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Branco Sagrado

domingo 20 de março de 2022

Simbolismo
Frédéric Portal: DO SIMBOLISMO DAS CORES
El sacerdocio representa a la Divindade - Divinidad en la tierra; en todas las religiones, el sumo pontífice tiene o ha tenido vestiduras blancas, símbolo de la luz increada.

YHWH - Jehovah ordena a Aarón que entre en el santuario únicamente vestido de blanco: «Di a tu hermano Aarón que no entre en cualquier momento en el santuario, no sea que muera; pues yo me mostraré en la nube sobre el propiciatorio; se vestirá la túnica santa de lino, se ceñirá el cinto de lino y se cubrirá con la tiara de lino; son las vestiduras santas» ‘.

Los magos vestían de blanco; según ellos, la Divindade - Divinidad solo se complacía en vestidos blancos; sacrificaban al sol cabellos blancos, imagen de la luz divina. La túnica blanca que da Ormuz, el dios luminoso, es todavía el vestido característico de los persas.

En Egipto, la tiara blanca decora la cabeza de Osíris - Osiris; sus ornamentos son blancos como los de Aarón, y los sacerdotes egipcios llevan túnica de lino como los hijos de Leví.

En Grecia, Pitágoras ordena cantar los himnos sagrados con túnicas blancas; los sacerdotes de Júpiter llevan ropas blancas; en Roma solo el flamen dialistiene derecho a llevar la tiara blanca; blancas son las víctimas que ofrece a Júpiter, y Platón y Cicerón consagran el color blanco a la Divindade - Divinidad.

Volviendo a Asia, el mismo símbolo adoptan los brahmanes y, atravesando la Tartaria, lo encontramos también entre los escandinavos, los germanos y los celtas. Cuenta Plinio que los druidas vestían ropas blancas y sacrificaban bueyes de este color.

Por último, las pinturas cristianas del medievo representan al Eterno vestido de blanco, lo mismo que a Cristo tras la resurrección. La cabeza de la Iglesia romana, el papa, lleva en la tierra el distintivo de Dios.

En la lengua sagrada de la Biblia  , las vestiduras blancas son símbolo de la regeneración de las almas y recompensa de los elegidos. «El que venciere — dice el Apocalipsis —, ése será vestido de vestiduras blancas; y no borraré yo su nombre del libro de la vida»; y más adelante se dice que el reino de los cielos pertenece a aquellos que han lavado y blanqueado sus túnicas en la sangre del cordero.

El blanco lo consagró a los muertos toda la antigüedad y se convirtió en color de luto; los monumentos de Tebas representan a los manes vestidos con ropas blancas. Según Herodoto, los egipcios amortajaban a los muertos en sudarios blancos. Este uso se encuentra también en Grecia desde la más remota antigüedad; Homero   lo menciona a la muerte de Patroclo ".Y Pitágoras ordenó a sus discípulos que observaran esta costumbre como feliz presagio de inmortalidad. Plutarco   recuerda la doctrina de este filósofo y explica este símbolo, que se generalizó en toda Grecia.

El mismo uso observa Pausanias entre los mesemos, que amortajaban con vestiduras de color blanco a los personajes principales y los coronaban. Este doble símbolo indicaba el triunfo del alma sobre el imperio de las tinieblas.

Los hebreos tenían la misma costumbre; el evangelista Mateo dice que, habiendo tomado José el cuerpo del Señor, lo envolvió en una sábana blanca.

El ejemplo ofrecido por la Divindade - Divinidad se convirtió en ley para todos los cristianos: el poeta Prudencio refiere en uno de sus himnos su existencia, y esta costumbre no ha variado hasta nuestros días.

La iniciación o regeneración del alma daba comienzo con una imagen de la muerte; los iniciados en los misterios iban vestidos de blanco, y los neófitos de la Iglesia primitiva llevaban una túnica blanca durante ocho días. Las muchachas catecúmenas la siguen llevando todavía hoy y, en las exequias de las vírgenes, las colgaduras blancas dan testimonio de su inocencia y de su iniciación celeste.

Inútil es continuar la historia de estos ritos en Oriente; básteme citar un ejemplo tomado de las costumbres japonesas: en el Japón se considera el matrimonio una nueva existencia para la mujer; muere a su vida pasada para revivir en su esposo. La cama de la novia tiene el cabezal orientado hacia el norte, lo mismo que se practica para los muertos; y ella viste la túnica mortuoria blanca. A los padres, esta ceremonia les anuncia que acaban de perder a la hija.