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Antonius Advertencias 16

domingo 20 de março de 2022

      

Antonius   Advertencias - ADVERTENCIAS SOBRE LA ÍNDOLE HUMANA Y LA VIDA BUENA (cont.)

El que tiene el traje enlodado, ensucia la túnica de los que se le acercan. Del mismo modo, los que tienen mala thelema - voluntad y una conducta no recta, frecuentando y diciendo cosas inoportunas a otros de mentalidad más simple, ensucian su alma   como con fango mediante el oído.

La concupiscencia (pleonexia  , epithymia  ) es el principio del hamartia   - pecado, mediante la cual el alma razonable se pierde. Mientras que el amor es para el alma principio de la soteria   - salvación y del Reino   de los Cielos.

El cobre, si es descuidado y no es tratado con la debida prosoche   - atención, por no haber sido utilizado por largo tiempo, es corrompido por la herrumbre que lo recubre y pierde su belleza. También el alma ociosa, descuidando el vivir honesto y la strepho - conversión a Dios  , se aleja con sus malas acciones de la protección divina y, como el cobre por la herrumbre, así es consumada por la malicia que sigue al descuido - a causa   de la materia del soma   - cuerpo - y se encuentra privada de belleza e inútil para la soteria - salvación.

Dios es bueno, exento de pasiones o cambios. Si se considera como razonable y verdadero que Dios no está sujeto a cambios, no se entiende cómo Él se puede alegrar con los buenos, despreciando a los malos, encolerizarse con los pecadores, y luego, si se le rinde culto, tornarse propicio. Hay que decir, sin embargo, que Dios ni se alegra ni se enfurece, porque alegría y tristeza   son pasiones; ni tampoco se le puede rendir culto con dones, porque ésto significaría que Él puede ser conquistado por el hedone   - placer. No es lícito juzgar bien o mal al Divino   en base a las realidades humanas. Dios es solamente bueno, hace solamente el bien, no daña nunca, porque tal es su naturaleza. Si nosotros somos buenos a semejanza suya, nos unimos a Él. Si por no tomarlo como modelo, nos tornamos malos, nos separamos de Dios. Viviendo virtuosamente, nos unimos a Dios. Si nos adherimos al mal, Él se convierte en nuestro enemigo, pero no se encoleriza vanamente. Más bien, los hamartia - pecados no permiten que Dios resplandezca en nosotros, sino que nos unen a los diabolos   - demonios por punición. Si con plegarias y obras de bien logramos desprendernos de los hamartia - pecados, ésto no significa que con nuestro culto inducimos a Dios a cambiar. En realidad, al sanar nuestra malicia con nuestras buenas acciones, y al convertirnos al Divino, nuevamente gozamos de la divina bondad; por eso, si decimos que Dios se retrae de los malos es como decir ¡que el sol   se esconde a quién le falta la vista!

El alma piadosa conoce al Dios del Universo  . "La piedad" no es otra cosa que el hacer la thelema - voluntad de Dios y así conocerlo, construyéndonos, sin pleonexia - envidia, moderados, humildes, generosos según nuestras posibilidades, sociables, y extraños a las disputas y todo lo que es grato a la divina thelema - voluntad

El conocimiento (gnosis  ) de Dios y el phobos   - temor a Él nos curan de las pasiones de la materia. Así, cuando la ignorancia de Dios se une al alma, las pasiones, que fueron descuidadas, pudren el alma: ella es corrompida por la malicia, como una vieja herida. Pero Dios no es responsable de esto, porque Él ha enviado   a los hombres ciencia y conocimiento (gnosis).

Dios ha colmado al hombre de ciencia y conocimiento (gnosis), se apresura a purificar las pasiones y la malicia voluntaria y quiere transferir lo que es mortal   a la inmortalidad, solamente a causa de su bondad.

El nous - intelecto   que está en el alma pura y amante de Dios, en realidad ve al Dios increado, invisible e inexpresable, el único puro para los puros de kardia   - corazón.

Corona de la incorrupción, arete   - virtud y soteria - salvación del hombre es el llevar las desventuras de buen ánimo y dando gracias. Además, el dominar la orge   - ira, la lengua, el vientre, los hedone - placeres, constituye una enorme ayuda para el alma.

La pronoias - providencia divina es aquella que tiene al mundo en sus manos. No existe ningún lugar   abandonado por la pronoias - providencia. Es pronoias - providencia la palabra perfecta de Dios, la que da forma a la materia que constituye al mundo, y es creadora. y artífice de todas las cosas que son hechas. No es posible que la materia se organice sin el poder   descendiente de la logos   - Palabra, que es imagen, nous - intelecto, sabiduría y pronoias - providencia de Dios.