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Imagem de Deus

domingo 20 de março de 2022

    

Cristologia
Antonio Orbe  : ASI - ANTROPOLOGIA DE SÃO IRINEU

Contra la tesis judaica, utilizada luego por los gnósticos en desprestigio del Demiurgo   y de sus ángeles, San Irineu de Lião   - Ireneo urge vigorosamente el aspecto negativo de la humana plasis  . Los ángeles eran incapaces de modelar el adama   - barro ‘con la forma de Dios  ’: o porque no la conocían, o porque aun conociéndola eran inhábiles para imprimirla en el cuerpo de Adam - Adán.

Antes aún de abordar al hombre, los ángeles brillaron por su ausencia en la demiurgía del cosmos.

Porque Dios no tenía necesidad de ellos para hacer lo que personalmente había predefinido en su interior   llamar al ser; como si no tuviera sus (propias) manos. Siempre le asiste, en efecto, el Verbo   y la Sabedoria - Sabiduría, el Filho   - Hijo y el Espírito   Santo - Espíritu, por cuyo medio y en cuya virtud hizo libre y espontáneamente todas las cosas.

Las cláusulas son generales. En sí no excluyen la posible participación angélica en la formación del mundo. Sino sólo en aquello «quae ipse apud se praefinierat fieri». Y como Dios había decidido obrar   personalmente, creándolo El todo, sobraban ayudas. El ministerio de los ángeles le interesa para los hombres, no para sí; en bien de la humana Salud, no para la creación del mundo.

Dios lo hizo todo por sí. ‘Mas en el todo estamos nosotros y el mundo que nos rodea’. La no intervención angélica afecta, por tanto, a la economía de la creación en general.

Frente a los heterodoxos, gnósticos, que enseñaban la necesaria intervención angélica (arcontes - resp. arcóntica) para la poiein   - fabricación del mundo sensible  , y del hílico   - hombre terreno (resp. del cuerpo material), Irineu de Lião - Ireneo exalta el hecho de la no intervención de los ángeles, o de creaturas algunas. Deja a salvo la posibilidad genérica de tal intervención en una economía distinta de la actual.

Pero tocante a la plasis del hombre, el Santo tiene razones singulares para rechazarla; más aún, para negar su simple posibilidad.

En ninguna economía son los arcontes (resp. las creaturas) capaces de plasma - plasmar el adama - limo ‘a imagen y semejanza de Dios’.

Solamente Dios podía comunicarle ‘sus (propias) formas’. En El cabe distinguir   dos formas: el Verbo, imagen sustancial del Pai - Padre, o forma visible del invisible Pai - Padre; y la Sabiduría o Espírito Santo - Espíritu Santo, homoiosis   - semejanza de Dios o forma interior de vida.

Ambas se manifiestan particularmente en Jesús  . Su carne   posee a título personal la imagen subsistente del Pai - Padre, unida como está al Verbo, desde su primer origen  . No así la semejanza de Dios. Jesús la reviste, imperfectamente, en el Jordán; perfectamente, al resucitar de entre los muertos, cuando superada la ‘forma servi’ reviste la ‘forma Dei  ’. Las dos — imagen y semejanza — afectan al plasis - plasma en Jesús como en paradigma  . Y las dos se anuncian en Adam - Adán, hecho o plasmado según ellas.

Si para otorgar al adama - limo la forma personal, imagen de Dios, se requiere el auxilio de Dios, y no basta el papel dos anjos   - ministerio de los ángeles, a fortiori para imprimir en él la forma natural, homoiosis - semejanza divina. La propia imagen del Pai - Padre no es por sí sola el paradigma de la carne humana, mientras no incluya, mediante la semejanza, la igualdad o unidad perfecta de Espíritu con Dios. En la hipótesis más halagüeña para los arcontes, serían capaces de imprimir en el Nothomb   - barro la imagen o forma externa (directa o indirecta) de Dios, mas nunca la forma natural o semejanza vital con el Pai - Padre. Le sabrían configurar con los rasgos externos que hoy posee el hombre; jamás introducir en él la vida del Espíritu, indispensable para la natural semejanza, en carne, con Dios.