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Izutsu (ST:7-8) – Sonho e Realidade

terça-feira 9 de agosto de 2022

    

La supuesta «realidad», el mundo sensible   que nos rodea y que acostumbramos a considerar como «realidad», para Ibn Arabi  , no es más que un sueño. Percibimos por los sentidos un gran número   de cosas, las distinguimos unas de otras, las ordenamos según nuestra razón y, de este modo, acabamos estableciendo algo sólido a nuestro alrededor. Llamamos a eso construir la «realidad», y no dudamos que sea real.

Sin embargo, según Ibn Arabi, eso no es realidad en el verdadero sentido de la palabra. En otros términos, no es el Ser (wujud  ) real. Viviendo como vivimos en este mundo fenoménico, el Ser en su realidad metafísica   nos resulta igual de imperceptible que las cosas fenoménicas en su realidad fenoménica para un hombre que esté dormido y soñando con ellas.

Citando la famosa Tradición  , «Todos los hombres están dormidos [en este mundo]; sólo cuando mueren despiertan», comenta:

El mundo es una ilusión; no tiene existencia real. Y eso es lo que significa «imaginación» (khayal  ). Porque imaginas que [el mundo] es una realidad autónoma, distinta e independiente de la Realidad absoluta, cuando, en verdad, no es nada de eso.
...Has de saber que tú mismo eres una imaginación, y todo lo que percibas y aquello de lo que digas «esto no soy yo», también es imaginación. De modo que todo el mundo de la existencia es imaginación dentro de la imaginación.

Entonces, ¿qué debemos hacer, si lo que hemos tomado por «realidad» no es más que un sueño, si no es la forma real del Ser, sino algo ilusorio?, ¿debemos abandonar de una vez por todas este mundo ilusorio e ir en pos de un mundo totalmente distinto, un mundo verdaderamente real? Ibn Arabi no adopta esta postura ya que, desde su punto de vista, el «sueño», la «ilusión» o la «imaginación» no equivalen a algo sin valor   o falso; significan sencillamente «ser un reflejo simbólico de algo verdaderamente real».

Lo que llamamos «realidad», por consiguiente, no es la Realidad verdadera, pero ello no significa que se trate meramente de una cosa vana y sin fundamento. La supuesta «realidad», aun no siendo la Realidad en sí, refleja ésta, de forma vaga e indistinta, en el plano de la imaginación. Es, en otras palabras, una representación simbólica de la Realidad. Sólo tenemos que interpretarla adecuadamente, tal como solemos interpretar nuestros sueños con objeto de averiguar cuál es la situación real de las cosas, más allá de los símbolos oníricos.

Respecto a la mencionada Tradición, «Todos los hombres están dormidos; sólo cuando mueren «despiertan», Ibn Arabi señala que «con estas palabras, el profeta   destacaba el hecho de que lo que el hombre percibe en este mundo es para él lo mismo que un sueño para el hombre que sueña, y como tal ha de ser interpretado».

Lo que se ve en un sueño es una forma «marginal» de la Realidad, no la Realidad en sí. Lo único que debemos hacer es devolverla a su condición verdadera y original. Es lo que significa «interpretación» (tawil  ). Para Ibn Arabi, la expresión «morir y despertar  » que aparece en la Tradición no es sino una referencia metafórica al acto de interpretación entendido en ese sentido. Así, la «muerte  » no es aquí un acontecimiento   biológico. Se trata más bien de un acontecimiento espiritual consistente en que un hombre se desprenda de las trabas del sentido y de la razón, traspase los confines de lo fenoménico y vea lo que subyace tras la membrana de las cosas fenoménicas. Se refiere, en pocas palabras, a la experiencia mística de la «autoaniquilación» (fana  ).

¿Qué ve un hombre cuando se despierta de su sueño fenoménico, abre sus verdaderos ojos y mira a su alrededor? ¿Qué clase de mundo contempla entonces, en la iluminación que le produce el estado   de «subsistencia»? Describir ese extraordinario mundo y dilucidar su estructura metafísico-ontológica es el principal cometido de Ibn Arabi. La descripción del mundo tal como lo observa a la luz de sus experiencias místicas constituye su visión filosófica del mundo.


Ver online : EXCERTOS DA OBRA DE TOSHIHIKO IZUTSU