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Coomaraswamy : Sankara

dimanche 4 mars 2018

Original

There have been teachers such as Orpheus, Hermes, Buddha, Lao-tzu and Christ, the historicity of whose human? existence? is doubtful, and to whom there may be accorded the higher dignity of a mythical reality. Sankara, like Plotinus, Augustine, or Eckhart?, was certainly a man? among men, though we know comparatively little about his life. He was of south Indian Brahman? birth, flourished in the first half of the ninth century a.d., and founded a monastic order which still survives. He became a samnyasin, or “truly poor man,” at the age of eight, as the disciple of a certain Govinda and of Govinda’s own teacher Gaudapada, the author of a treatise on? the Upanishads in which their essential doctrine of the nonduality of the divine Being was set forth. Sankara journeyed to Benares and wrote the famous commentary on the Brahma Sutra there in his twelfth year ; the commentaries on the Upanishads and Bhagavad Gita were written later. Most of the great sage’s life was spent wandering about India, teaching and taking part in controversies. He is understood to have died between the ages of thirty and forty. Such wanderings and disputations as his have always been characteristically Indian institutions ; in his days, as now, Sanskrit was the lingua franca of learned men, just as for centuries Latin was the lingua franca of Western countries, and free public debate was so generally recognized that halls erected for the accommodation of peripatetic teachers and disputants were at almost every court.

The traditional metaphysics with which the name of Sankara is connected is known either as the Vedanta?, a term which occurs in the Upanishad s and means the “Vedas’ ends,” both as “latter part” and as “ultimate significance” ; or as Atmavidya, the doctrine of the knowledge? of the true “self” or “spiritual essence” ; or as Advaita?, “Nonduality,” a term which, while it denies duality, makes no affirmations about the nature? of unity and must not be taken to imply anything like our monisms or pantheisms. A gnosis? (jnana) is taught in this metaphysics.

Sankara was not in any sense the founder, discoverer, or promulgator of a new religion or philosophy ; his great work as an expositor consisted in a demonstration of the unity and consistency of Vedic doctrine and in an explanation of its apparent contradictions by a correlation of different formulations with the points of view implied in them. In particular?, and exactly as in European Scholasticism, he distinguished between the two complementary approaches to God, which are those of the affirmative and negative theology. In the way of affirmation, or relative knowledge, qualities are predicated in the Supreme Identity by way of excellence, while in the way of negation all qualities are abstracted. The famous “No, no” of the Upanishads, which forms the basis of Sankara’s method, as it did of the Buddha’s, depends upon a recognition of the truth—expressed by Dante among many others—that there are things? which are beyond the reach of discursive thought and which cannot be understood except by denying things of them.

Sankara’s style is one of great originality and power as well as subtlety. I shall cite from his commentary on the Bhagavad Gita a passage that has the further advantage of introducing us at once to the central problem of the Vedanta—that of the discrimination of what is really, and not merely according to our way of thinking, “myself.” “How is it,” Sankara says, “that there are professors who like ordinary men maintain that Ί am so-and-so’ and ‘This is mine’ ? Listen : it is because their so-called learning consists in thinking of the body as their ‘self.’ ” In the Commentary on the Brahma Sutra he enunciates in only four Sanskrit words what has remained in Indian metaphysics from first to last the consistent doctrine of the immanent Spirit? within you as the only knower, agent, and transmigrant.

The metaphysical literature underlying Sankara’s expositions consists essentially of the Four Vedas together with the Brahmanas and their Upanishads, all regarded as revealed, eternal, datable (as to their recension, in any case) before 500 B.C., together with the Bhagavad Gita and Brahma Sutra (datable before the beginning of the Christian era). Of these books, [4] the Vedas are liturgical, the Brahmanas are explanatory of the ritual, and the Upanishads are devoted to the Brahma-doctrine or Theologia? Mystica, which is taken for granted in the liturgy and ritual. The Brahma Sutra is a greatly condensed compendium of Upanishad doctrine, and the Bhaga?-vad Gita is an exposition adapted to the understanding of those whose primary business has to do with the active rather than the contemplative life.

Español

Ha habido maestros tales como Orfeo, Hermes, Buddha, Lao-tzu y Cristo, cuya existencia humana es de historicidad dudosa, y a quienes puede concederse la dignidad más elevada de una realidad mítica. Sankara, como Plotino?, San Agustín o el Maestro Eckhart, fue ciertamente un hombre entre los hombres, aunque nosotros conocemos comparativamente poco sobre su vida?. Era brahman por nacimiento, de la India del sur, floreció en la primera mitad del siglo noveno d. C., y fundó una orden monástica que todavía sobrevive. Devino un samnyasin u « hombre verdaderamente pobre », a la edad de ocho años, como discípulo de un cierto Govinda y del propio maestro de Govinda, Gaudapada, autor de un tratado sobre las Upanisads en el cual se expuso su doctrina esencial de la no dualidad del Ser? divino. Sankara viajó a Be-narés y escribió allí el famoso comentario sobre el Brahma Sūtra a los doce años de edad ; los comentarios sobre las Upanisads y la Bhagavad Gita fueron escritos más tarde?. La mayor parte? de la vida del gran sabio la pasó errante por la India, enseñando y tomando parte en controversias. Se cree que murió entre los treinta y los cuarenta años de edad. Periplos y disputas como las suyas han sido siempre instituciones característicamente Indias ; en sus días, como ahora, el sánscrito era la lengua franca de los hombres instruidos, justamente como durante siglos el latín fue la lengua franca de los países Occidentales, y el debate público? libre estaba tan generalmente reconocido que se erigían salas para el acomodo de maestros y ponentes peripatéticos en casi todas las cortes.

La metafísica? tradicional con la cual el nombre de Sankara está vinculado es conocida bien como el Vedānta, un término que aparece en las Upanisads y que significa los « fines del Veda », a la vez como la « parte última » y como la « significación última » ; o como Ātmavidyā, la doctrina del conocimiento del verdadero « sí mismo » o « esencia espiritual » ; o como Advaita, « No dualidad », un término que, aunque niega la dualidad, no hace afirmación alguna sobre la naturaleza de la unidad y no debe tomarse como implicando nada? semejante a nuestros monismos o panteísmos. En esta metafísica se enseña una gnosis (jñana).

Sankara no fue en ningún sentido? el fundador, descubridor, o promulgador de una religión o filosofía nueva ; su gran obra como expositor consistió en una demostración de la unidad y consistencia de la doctrina védica y en una explicación de sus contradicciones aparentes por una correlación de las diferentes formulaciones con los puntos de vista implícitos en ellas. En particular, y exactamente como en el escolasticismo europeo, distinguió entre los dos acercamientos complementarios a Dios, los cuales son los de la teología afirmativa y negativa. En la vía de la afirmación, o del conocimiento relativo?, se predican las cualidades en la Identidad Suprema por vía de excelencia, mientras que en la vía de la negación todas las cualidades son abstraídas. El famoso « No, no » de las Upanisads, que forma? la base del método? de Sankara, lo mismo que el del Buddha, depende de un reconocimiento de la verdad —expresada por Dante entre muchos otros— de que hay cosas que están más allá del alcance del pensamiento discursivo? y que no pueden comprenderse excepto negando cosas de ellas.

El estilo? de Sankara es de gran originalidad y fuerza así como de gran sutileza?. Citaré de su comentario sobre la Bhagavad Gitā un pasaje que tiene la ventaja adicional de introducirnos inmediatamente al problema? central del Vedānta —el de la discriminación de lo que es realmente, y no meramente según nuestro modo? de pensar?, « mí mismo ». « ¿Cómo es que », dice Sankara, « hay maestros que semejantes a hombres ordinarios mantienen que “yo soy? fulano” y que “Esto es mío” ? Escucha : ello es a causa? de que su supuesta erudición consiste en pensar el cuerpo como su “sí mismo” ». En el Comentario sobre el Brahma Sūtra enuncia solo con cuatro palabras sánscritas lo que ha permanecido en la metafísica India de principio a fin la doctrina consistente del Espíritu inmanente dentro de vosotros como el solo conocedor, agente?, y transmigrante.

La literatura metafísica subyacente en las exposiciones de Sankara consiste esencialmente en los Cuatro Vedas junto con los Brahmanas y sus Upanisads, considerados todos como revelados, eternos, datables (en cuanto a su recensión) antes del siglo V a. C., junto con la Bhagavad Gitā y el Brahma Sūtra (datables antes del comienzo de la era cristiana). De estos libros, los Vedas son litúrgicos, los Brahmanas son explicativos del ritual, y las Upanisads están dedicadas a la doctrina de Brahma o Theologia Mystica, la cual se da por supuesta en la liturgia y en el ritual. El Brahma Sūtra es un compendio muy condensado de la doctrina de las Upanisads, y la Bhagavad Gitā es una exposición adaptada a la comprensión de aquellos cuya ocupación primaria está en relación más bien con la vida activa que con la vida contemplativa.


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