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Balyani (TU) – Tratado da Unidade §2

domingo 21 de agosto de 2022

    

Chodkiewicz

El era, y no había con El ni antes ni después, ni alto ni bajo, ni cercanía ni alejamiento, ni cómo ni donde, ni cuando ni momentos, ni instante   ni tiempo, ni ser manifestado ni lugar. «Y El es ahora tal como era» (2). Es el Unico (al-wahid) sin unicidad, el Singular (al-fard) sin singularidad. No está en absoluto compuesto del nombre y lo nombrado, porque Su Nombre es El y Su «nombrado» es El, y no existe en absoluto nombre o nombrado diferente de El (3). Es el Primero (al-awwal) sin anterioridad, y es el Ultimo (al-akhir) sin posterioridad. Es el Manifiesto (al-Zahir  ) sin manifestación  , y el Oculto (al-batin) sin oculta-miento (4). Quiero decir con ello que El es el ser mismo de las letras del Nombre «Primero» y del Nombre «Ultimo», del Nombre «Oculto» y del Nombre «Manifiesto». No existe otro Primero o Ultimo, Manifiesto o Escondido que El, sin que las letras (que constituyen los Nombres) devengan El, y sin que El devenga esas letras (5).

Notas:

  • (2) Alusión a un hadith (Bukhari, «Sahih khalq», 1; Ibn Hanbal, «Musnad», II, 431) que, según las compilaciones canónicas de más adelante, enuncia: «Allah   era, y nada era con El...» No obstante, es citado con frecuencia en la literatura del «tasawwuf» bajo una forma desarrollada en que esta frase aparece completada así: «...y El es ahora tal como era». Ibn Taymiyya critica muy vivamente, en repetidas ocasiones, a los que llama los Ittihadiyya — es decir, los que profesan la wahdat al-wujud   — por dicho agregado («Rasa  ’il» IV, p. 93 s.; «Fatawa», II, p. 272. XVIII, pp. 210, 244) y por la interpretación que le dan, y eso en términos que podrían estar dirigidos a Balyani   o, en todo caso, que se aplicarían a este pasaje de su Epístola. Reconoce en cambio que Ibn Arabi  , por su parte, señala el carácter no auténtico del segundo miembro de la frase; lo cual, efectivamente, se puede constatar («Fut.» I, p. 40; II, p. 56). El Sheikh al-Akbar precisa, en el primero de los textos que se dan como referencia, que la palabra Allah, en este hadith, no se aplica a la Esencia divina   incondicionada sino a la uluha, es decir, a la «función de divinidad», determinación de la Esencia que implica ya en potencia la multiplicidad (porque no hay ilha — dios«— sin ma’luh que le esté subordinado). En el segundo de los pasajes, Ibn Arabi agrega que la interpolación»Y El es ahora tal como era«testimonia la ignorancia de los responsables de ese agregado puesto que el verbo kana (»era«), en la parte auténtica del hadith, no tiene valor   de»limitación temporal«(taqyid zamani) sino de un simple enunciado ontológico que se aplica por igual al pasado, el presente   y el futuro. En relación a estos dos puntos, es evidente la separación entre Ibn Arabi y Balyani. Ver también en nuestro tratado el §21 donde vuelve a aparecer la fórmula»Y El es ahora tal como era".
  • (3) Esta frase (a partir de: «porque Su Nombre...») presente en todos nuestros manuscritos, está ausente en la edición de El Cairo.
  • (4) Los Nombres divinos que se enumeran aquí son todos coránicos y pertenecen a la lista tradicional de los noventa y nueve «Más Sublimes Epítetos» (al-asma al-husna), a excepción de al-fard (Singular). Además de las referencias que da L. Gardet en su artículo de E.I. 2,1, pp. 735-738, se encontrará en el largo capítulo 558 de los «Futuhat», dedicado a los Nombres divinos, una exposición de la doctrina akbariana («Fut.» IV, pp. 293-294 para el Nombre al-Wahid) p. 298 para el Nombre al-Awwal; pp. 298-299 para el Nombre al-Akhir —, pp. 299-300 para el Nombre al-Zahir; pp. 300-301 para el Nombre al-Batin). Al comienzo de ese capítulo de los «Futuhat» (p. 196) figura una fórmula que reza así: «El (= Allah) es el que nombra (verdaderamente) el nombre de todo cuanto es nombrado en el universo  », frase a la cual hace eco la afirmación de Balyani según la cual «no existe en absoluto nombre o nombrado diferente de El». La misma idea   se encuentra expresada en la «Risala nuriyya» de Ibn Sab’in («Badawi», p. 184): «toda cosa que te venga al espíritu, nómbrala con Su Nombre, porque Aquel cuyo nombre es»el Existente«(almawjud) ¿cómo podría particularizarse con nombres que lo limitasen?» Y si objetaras: «nosotros Lo nombramos mediante los nombres con los que El mismo o su Profeta   Lo nombraron», se te responderá: «Aquel que se nombró a sí mismo   Allah te dice: Yo soy todas las cosas, y es a Mí, que soy todos aquellos, a quien te diriges».
  • (5) Las «letras» (huruf) que son el soporte de la manifestación de los Nombres, designan simbólicamente los elementos   constitutivos de las criaturas (las cuales son, propiamente dicho, kalimat, «palabras» resultantes de la combinación de las letras). Tal es al menos la interpretación de Ibn Arabi (ver por ejemplo «Fut.» II, p. 392). Si bien esto no está sino implícito en Balyani, pensamos que puede aclarar la significación de este pasaje.

Roberto Pla

Em relação à Ele não existe antes, nem depois; nem alto nem baixo; nem perto, nem longe, nem como, nem porque, nem onde, nem estado  , nem sucessão de instantes, nem tempo, nem espaço, nem ser. Ele é tal como é. Ele é o Único sem necessidade   da Unidade  . Ele é o singular sem necessidade da Singularidade. Ele não está composto de nome, nem de denominação, porque Ele é o nome e a denominação. Não existe nome salvo Ele. Não existe denominação salvo Ele. Por isso se diz que Ele é o nome e a denominação. Ele é o Primeiro sem anterioridade. Ele é o Último sem posterioridade. Ele é Evidente sem exterioridade. Ele é Oculto sem interioridade. Porque não existe anterior  , nem posterior; não existe exterior, nem interior, senão Ele.

Notas:

  • O instante é aqui expresso à maneira mais pura aristotélica, isto é, não como tempo, senão como limite do tempo, sendo a este o instante o que o ponto é quanto à linha (Aristóteles: Física, IV, 13).
  • Na Unidade — a Realidade última — o sujeito   e o objeto são uma mesma coisa. Esta particularidade se revela à mente   quando uma vez alcançado o conhecimento de si mesmo, se vê que o si mesmo e Ele não são duas coisas diferentes. Desde esse mesmo momento, o ternário psíquico tradicional — conhecedor, conhecimento e conhecido — se funde na Unidade. Aquele grande sufi do século X em Bagdá, Ibn Mansus, conhecido como Al Hallaj, que foi barbaramente assassinado por declarar que ele era Deus (“Eu sou   Deus, Ana ‘L-Hakk), dizia: Naquela glória   não há eu, nem nós, nem tu. Eu, nós, tu e Ele, tudo é uma e mesma coisa.
  • Depois de haver ressaltado a eternidade   e a solidão  , a atemporalidade e a unicidade da Unidade, se descreve agora sua incomensurabilidade, sua espacialidade incondicionada e abstrata.


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