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TALKS WITH SRI RAMANA MAHARSHI

Ramana (Talks:19-01-1935) – O Si mesmo ilumina o ego

19 de enero de 1935

sexta-feira 16 de setembro de 2022, por Cardoso de Castro

    

O Si mesmo   ilumina o ego  , as predisposições e também os sentidos grosseiros, pelo que as predisposições parecem aos sentidos ter-se materializado como o universo  , e tornam-se perceptíveis ao ego, o reflexo do Si. O ego se identifica com o corpo, e assim perde de vista o Si e o resultado dessa inadvertência é a ignorância sombria e a miséria   da vida presente  . O fato de o ego surgir   do Si e esquecê-lo é o nascimento. Assim, pode-se dizer que o nascimento do indivíduo matou a mãe. O desejo atual de reconquistar a mãe é na realidade o desejo de reconquistar o Si, que é o mesmo que realizar-se, ou a morte do ego; isso é entrega à mãe, para que ela possa viver   eternamente.

    

tradutor (?)

5. Había llegado a Madrás, como huésped de la Casa   de Gobierno, el señor Douglas Ainslie (Sr. Grant Duff), un aristocrático caballero inglés, de 70 años de edad, sobrino de un ex Gobernador de Madrás, escritor y poeta, agregado de la Delegación Británica en Atenas, París y La Haya  . Vino a ver al Maharshi   con una carta de presentación de Paul Brunton. Al día siguiente volvió y permaneció poco menos de una hora en la sala. Esos dos días prácticamente no hubo intercambio de palabras, sólo la mirada encontró a la mirada. Sus hábitos son abstemios; permanece sin alimento de ningún tipo hasta la una de la tarde y entonces almuerza; se dice que toma café y galletas por la noche   y que se retira sin más alimento. Se ha mantenido soltero, camina unos kilómetros a diario con el estómago vacío, habla poco y es muy agraciado en sus movimientos. Su voz es baja y suave, y sus palabras parecen venir del corazón. Tiene amigos, entre los cuales podrían contarse al extinto Sir John Woodroffe, Sir Sarvepalli Radhakrishnan y al señor Thomas, profesor de sánscrito en la Universidad de Oxford. Expresó un deseo de escuchar los Vedas  . El lunes llegó una carta de Riga y las preguntas contenidas en ella coincidían con las preguntas que el visitante europeo había formulado sobre la existencia   de las almas de los difuntos y sobre cómo servirlas mejor.

Se le leyó la respuesta enviada a Riga. En su presencia se repitieron cantos de La Verdad Revelada, del Maharshi, y los Vedas. Él consideró magníficas las recitaciones. Volvió la tarde siguiente, y para asombro de los demás, la noche anterior   tuvo una experiencia que repitió al Maharshi. Fue que había visto algo como una luz eléctrica dentro de sí mismo   en el centro   del corazón, en el lado derecho. Además, agregó que había visto al sol brillando por dentro. El Maharshi sonrió un poco y entonces hizo que se le leyera una traducción del atmanvidya (El Conocimiento del Sí mismo), donde está el dicho críptico de que la realización consiste en llegar al atman   (el Sí mismo) que es la expansión de la consciencia (chidvyoman), para distinguirla de la mente  , que es la expansión de chittavyoman. Esta explicación llamó la atención del visitante.

Al hablar de éste, el Maharshi observó después: «Piensen en un anciano de setenta años que no eligió vivir apaciblemente en su propia casa, con los ingresos que había ganado! Cuan intenso ha sido su fervor que ha dejado su país natal, se ha atrevido a emprender un viaje por mar de nueve mil kilómetros, y ha afrontado las penalidades de largos viajes por tren en un país extraño, ignorante de la lengua, sufriendo las vicisitudes de una vida solitaria, sometiéndose a las inclemencias de un clima tórrido, en ambientes que no le son familiares ni acostumbrados. Podía haber sido feliz en su propia casa. Es su anhelo por la paz   interna lo que le ha traído aquí».

¡Es exactamente así! Las gentes dicen que la intensidad de su fervor se revela por sus experiencias de iluminación aquí dentro de los cuatro días consecutivos a su llegada.

En lo que concierne a la pregunta sobre las almas de los difuntos, mientras un hombre se identifique con su cuerpo grosero, el pensamiento materializado como manifestaciones groseras debe ser real   para él. Debido a la imaginación de que su cuerpo ha sido originado de otro ser físico, el otro existe tan verdaderamente como su propio cuerpo. Habiendo existido aquí una vez, ciertamente sobrevive a la muerte  , debido a que la descendencia está aún aquí y siente que ha nacido de ese otro. Bajo estas circunstancias, el otro mundo es verdadero; y las almas de los difuntos se benefician de las plegarias que se ofrecen por ellos. Por otra parte, considerado de una manera diferente, la Única Realidad es el Sí mismo de quien ha brotado el ego que contiene dentro de sí mismo las semillas de las predisposiciones adquiridas en nacimientos anteriores. El Sí mismo ilumina el ego, las predisposiciones y también los sentidos groseros, de modo que las predisposiciones aparecen a los sentidos como si se hubieran materializado como el universo  , y devienen perceptibles para el ego, el reflejo del Sí mismo. El ego se identifica con el cuerpo, y así pierde la visión del Sí mismo, y el resultado de esta inadvertencia es la oscura ignorancia y la miseria de la vida presente  . El hecho de que el ego surja del Sí mismo y que lo olvide es el nacimiento. Así pues, puede decirse que el nacimiento del individuo ha matado a la madre  . El deseo presente de recuperar a la propia madre es, en realidad, el deseo de recuperar al Sí mismo, que es lo mismo que realizarse a uno mismo, o la muerte del ego; esto es entregarse a la madre, para que ella viva eternamente.

El Maharshi leyó entonces, de la versión tamil del yoga   Vasistha  , la historia   de Dirga Tapasi, que tenía dos hijos, Punya y Papa. Después de la muerte de los padres, el menor se lamentaba de la pérdida, mientras el mayor le consolaba como sigue: «¿Por qué lamentas la pérdida de nuestros padres? Yo te diré dónde están; están sólo dentro de nosotros mismos, y son nosotros mismos. Pues la corriente de la vida ha pasado a través de innumerables encarnaciones, nacimientos y muertes, placeres y dolores, etc.; de la misma manera que la corriente de agua de un río fluye sobre rocas, hoyos, arenas, elevaciones y depresiones en su curso y, sin embargo, la corriente no es afectada por ello, así también, los placeres y dolores, los nacimientos y las muertes, son como ondulaciones en la superficie de esa apariencia de agua en el espejismo del ego. La única realidad es el Sí mismo, desde donde aparece el ego que corre a través de los pensamientos que se manifiestan como el universo, y en el que aparecen y desaparecen las madres y los padres, los amigos y los parientes. Ellos no son nada sino manifestaciones del Sí mismo, por lo que los padres de uno no están fuera del Sí mismo. Así pues, no hay ninguna razón para lamentarse. Apréndelo, realízalo, y sé feliz».

Original

Mr. Douglas Ainslie (Mr. Grant Duff), an aristocratic English gentleman, 70 years old, nephew of a former Governor of Madras, an author and poet formerly attached to the British Legation in Athens, Paris and The Hague, had come to Madras as a guest of Government House. He came to see Maharshi with a letter of introduction from Paul Brunton. Next day he returned and remained a little less than an hour in the hall. On both days practically no words were exchanged, only gaze meeting gaze. His habits are abstemious; he remains without food of any kind till 1 p.m. and then lunches; he is said to have coffee and biscuits in the evening and retires without any further food. He has been a bachelor all along, walks a few miles a day on an empty stomach, speaks little and is very graceful in his movements. His voice is low and soft and his words appear to come from the heart. He has friends among whom might be counted the late Sir John Woodroffe, Sir Sarvepalli Radhakrishnan and Prof. Thomas, Sanskrit Professor in Oxford University. He expressed a desire to hear the Vedas. On Monday a letter arrived from Riga and the questions therein happened to coincide with the questions the European visitor had asked relating to the existence of departed souls and how best to serve them.

The reply sent to Riga was read out to him. Tamil songs from Maharshi’s “Truth Revealed” and the Vedas were repeated in his presence. He considered the recitations magnificent. He came the next afternoon and to the wonder of others, had an experience on the previous night which he repeated to Maharshi. It was that he had seen something like an electric light within himself in the heart centre on the right side. And he added further that he had seen the sun   shining within. Maharshi smiled a little and then had a translation of “Atmavidya” (Self-Knowledge) read out to him wherein there is the cryptic saying that realisation consists in reaching the Atman (Self) which is the expanse of consciousness   (chidvyoman) as distinguished from the mind  , which is the expansion of chittavyoman. This explanation appealed to him.

Speaking of him later, Maharshi remarked, “Just think of an old man of 70 not choosing to live peacefully in his own house on the income he had earned! How intense has been his earnestness that he has left his native land, dared a sea-voyage of 6,000 miles, and faced the hardships of long railway journeys in a foreign land, ignorant of the language, undergoing the vicissitudes of a lonely life, submitting to the inclemency of a hot climate, in surroundings uncongenial and unaccustomed to him. He could have been happy in his own house. It is his longing for internal peace that has brought him here.” Quite so! The intensity of his earnestness is revealed by his illuminating experiences here within four days of his arrival, people say.

With regard to the question concerning departed souls: so long as a man identifies himself with his gross body the thought materialised as gross manifestations must be real to him. Because his body is imagined to have originated from another physical being, the other exists as truly as his own body. Having existed here once it certainly survives death, because the offspring is still here and feels he has been born of the other. Under these circumstances the other world is true; and the departed souls are benefited by prayers offered for them. On the other hand, considered in a different way, the One Reality is the Self from whom has sprung the ego which contains within itself the seeds of predispositions acquired in previous births. The Self illumines the ego, the predispositions and also the gross senses, whereupon the predispositions appear to the senses to have materialised as the universe, and become perceptible to the ego, the reflection of the Self. The ego identifies itself with the body, and so loses sight of the Self and the result of this inadvertence is dark ignorance and the misery of the present life. The fact of the ego rising from the Self and forgetting it, is birth. So, it may be said that the birth of the individual has killed the mother. The present desire to regain one’s mother is in reality the desire to regain the Self, which is the same as realising one-self, or the death of the ego; this is surrender unto the mother, so she may live eternally.

Maharshi then read out from the Tamil version of Yoga Vasishta the story of Deerga Tapasi who had two sons, Punya and Papa. After the death of the parents the younger one mourned the loss and the elder brother consoled him as follows: “Why do you mourn the loss of our parents? I shall tell you where they are; they are only within ourselves and are ourselves. For the life-current has passed through innumerable incarnations, births and deaths, pleasures and pains, etc., just as the water   current in a river flows over rocks, pits, sands, elevations and depressions on its way, but still the current is unaffected. Again the pleasures and pains, births and deaths, are like undulations on the surface of seeming water in the mirage of the ego. The only reality is the Self from where the ego appears, and runs through thoughts which manifest themselves as the universe and in which the mothers and fathers, friends and relatives appear and disappear. They are nothing but manifestations of the Self so that one’s parents are not outside the Self. So there is no reason to mourn. Learn it, realise it and be happy.”


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