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Supressão da forma intelectiva

sexta-feira 25 de março de 2022

    

3.° Supresión de la forma intelectiva (noûs  ).—Una vez purificada el alma   de la forma discursiva prevalece la forma intelectiva y el acto de la intuición sobre el raciocinio. Pero con esto no hemos llegado todavía al término, pues la Inteligencia contempla las Ideas, pero por encima de las Ideas está el Uno. Para llegar a la intuición del Uno es necesario purificar también la Inteligencia, que está compuesta de ousia   (unidad) y diferencia (heterotes  ). «Es necesario saltar a un grado todavía más alto de la vida que la Inteligencia».

La esencia del hombre, como la de todos los seres, es la unidad, que subsiste por debajo de todas las diferencias. Es la huella del Uno (iknos tou enos). Por esto para llegar a la unidad perfecta es necesario suprimir toda clase de diferencias, incluso la misma forma intelectiva. «No por el camino de la ciencia ni por medio del pensamiento se tiene conciencia de El, sino por una presencia mejor que la ciencia... Pues El no está ausente de ninguno, y es, sin embargo, de todos; por lo cual está presente   y no está, pero sí para quien es capaz y se halla pronto para recibirlo, como para lograr estar en armonía y ponerse en contacto con él; en contacto por semejanza y por la potencia que existe en él, innata a quien procede de El, cuando se encuentra en el mismo estado   en que se hallaba cuando ha venido de El; entonces puede El ser   visto, en la medida en que es posible por su naturaleza».

El Uno, que es el objeto de la contemplación, está más allá del pensamiento. Solamente puede alcanzarse en la intuición, o en el éxtasis, que consiste en un contacto suprainteli-gible con el Uno (Enéada V, 1  , 1), y se alcanza en el momento en que quedan anuladas todas las diferencias. «El Uno, que no tiene diferencia, está siempre presente, y nosotros estamos presentes a El desde el momento en que ya no tenemos ninguna diferencia».

Para llegar a ese estado es necesario perder la conciencia de sí mismo  : «Sí, en el estado de inconsciencia, los seres que llegan a la sabiduría tienen una vida más intensa, una vida que no se dispersa en las sensaciones, sino que se concentra en sí misma y en el mismo punto». Es más, incluso es necesario libertarse de la propia personalidad: «Abandonando tu individualidad es como tú llegas a ser el Todo, y, no obstante, antes tú eras también el Todo (estha pas), pero por el hecho de que alguna cosa extraña (allo ti) se había añadido a ti, por esta adición tú eras inferior  ». De esta manera se logra el hombre interior (o eiso anthropos  ). «Dios viene entonces a ti trayendo su propio mundo unido a todos los dioses que están en él. Todos son cada uno y cada uno es todos; unidos juntamente son diferentes por su potencia, pero todos ellos son un ser único con una potencia múltiple».

En ese momento el pensamiento no ve ningún objeto, sino simplemente una luz pura. «El ve sin ver nada, y entonces es cuando ve sobre todo. Así, la inteligencia, recogiéndose en su intimidad, ve una luz que se aparece súbitamente, sola, pura y existente en sí misma». Esa visión es un acto suprasensible, suprarracional, suprainteligible. Es una contemplación viviente (theoria   zosa). Un pensamiento puro, sin objeto. Es la unidad del pensamiento pensante, es el no pensar (te eauton me no), porque el pensamiento puro es el pensamiento no pensante (o me noûs = noûs katharos  ). En el alma llega a ser una misma cosa el ser y el pensar.

El hombre que llega a esas alturas «ya no sabe qué es él». «Toda nuestra actividad se dirige al objeto contemplado; nosotros nos hacemos ese objeto, nos ofrecemos a él como una materia que él informa; nosotros ya no somos nosotros mismos sino en potencia». [Guillermo Fraile  , História da Filosofia]