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Teofano o Recluso

terça-feira 29 de março de 2022

    


Biografia e bibliografia
Tradutor e organizador da Philokalia   grega para o russo, expandindo sobremaneira seu conteúdo, no final do século XIX (leia a introdução que compôs para a Teofano Dobrotolubiye - Dobrotolubiye, tradução russa da Philokala.
Teófano el Recluso, Obispo de Vladimir y Tambov (1815-1894)

Teófano el Recluso, conocido en el mundo bajo el nombre de Georges Govorov, nació en Chernavks, cerca de Orlov, en la provincia central de Viatka. Su padre   era sacerdote de parroquia y, como muchos hijos de sacerdote en la Rusia pre-revolucionaria, fue también destinado al sacerdocio y enviado a un seminario para realizar sus estudios. Las disposiciones de su carácter se hacían sentir ya en esa época. Sus maestros lo describen como atraído por la soledad, dulce y silencioso. Después del seminario, pasó cuatro años en la academia de teología de Kiev (1837- 1841). Es allí donde conoció la vida monástica gracias a la laura (monasterio griego) de Petcherky, cuna del monaquismo ruso, y se colocó bajo la dirección de uno   de los starets de la comunidad, el Padre Parteno. Cuando obtuvo su diploma, Teófano pronunció los votos monásticos y fue ordenado sacerdote. Inteligente, amante del estudio, llegó a ser profesor en el seminario de Clonezt, y más tarde en la Academia de San Peters  -burgo. Luego pasó siete años, de 1847 a 1854, en el Cercano Oriente, y particularmente en Palestina, donde sirvió en la Misión espiritual rusa. Aprovechó para adquirir un perfecto dominio de la lengua griega y se familiarizó con los Padres, conocimiento del que debía hacer buen uso más tarde.

De retorno a Rusia, es nombrado rector de la Academia de San Petersburgo. En 1859, fue promovido al Episcopado y sirvió como obispo, primero en Tambov y luego en Vladimir.

Sin embargo, Teófano se sentía mucho más atraído por una vida de oración y de soledad que por la existencia activa que exigía la adminsitración de una diócesis. Es así como en 1866, siete años después de su ordenación al Episcopado dimitió de su cargo, se retiró a un pequeño monasterio provincial, en Vyschen y permaneció allí hasta su muerte, que sobrevino veintiocho años más tarde. Al principio, tomaba parte en los servicios en la iglesia del monasterio pero, a partir de 1872, permaneció estrictamente enclaustrado, no saliendo jamás, no viendo a nadie, salvo a su confesor y al superior del monasterio. Vivía con la mayor simplicidad en dos piezas pobremente amuebladas mientras que, en su pequeña capilla doméstica, todo se reducía a lo esencial: no existía tampoco el Iconostasio [1]. Después de su reclusión celebró la Divina Liturgia [2], en primer lugar los sábados y domingos, luego, durante los once últimos años de su vida, cada día. Hacía por sí mismo   todo el servicio, sin ayuda de un acólito, sin lector para las respuestas y, según la palabra de un biógrafo, "totalmente solo, en silencio, celebrando con los ángeles  ".

Recluido, Teófano dividía su tiempo entre la oración y el trabajo literario: en particular, pasaba varias horas cada día respondiendo la vasta correspondencia que le llegaba desde todos los rincones de Rusia, principalmente de parte de las mujeres; para distraerse pintaba iconos y hacía un poco de carpintería. Su régimen era de lo más austero: por la mañana un vaso de té con pan; hacia las dos, un huevo (salvo los días de ayuno) y otro vaso de té; por la tarde, nuevamente té y pan.

Entre todos los autores monásticos que escribieron en Rusia, Teófano es probablemente el más cultivado. Cuando se retiró a Vychen, llevó una biblioteca bien provista, en la que se encontraban las obras de filósofos occidentales contemporáneos, pero que consistía, ante todo, en las obras de los Padres. Entre sus libros se encontraba toda la patrología de Migne. Su respeto por los Padres aparece evidenciado en todo lo que ha escrito: aunque las citas sean extremadamente raras, es siempre exactamente fiel a su enseñanza. El monumento visible que Teófano nos ha dejado de esos tres decenios pasados en la reclusión está constituido por una obra literaria sustancial. Preparó la edición en ruso de numerosas obras espirituales griegas y compuso varios volúmenes   de comentarios sobre las Epístolas de Pablo; sin embargo, su principal herencia es su correspondencia, publicada parcialmente en diez volúmenes: es de allí de donde se han tomado los textos que acá se dan a conocer. El fue, además, quien publicó, después que el starets Paisij Velichkovsky lo hiciera en eslavo, una edición ampliada, esta vez en ruso, de "La Filocalia" (Amor de la Belleza), bajo el título "Dobrotoljubie" (Amor de la Bondad), 5 vol, 1876-1890.

A pesar de su formación intelectual, Teófano tenía un don particular para expresarse en un lenguaje vivo y directo. Escribía para responder a cuestiones prácticas y a problemas personales bien específicos; es por ello que lo hacía simplemente, en términos que pudieran penetrar directamente hasta el corazón de sus hijos espirituales, que no había conocido nunca, pero que sin embargo comprendía tan bien. Profundamente enraizado en las tradiciones del pasado, y, al mismo tiempo, gracias a su correspondencia, habiendo permanecido tan cercano a los problemas contemporáneos, representa lo que hay de mejor en la enseñanza ascética y espiritual de la Iglesia ortodoxa. Se ha dicho de él: "Es imposible comprender la Ortodoxia rusa a menos de conocer al célebre recluso" [3]. Excertos de "Arte de la Oración" Editorial Lumen

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[1Iconostasis: tabique cubierto de iconos que separa el santuario del resto de la Iglesia.

[2Liturgia: es el término empleado habitualmente en la Ortodoxia para designarei servicio de comunión o la misa.

[3S. Tyszkiewiez, s.j. en Orientalis Christiana Periodica, 16 (1959), p. 412.