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Abdil

segunda-feira 28 de março de 2022

      

RBN I-19 - CAPÍTULO XIX

En mis visitas a los Kaltaani de la región acerté a encontrar toda clase de entes y entre ellos uno en particular que me llamó poderosamente la atención.

Este ente   tricerebrado con quien me encontré varias veces ejercía la profesión de «sacerdote» y respondía al nombre de «Abdil».

Como casi todas mis actividades personales, querido nieto, durante este segundo descenso al planeta   Tierra, se hallaron vinculadas con las circunstancias exteriores inherentes a este sacerdote Abdil, y como acertó a suceder que tuve en ésta mi visita al planeta Tierra toda suerte de dificultades por su causa  , me detendré a contarte más o menos detalladamente acerca de este ente tricerebrado del que te estoy hablando; además, podrás entender, al mismo tiempo, gracias a lo que yo te cuente, los resultados que entonces logré con el fin de extirpar de raíz del extraño psiquismo de tus favoritos la necesidad de destruir la existencia de los entes de otras formas a fin de «complacer» y «aplacar» a sus dioses e ídolos.

Si bien este ente terrestre -que más tarde había de convertirse para mí en un ente tan querido como los de mi propia familia- no era un sacerdote del rango más elevado, se hallaba bien versado, sin embargo, en todos los detalles de la enseñanza y de la práctica de la religión entonces prevaleciente en todo el distrito de Tikliamish; conocía asimismo, este individuo, la psiquis de los fieles de este credo y en especial, claro está, la de los entes pertenecientes a su «congregación», según se llaman estas agrupaciones.

Muy pronto nos hallábamos en muy buenos términos y entonces pude descubrir que en el Ser de este sacerdote Abdil -debido a diversas circunstancias externas entre las cuales se contaba la herencia, así como las condiciones en que había sido preparado para asumir su existencia responsable- la función denominada «consciencia», que debiera hallarse presente   en todos los entes tricentrados, no se había atrofiado todavía por completo, de modo que una vez que hubo conocido con su Razón ciertas verdades cósmicas que yo le expliqué, adquirió inmediatamente en su presencia, hacia los entes que lo rodeaban semejantes a él mismo, casi una actitud igual a la normal entre todos los entes tricerebrados del Universo   que no se han desviado del destino señalado, es decir, se convirtió en un ente «piadoso» y «sensible  » para con los que lo rodeaban.