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Chuang-Tzu

Elorduy (Chuang Tzu) – incognoscibilidade Tao

IV. Transcendência do Tao

sexta-feira 2 de setembro de 2022, por Cardoso de Castro

    

Si la realidad del Tao   es la roca en que se asienta toda la doctrina taoísta, su alta transcendencia es una de las verdades que más se repiten comenzando por Lao-tse. Esta transcendencia viene expresada: a) por su incognoscibilidad; b) por su inefabilidad y su anonimato; c) su distinción de los seres restantes; d) su infinitud. Es incognoscible, no sólo para los sentidos, sino también para el entendimiento. Sólo le puede percibir el espíritu despojado de todo conocimiento. Por ser Él diferente de todos los seres, no se le puede denominar con nombre o apelativo alguno propio de estos. Por eso se le designa con nombres negativos la nada, el no ser, etc.. Se afirma de Él que, a pesar de hacer las cosas y estar inmanente a todas ellas, Él mismo no es cosa. En su infinitud rebasa y remonta todos los seres y su patria verdadera es precisamente la pureza   del vacío sin seres. Véanse las citas siguientes que declaran abundante y claramente este atributo del Tao. Lao Tzu   dice:

«Se le llama invisible porque los ojos no le pueden ver, imperceptible porque los oídos no le pueden oír. Impalpable porque no se le puede atrapar... De frente no le ves la cara, y por detrás no le ves las espaldas» c. 14. «Entender el Tao es oscuridad» c. 41. Él es la Forma (que plasma todas las formas), pero no tiene forma c. 14. «Es lo arcano   de todos los seres» c. 62.

En el primer capítulo comienza diciendo que no tiene nombre y lo repite muchas veces. Cfr. c. 14, 25, 32, 41.

Chuang-tzu   no es menos explícito. En el c. 11 p. 74, 6 leemos:

«Ven y yo te enseñaré el más alto Tao. La esencia del más alto Tao es profunda y oscura. Lo más encumbrado del Tao es oscuro y silencioso».

En boca del legendario emperador Sh’en Nung pone este elogio:

«El oído no percibe su voz, el ojo no percibe su figura. Llena Cielos y Tierra y envuelve los seis puntos espaciales (los 4 cardinales mas los 2 verticales). Tu quisiste oirle y no le percibiste, por eso quedaste aturdido» c. 14 p. 101,5.

Es en el c. 22 donde especialmente se aborda el tema de la cognoscibilidad del Tao. Para no embrollarse en este capítulo, hay que tener en cuenta que el Tao es aquí, lo mismo la verdad inmanente a los seres, que la Verdad transcendente.

Inteligencia pregunta a Silencio sobre la naturaleza del Tao. Al no hallar respuesta en él, pregunta al emperador Huang Ti. Este le responde: «Cuando nada pienses y nada razones, es cuando comienzas a entender al Tao. Cuando en nada haces asiento y no te ocupas en nada, es cuando te asientas en el Tao. Cuando no sigues dirección alguna y no llevas camino alguno, es cuando comienzas a posesionarte del Tao. Inteligencia le dice: Yo y tú creemos que le entendemos. Fulano y Mengano dicen que no le conocen, ¿quién de nosotros está en la verdad? Huang Ti responde: Silencio está en la verdad... Yo y tú no acertamos, estamos lejos. Quien le conoce no habla, quien habla no le conoce. Asi el Santo practica la enseñanza callada. El Tao es inasequible y el Te, (la Virtud), tampoco puede ser alcanzada» c. 22 p. 153.

Allí mismo en la p. 159, 11:

«¿Qué fuera si hubiera comprendido el Tao? Miras y no ves su forma, escuchas y no percibes su voz. Los que tratan de Él le llaman tenebroso, pero cuanto dicen del Tao no es el mismo Tao.»

A continuación introduce a la Gran Pureza que pregunta a Infinito   sobre el conocimiento del Tao:

«¿Su Merced conoce al Tao? Infinito le contesta: Yo no le conozco. Después pregunta a Inoperancia. Este contesta que conoce al Tao... Yo sé del Tao que puede ser eminente y puede ser vil, puede contraerse y puede difundirse... Gran Pureza fue a preguntar a Sinprincipio. Entre Infinito que ignora e Ignorancia que conoce, ¿quién está en lo cierto? Sinprincipio le contesta: La Ignorancia penetra más adentro y el conocimiento es más superficial. Entonces Gran Pureza exclama: ¿Ignorarlo no es acaso conocerlo; conocerlo no es acaso ignorarlo? ¿Quién pudiera lograr la sabiduría de la ignorancia? Sinprincipio dijo: El Tao no puede ser percibido, lo que se percibe no es; el Tao no puede ser visto, lo que se ve no es; el Tao no puede ser expresado con palabras, lo que se expresa con palabras no es. ¿Sabes que lo que da figura a lo figurado, Él no es figura? El Tao es innominable. Quien a! ser preguntado sobre e) Tao intenta responder, ignora lo que es el Tao.»

En el c. 25 p. 193, 13:

«Todo cuanto pueden expresar las palabras y alcanzar el entendimiento son cosas y nada más»,

Poco después:

«Se puede hablar de Él. Puede ser objeto de nuestro pensamiento, pero en realidad, cuanto más se habla de Él, más se aleja».

A esta actitud de detenerse y callarse ante lo que se ignora llama Chuang-tzu, con mucha razón, «sabiduría suprema» c. 23 p. 168, 9 y añade: «Al que no se conduce así, la rueda del Cielo   (la ley del Cielo) le desbaratará.»

No es ésta una actitud de inhibición agnóstica ante lo ignorado sino el reconocimiento humilde de lo limitado de su propia inteligencia inadecuada para aprender   la infinitud del Tao. «La gran sabiduría llega a entrar en aquel mundo, pero no llega a ver su término» c. 22 p. 158, 10. Al contrario, Chuang Tzu exhorta a avanzar a lo desconocido apoyándose en lo conocido c. 24 p. 184, 18:

«Los pies pisan el suelo; pero no está en aquello que pisan, sino en aquello que no pisan, lo que les hace progresar. Así también aquello que el hombre conoce es poco; pero aunque es poco, puede, apoyado en eso que ignora, conocer lo que el Cielo le dice. Conoce la Gran Unidad. Conoce la Gran Yin   (oscuridad). Conoce el Gran Ojo. Conoce la Gran Igualdad (justicia). Conoce la Gran Forma. Conoce la Gran Verdad. Conoce la Gran Estabilización...»Al término (de las cosas) está el Cielo. Siguiéndole se llega a la Claridad. En la Oscuridad se halla el gozne y punto cardinal. En el comienzo de todo está Él. Explicarle es igual que no explicarle. Conocerle es como no conocerle. El no conocerle es ya conocerle. Su inquisición no puede tener término (en Él) y no puede no tener término (en nosotros). Un aquel caos   existe una realidad. Desde la antigüedad hasta los tiempos actuales permanece invariable. No puede faltar. ¿No es esto lo que puede ser denominado la Grandeza   Incontrastable? ¿Por qué no inquirirlo? ¿Por qué vacilar y no resolver la duda? Con la certeza   se resuelve la duda y se vuelve a la seguridad. Esto es tener en gran estima   la Gran Certeza."

Ver online : Carmelo Elorduy