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Coomaraswamy: Sete Rishis

quinta-feira 28 de julho de 2022

    

Una de las descripciones más notables de los Rsis se encuentra en Satapatha Brahmana   VI.1.1.1 sig. En el comienzo, ellos eran «este no-existente» (asat). Los hombres preguntan, «¿Quiénes eran esos Rsis?». Ciertamente, eran los Soplos. El Soplo mediano   es Indra; con su poder (indriya) él encendió esos Soplos desde el centro  , y ellos originaron las «siete distintas Personas»; con éstas ellos hicieron una Única Persona (purusa), concentrando su virtud en su cabeza (de la Persona), y ese fue la «séptuple Persona» de Prajapati, el Progenitor del mundo. La emanación   de los mundos es su desintegración, y la edificación del (altar del) Fuego es a la vez su reintegración y la del sacrificador.


Se dice que los siete Rsis «guardan» (raksanti) el cuerpo, Vājasaneyi Sarhhitā loc. cit. Esta función de guarda   es también la de los Maruts en relación con Indra, a quien apoyan en la batalla, y la de los Soplos en relación con el Soplo, para quien, en tanto que svāh, svāpayah, φίλοι etc., de ellos, ellos son una suerte de regimiento del «Propio del Rey», cuyo deber es hacia Él y hacia la «casa  » en la que todos moran juntos. Esto es exacto a como es también en las fuentes griegas, donde los poderes de percepción y de acción (αισθήσεις) son los Genízaros [Jainissaries] (δορυφόροι) al servicio del Gran Rey, la Mente o el Alma   racional, de la que son los aliados (σύμμαχοι) y amigos (φίλοι, Filón  , De specialibus legibus, IV. 122; Deterius 33); ellos «escoltan» (δορυφορέω) a la Razón Real   en la percepción de los objetos sensoriales, que, de otro modo, ella no habría aprehendido como tales (De opificio mundi 139); y el corazón es el «cuerpo de guardia» (δορυφορική οῖκησις) de estos poderes sensitivos, de donde ellos reciben sus órdenes (Platón, Timeo 70B). El Soplo Real mismo es el Ángel Guardián de todo el organismo, y en esta guardia sus poderes son sus camaradas. Solo cuando ellos, en la persecución de sus propios placeres privados, olvidan su deber o incluso llevan a su señor al extravío, «nosotros» nos extraviamos.

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