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Coomaraswamy: Atmayajna - o sacrifício de si mesmo

terça-feira 26 de julho de 2022

    

(Este ensayo se publicó por primera vez en el Harvard Journal of Asiatic Studies, VI (1942).— ED.)

Svati vah paraya tamasa parastat Mundaka Upanishad  , II.2.6 [«¡Felicidad   a vosotros en el paso a la otra orilla de la obscuridad!»]
 
Cuando un hombre consagra a Dios Todopoderoso todo lo que tiene, toda su vida, todo su conocimiento, ello es un holocausto. San Gregorio, XX Homilía sobre Ezequiel

De la misma manera que el cristianismo gira sobre un Sacrificio, y en sus ritos lo repite y conmemora, así los textos litúrgicos del Rg Veda   no pueden considerarse aparte de los ritos a los que se aplican, y así también estos ritos mismos son una mimesis   de lo que fue hecho por los Primeros Sacrificadores que encontraron en el Sacrificio su Vía de la privación a la plenitud, de la obscuridad a la luz, y de la muerte a la inmortalidad.

El Sacrificio védico se cumple siempre para beneficio del Sacrificador, a la vez aquí y en el más allá [1]. Los beneficios inmediatos que resultan para el Sacrificador son poder vivir hasta el término completo   de su vida (la inmortalidad relativa de «no morir» prematuramente) y poder multiplicarse en sus hijos y en sus posesiones; pues el Sacrificio garantiza la circulación perpetua de la «Corriente de Riqueza  » (vasor dhara) [2]; el alimento   de los dioses les llega en el humo de la ofrenda quemada, y nuestro alimento desciende de vuelta del cielo en la lluvia, y así, a través de las plantas y del ganado, llega hasta nosotros mismos, de modo que ni el Sacrificador ni sus gentes morirán de necesidad. Por otra parte, el beneficio último garantizado al Sacrificador que así vive su vida en la tierra, y en buena forma, es el de la deificación y una inmortalidad absoluta. Esta distinción entre bienes temporales y eternos, corresponde a la que se establece claramente, en los Brahmanas, entre un mero cumplimiento o un patrocinio de los ritos y una comprehensión de ellos, donde el mero participante se asegura solamente el fin inmediato, y el Comprehensor (evamvit, vidvan, viduh) los dos fines de la operación (karma  , vrata). Esta es, igualmente, la distinción bien conocida entre las karma kanda y karma marga y las jnana kanda y jnana marga — una división de viae [3] que se resuelve finalmente cuando la totalidad de la vida se interpreta sacrificialmente y se vive acordemente.

Conocer a Indra   como es en sí mismo es el summum bonum (Kausitaki Upanishad III.1, cf. Aitareya Áranyaka II.2.3); y ya Rg Veda Samhita VHI.70.3 senala que «nadie Le alcanza con obras o sacrificios» (na. karmana... na yajnaih (cf. Satapatha Brahmana   X.5.4.16. Si no es por ninguna mera actividad ni por ningún medio ritual, está claro que solo puede ser con una comprensión o verificación de lo que se hace como él puede ser encontrado. Aquí, entonces, nos proponemos indagar, no lo que se hace exteriormente sino lo que cumple interiormente el sacrificador que comprende.


EXCERTOS:

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[1«Para la obtención de ambos mundos», Taittiriya Samhita VI.6.4.1; «eso "mejor de la vida" que ha sido senalado por los dioses a los hombres para este tiempo actual y el más allá», Platón, Timeo 90D.

[2Taittiriya Samhita V.4.8.1, V.7.3.2, 3; Satapatha Brahmana V.4.1.16, VII.3.1.30, IX.3.2 etc.; Maitri Upanishad VI.37; Bhagavad Gita III.10 y sig. La vasor-dhara está representada iconográficamente en las composiciones del Cakravartin en Jaggayapeta, ver James Burgess, Buddhist Stupas of Amaravati and Jaggayapeta (Londres 1887), lám. LV, fig. 3, etc.

[3El locus classicus para las viae, afirmativa y remotionis, es Maitri Upanishad IV.6. Estas son también las sendas saiksa y asaiksa, de aquellos que están y de aquellos que ya no están bajo la ley. Aquellos que intentan tomar esta última antes de haber seguido la primera hasta su fin están ciertos de perder su vía.