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Substantia Materiae

domingo 20 de março de 2022

      

Antonio Orbe  : Antropologia de San Ireneo - ANTROPOLOGIA DE SÃO IRINEU

La intervención del Pai   - Padre se diferencia mucho de la que comúnmente suele asignársele en la creación primera del mundo, aunque genéricamente se le subordine. Como Creador de todas las cosas, el Pai - Padre pone en ejercicio su voluntad mediante el simple beneplácito y mandamiento suyo (’Patre quidem bene sentiente et iubente’). No hay materia preexistente ingénita, como querían algunos heterodoxos, a cuya índole haya   de sujetarse como demiurgo  .

El único ingénito es Dios Pai - Padre, y a su voluntad debe el ser   la materia primera, ‘substantia materiae’.

Imaginan (los gnósticos) poder declarar el origen   del substrato   de la materia. No creen que Dios lo hizo todo según su voluntad haciendo que de no ser vinieran a ser las cosas que fueron hechas, empleando su (propia) voluntad y poder como substrato (universal  ); amontonando vanos discursos a tal fin...

Porque atribuir el substrato de las cosas que fueron hechas al poder y voluntad de quien es Dios de todo, es creíble y aceptable y sólido. Y en esto bien está decir que ‘las cosas imposibles entre hombres son posibles para Dios’ (Lc   18,27). Los hombres, en efecto, son incapaces de hacer algo a partir de la nada; sino que han menester materia subyacente. Dios, empero, ya en esto primero es superior a los hombres, por cuanto sacó a luz   personalmente (sin más) la materia de su (futura) fabricación, cuando antes no existía.

El mayor misterio de la creación está en el primer ser, en dar a luz la materia inicial, destinada a configurarse luego. Su objeto en sí no hace misterio. La oscuridad está en cómo Dios, sin otra materia (o instrumento) que la propia voluntad y poder, ha sacado de la nada la sustancia primera del futuro cosmos. La Escritura enseña el hecho, mas no el modo. Sería temerario tratar de explicarlo, habiendo tantos otros misterios, en fenómenos naturales inmensamente más asequibles a nosotros, que ignoramos por entero.

Sabemos que Dios creó tal materia sacándola a luz por su voluntad omnipotente. La voluntad de Dios Pai - Padre es el substrato de todas las cosas (Iren., II 30,9), porque ella sola se basta para evocarle; o para hacer subsistir lo que guste. La primerísima materia ex qua del universo   se identifica con el querer divino. Cuál fue la inmediata y cómo la creó, habría modo de saberlo si algo dijese la Escritura. Habiéndolo ella silenciado, no conviene deshacerse en fantasías, sino descansar en Dios.

Irineu de Lião - Ireneo piensa en la aparición de la materia abigarrada, que a impulsos de la voluntad omnipotente de Dios vino primero a la existencia, antes de toda discriminación cualitativa. Al recalcar tanto el misterio de su origen, atiende a la complejidad de esencias, todavía informes, en juego. ¿De dónde y cómo vinieron los elementos   primigenios (fuego, aire, agua, tierra...)? ¿De una única sustancia primigenia, polivalente, diferenciada más tarde en abismos, agua, viento  ...? ¿Aparecieron de golpe todas las esencias? En cualquiera de los casos, ¿cómo procedieron luego los elementos compuestos, todavía amorfos, de que saldrían las especies y formas?

Todo esto entra en el misterio de la ‘substantia materiae’, efecto característico de la voluntad y poder del Pai - Padre. Y como objeto primerísimo de la creación, interesa también al enigma   radical del barro humano.

Mas por lo que afecta a la aparición del hombre, Irineu de Lião - Ireneo no ve misterio singular en la actividad de Dios Pai - Padre.

A diferencia de la estricta plasis  , encomendada a las manos de Dios, la tarea característica del Pai - Padre estuvo en disponer la materia del plasis - plasma. Afectó únicamente a la tierra, o materia ex qua, al adama   - limo manejado por el Filho - Hijo y el Espírito Santo - Espíritu Santo.