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Ativarnashrami Metanoia

terça-feira 29 de março de 2022, por Cardoso de Castro

    

He sido preguntado por la palabra “metanoia  ”... ¿Qué significa realmente esta palabra... que Cristo   usa como condición infaltable a la obtención de la visión y realización y verificación de nuestra verdadera naturaleza real?... Esta palabra... es lo que en la tradición   cristiana es traducido por arrepentimiento... Pero su verdadero sentido es una indicación clara a los frutos de la meditación minuciosa en lo que nosotros no somos... 

Sentarse a meditar en lo que nosotros no somos no es una operación mental   en la que uno se dice “yo no soy el cuerpo-mente  -alma  -y-espíritu”... de una manera mecánica... y con prisas... sin ver nada de lo que uno está negando ser... Meditar profundamente en lo que uno no es... es abrir la puerta   del recuerdo a todas las abominaciones y pestilencias que el hecho de nuestro auto-engreimiento y auto-convencimiento de ser alguien nos certifica que fueron abominaciones y pestilencias nuestras... hechas y consentidas por nosotros... para nuestro gozo y placer... Para abominar del mal de lo que no es nosotros ni nuestro tenemos que verlo... 

No vayáis a creer que yo mismo he podido verificar mi verdadera naturaleza sin ver minuciosamente... con grandísimo dolor... todo el mal que para servirme a mí mismo ha salido de mi alma en su enfermedad... No es una meditación agradable... pero es absolutamente necesaria... Uno tiene que ver cuantísimo ha mentido para salvar las apariencias... para salvar el buen nombre de lo que sólo era un auto-egoísmo y pasión ingobernables... Uno tiene que recordarlo como ello fue exactamente... sin escondrijos... sin exculpaciones... sin atenuaciones... Uno tiene que ver bien de cerca la bestia negra de su propia alma enferma... pues mientras uno crea que su alma está en perfecto estado  ... ¿para qué iba uno a necesitar de cura  ?... 

Un arrepentimiento profundo sólo puede venir de una visión profunda del mal... y una visión profunda del mal en nosotros sólo puede venir de una consideración y recuerdo minucioso de cómo las cosas fueron en realidad... Es cierto que ninguno de nosotros ha pedido jamás presenciar este mundo... pero ello no nos exculpa de ninguno de nuestros desórdenes ocurridos por nuestra voluntad una vez que nosotros hubimos aceptado ser hombres y mujeres... con sus pasiones... con sus derechos... con sus avaricias... con sus concupiscencias... Es cierto que nosotros no somos nada de todo esto... pero también es cierto que una vez aceptamos serlo... y que una vez aceptado por nosotros ser este hombre o esta mujer... Fulano o Fulana... nosotros hemos actuado con todo el engaño y la mentira   y la torcida intención de perfectos egoístas... Hay mucho en este pozo que tiene que salir a la luz... a fin de que nosotros nos dolamos profundamente de ello... a fin de que nuestra separación de ello sea absoluta y para siempre... 

Nosotros no podemos receder a nuestra verdadera naturaleza y seguir manteniendo al mismo tiempo nuestra supuesta existencia hecha toda de egoísmo... Algo muy profundo es cambiado completamente en nosotros cuando nuestra recesión a nuestra propia naturaleza verdadera es real... Ya no podemos seguir mintiéndonos a nosotros mismos sobre nuestras verdaderas intenciones cuando nosotros hacemos o queremos hacer algo... Todas las buenas intenciones y propósitos dejan al descubierto la negra raíz del egoísmo en su fondo... Uno ve tanta basura dentro de sí mismo   como jamás hubiera creído que pudiera existir... Esta es la “Viga” en el ojo propio de la que hablaba Cristo... Tiene que haber un dolor intenso... un dolor indisfrazable... de haber uno tenido algo que ver con toda esta podredumbre y abominación que uno mimaba como sus recuerdos más queridos... El hombre viejo en nosotros debe ser muerto si es que el hombre nuevo debe vivir... Y para ello tiene que haber un gran cambio de mente... una metanoia... un doliente arrepentimiento y repulsa de todo cuanto uno hizo o pensó hacer mientras creía ser este hombre... fulano... 

El hombre viejo en nosotros está siempre poseído de frivolidad... ninguno de sus actos y pensamientos es un verdadero acto ni verdadero pensamiento... debido a que todos ellos son dictados por su gran tirano dentro... su propia pasión insaciable... El hombre nuevo en nosotros está al contrario poseído de seriedad... todos sus actos y pensamientos están poseídos de un inaudito amor a su propia naturaleza que él ve incesantemente... y en su verla incesantemente está su contento... Aunque él se sabe absolutamente intocado nunca por el ego y su brutalidad... su arrepentimiento de lo que nunca fueron sus actos es vívido y doliente como si ellos lo hubieran sido... y es actual también... Él nunca elude la visión completa de todo el daño que su egoísmo causó... a fin de que la abominación y arrepentimiento de ello destaque cada vez más profundamente la indescriptible gracia de haber salido del infierno...