ferais mon ami. ... Or, les trois autres pensant de même, les quatre hommes rirent tous ensemble et devinrent amis intimes. — Or il advint que Tzeu-u tomba gravement malade. Il était affreusement bossu et contrefait. Tzeu-seu alla le visiter. Respirant péniblement, mais le cœur calme, le mourant lui dit : Bon est l’auteur des titres (le Principe, la Nature), qui m’a fait pour cette fois comme je suis. Je ne me plains pas de lui. Si, quand j’aurai quitté cette forme, il fait de mon bras gauche un coq, je chanterai pour annoncer l’aube. S’il fait de mon bras droit une arbalète, j’abattrai des hiboux. S’il fait de mon tronc une voiture, et y attelle mon esprit transformé en cheval, j’en serai encore satisfait. Chaque être reçoit sa forme en son temps, et la quitte à son heure. Cela étant, pourquoi concevoir de la joie ou de la tristesse dans ces vicissitudes ? Il n’y a pas lieu. Comme disaient les anciens, le fagot est successivement lié et délié. L’être   ne se délie ni ne se lie lui-même. Il dépend du ciel, pour la mort et la vie. Moi qui suis un être parmi les êtres, pourquoi me plaindrais-je de mourir ? — Ensuite Tzeu-lai tomba lui aussi malade. La respiration haletante, il était près d’expirer. Sa femme et ses enfants l’entouraient en pleurant. Tzeu-li étant allé le visiter, dit à ces importuns : Taisez-vous ! sortez ! ne troublez pas son passage !.. Puis, appuyé contre le montant de la porte, il dit au malade : Bonne est la transformation. Que va-t-elle faire de toi ? Où vas-tu passer ? Deviendras-tu organe d’un rat, ou patte d’un insecte ?.. Peu m’importe, dit le mourant. Dans quelque direction que ses parents l’envoient, l’enfant doit aller. Or le yinn et le yang sont à l’homme plus que ses parents. Quand leur révolution aura amené ma mort, si je ne me soumettais pas volontiers, je serais un rebelle. ... La grande masse (cosmos) m’a porté durant cette existence, m’a servi pour me faire vivre, m’a consolé dans ma vieillesse, me donne la paix dans le trépas. Bonne elle m’a été dans la vie, bonne elle m’est dans la mort. ... Supposons un fondeur occupé à brasser son métal en fusion. Si une partie de ce métal, sautant dans le creuset, lui disait : moi je veux devenir un glaive, pas autre chose ! le fondeur trouverait certainement ce métal inconvenant. De même, si, au moment de sa transformation, un mourant criait : je veux redevenir un homme, pas autre chose ! bien sûr que le transformateur le trouverait inconvenant. Le ciel et la terre (le cosmos) sont la grande fournaise, la transformation est le grand fondeur ; tout ce qu’il fera de nous doit nous agréer. Abandonnons-nous à lui avec paix. La vie se termine par un sommeil, que suit un nouvel éveil.


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