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Mundo de Brahma

segunda-feira 28 de março de 2022

    

Perenialistas
René Guénon: Guenon Vedanta - O HOMEM   E SEU DEVIR SEGUNDO O VEDANTA  

Así, cuando se dice que el término del «viaje divino» es el Mundo de Brahma   ( Brahma-Loka ), aquello de lo que se trata no es, inmediatamente al menos, el Supremo Brahma, sino solo su determinación como Brahma, el cual es Brahma «calificado» ( saguna ) y, como tal, considerado como «efecto de la Voluntad productora ( shakti   ) del Principio Supremo» ( Kârya-Brahma ) [1]. Cuando se trata aquí de Brahma, es menester considerarle, en primer lugar, como idéntico a Hiranyagarbha, principio de la manifestación   sutil  , y por consiguiente de todo el dominio de la existencia   humana en su integralidad; y, en efecto, hemos dicho precedentemente que el ser que ha obtenido la «inmortalidad   virtual» se encuentra por así decir «incorporado», por asimilación, a Hiranyagarbha; y este estado  , en el que puede permanecer hasta el fin del ciclo   ( únicamente en relación al cual Brahma existe como Hiranyagarbha ), es lo que se considera más ordinariamente como el Brahma-Loka [2]. No obstante, del mismo modo que el centro de todo estado de un ser tiene la posibilidad de identificarse con el centro del ser total, el centro cósmico   donde reside Hiranyagarbha se identifica virtualmente con el centro de todos los mundos [3]; queremos decir que, para el ser que ha rebasado un cierto grado de conocimiento, Hiranyagarbha aparece como idéntico a un aspecto más elevado del «No Supremo» [4], que es Ïshwara o el Ser Universal  , principio primero de la manifestación. En este grado, el ser ya no está en el estado sutil, ni siquiera solo en principio, sino que está en lo no manifestado; pero conserva no obstante algunas relaciones con el orden de la manifestación universal, puesto que Ïshwara es propiamente el principio de ésta, aunque ya no esté vinculado por los lazos especiales al estado humano y al ciclo particular del que éste forma parte. Este grado corresponde a la condición de prajna  , y es del ser que no va más lejos, del que se dice que no está unido a Brahma, incluso en el pralaya, sino de la misma manera que en el sueño profundo; desde ahí, el retorno al otro ciclo de manifestación es todavía posible; pero, puesto que el ser está liberado de la individualidad ( contrariamente a lo que tiene lugar para el que ha seguido el pitri-yâna ), este ciclo no podrá ser mas que un estado informal y supraindividual [5]. Finalmente, en el caso donde la «Liberación» debe ser obtenida a partir del estado humano, hay todavía más que lo que acabamos de decir, y entonces el término verdadero ya no es el Ser Universal, sino el Supremo Brahma mismo, es decir Brahma «no cualificado» ( nirguna ) en Su Total Infinitud, que comprende a la vez el Ser ( o las posibilidades de manifestación ) y el No Ser ( o la posibilidades de no manifestación ), y principio de uno y del otro, y por consiguiente más allá de ambos [6], al mismo tiempo que los contiene igualmente según la enseñanza que ya hemos expuesto sobre el estado incondicionado de atman  , que es precisamente de lo que se trata ahora [7]. Es en este sentido como la morada   de Brahma ( o de atman en este estado incondicionado ) está incluso «más allá del Sol espiritual» ( que es atman en su tercera condición, idéntico a Ïshwara ) [8], de la misma manera que está más allá de todas las esferas de los estados particulares de existencia, individuales o extraindividuales; pero esta morada no puede ser alcanzada directamente por aquellos que no han meditado sobre Brahma sino a través de un símbolo ( pratîka ), puesto que cada meditación ( upâsanâ ) solo tiene entonces un resultado definido y limitado [9].



[1La palabra Kârya, «efecto», se deriva de la raíz verbal kri, «hacer», y del sufijo ya, que marca un cumplimiento futuro: «lo que debe hacerse» ( o más exactamente «lo que va a hacerse», ya que ya es una modificación de la raíz i, «ir» ); este término implica pues una cierta idea de «devenir», lo que supone necesariamente que aquello a lo que se aplica no se considera más que en relación a la manifestación. - A propósito de la raíz kri, haremos destacar que es idéntica a la del latín creare, lo que muestra que esta última palabra, en su acepción primitiva, no tenía otro sentido que el de «hacer»; la idea de «creación» tal como se entiende hoy, idea que es de origen hebraico, no ha venido a vincularse a ella sino cuando la lengua latina ha sido empleada para expresar las concepciones judeocristianas.

[2Es eso lo que corresponde más exactamente a los «Cielos» o a los «Paraísos» de las religiones occidentales ( en las que, a este respecto, comprendemos el islamismo ); cuando se considera una pluralidad de «Cielos» ( que se representan frecuentemente por correspondencias planetarias ), se debe entender por ello todos los estados superiores a la Esfera de la Luna ( considerada a veces ella misma como el «primer Cielo» en cuanto a su aspecto de Jauna Coeli ), hasta el Brahma-Loka inclusive.

[3Aquí aplicamos todavía la noción de la analogía constitutiva del «microcosmo» y del «macrocosmo».

[4Esta identificación de un cierto aspecto a otro aspecto superior, y así seguidamente a diversos grados hasta el Principio Supremo, no es en suma más que el desvanecimiento de otras tantas ilusiones «separativas», que algunas iniciaciones representan por una serie de velos que caen sucesivamente.

[5Simbólicamente, se dirá que un tal ser ha pasado de la condición de los hombres a la de los devas ( lo que se podría llamar un estado «angélico» en lenguaje occidental ); por el contrario, al término del pitri-yâna, hay retorno al «mundo del hombre» ( mânava-Loka ), es decir, a una condición individual, designada así por analogía con la condición humana, aunque sea necesariamente diferente de ella, puesto que el ser no puede volver de nuevo a un estado por el que ya ha pasado.

[6No obstante, recordamos que se puede entender el No Ser metafísico, del mismo modo que lo no manifestado ( en tanto que éste no es solo el principio inmediato de lo manifestado, lo que no es más que el Ser ), en un sentido total donde se identifica al Principio Supremo. De todas maneras, por lo demás, entre el No Ser y el Ser, como entre lo no manifestado y lo manifestado ( y eso incluso si, en este último caso, uno no va más allá del Ser ), la correlación no puede ser más que una pura apariencia, puesto que la desproporción que existe metafísicamente entre los dos términos no permite verdaderamente ninguna comparación.

[7A este propósito, citaremos una vez más, para marcar todavía las concordancias de las diferentes tradiciones, un pasaje tomado al Tratado de la Unidad ( Rusâlatul-Ahadiyah ), de Mohyiddin ibn Arabi: «Este inmenso pensamiento ( de la»Identidad Suprema«) no puede convenir sino a aquel cuya alma es más vasta que los dos mundos ( manifestado y no manifestado ). En cuanto a aquel cuya alma es tan vasta solo como los dos mundos ( es decir, a aquel que alcanza el Ser Universal, pero no le rebasa ), no le conviene. Ya que, en verdad, este pensamiento es más grande que el mundo sensible ( o manifestado, puesto que aquí la palabra»sensible«debe transponerse analógicamente, y no restringirse a su sentido literal ) y el mundo suprasensible ( o no manifestado, según la misma transposición ), tomados los dos juntos».

[8Los orientalistas, que no han comprendido lo que significa verdaderamente el Sol, y que le entienden en el sentido físico, tienen sobre este punto interpretaciones bien extrañas; es así como M. Oltramare escribe puerilmente: «Por sus salidas y sus puestas, el sol consume la vida de los mortales; el hombre liberado existe más allá del mundo del sol». ¿No se diría que se trata de escapar a la vejez y de llegar a una inmortalidad corporal como la que buscan algunas sectas occidentales contemporáneas?

[9Brahma-Sûtras, 4 Adhyâya, 3er Pâda, sûtras 7 a 16.