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Cosmogonia Budista

segunda-feira 28 de março de 2022, por Cardoso de Castro

    

Brahma  -lokas

  • Arupa-lokas, o planos de la No-forma
    • Los cuatro cielos más altos, libres del deseo sensual y no condicionados por la forma. A estos cielos se llega por la práctica de los Cuatro Arupa Jhanas.
  • Rupa  -lokas, o planos de la Forma
    • Los dieciséis cielos libres del deseo sensual, pero condicionados por la Forma. A estos cielos se llega mediante la práctica de los Cuatro Jhanas.

Kama-lokas, o Planos del Deseo Sensual (Estos son también Rupa-lokas, pero no son Brahma-lokas)

  • Los seis Kamavacara devalokas. Estos cielos se alcanzan por el mérito de las buenas obras.
    • Dioses.
    • Paranimitta-vasavatti.
    • Dioses Nimmana rati.
    • Cielo   Tusita (Donde residió Gautama Buddha   antes de su último nacimiento y donde Metteya espera ahora el suyo).
    • Dioses Yama  .
    • Cielo Tavatimsa (Donde residen los Treinta y tres dioses y su jefe Sakka) [1].
    • Los Cuatro Grandes Reyes (Guardianes de los Cuatro Puntos Cardinales, N., S., E. y O.).
  • Los cinco   mundos de los hombres, de los demonios, de los espíritus, de los animales y del purgatorio.

Los dioses principales de los que se habla en los Suttas son Sakka y Brahma [2]. Sakka es algo así como el Rey de los dioses del Olimpo, «el Júpiter   de las multitudes», y debe identificarse aproximadamente con el Indra   del brahmanismo popular. Más grande que Sakka y concebido de un modo más espiritual, es Brahma, el supremo señor de la teología brahmánica ortodoxa en la época del Buddha. A ambas divinidades se las representa en los Suttas como convertidas al Dhamma   del Buddha, quien es «maestro de dioses y hombres». Todo un grupo de Suttas trata de la conversión y exhortación de estos dioses, y han sido concebidos evidentemente para hacer aparecer   a estos dioses brahmanes como partidarios del Buddha; con este objeto se les hace hablar como iluminados y devotos budistas.

La cosmogonía budista, aunque relacionada con la brahmánica, tiene detalles peculiares y merece alguna atención. La parte más importante y cierta de esta cosmogonía, sin embargo (y la única de la que se habla en los pasajes más profundos de las escrituras   budistas primitivas) es la triple división en los Planos del Deseo, los Planos de Brahma condicionados por la Forma y los Planos de Brahma no condicionados por la Forma. Hay una profunda verdad oculta aun en la idea   mitológica de la posibilidad de visitar los mundos de Brahma mientras se vive en la tierra. No se eleva por encima del Plano del Deseo quien en la contemplación estética está «¿aus sich selbst entrückt?» (Goethe  , Fausto, II, pág. 258). ¿No conoce también el geómetra los Planos de la Forma de Brahma? Hay fases de la experiencia que pueden llevarnos aun más lejos. M. Poincaré escribe sobre el matemático Hermite: «Jumáis il n’évoquait une image sensible  , et pourtant vous vous aparceviez bientót que les entités les plus abstraites étaient pour lui comme des étres vivants. II ne les voyait pas, mais il sentait qu’elles ne sont pas un assemblage artificiel, et qu’elles ont je ne sais quel principe d’unité interne» [3]. Además, ¿no se refiere Keats al plano de Brahma no condicionado por la Forma cuando escribe en una de sus cartas: «No habrá espacio, y en consecuencia el único comercio entre los espíritus se hará por medio del mutuo entendimiento; entonces se comprenderán por completo, mientras que nosotros, en este mundo, meramente lo haremos en diferentes grados»? Si es cierto que quien no alcanza el Nibbana aquí y ahora renace en algún otro mundo — y esto se da por seguro en ei budismo primitivo —, entonces, ¿qué más razonable que suponer que los que cultivan aquí en la tierra esos estados de ánimo que hemos indicado, es decir, los estados de autoconcentración en la contemplación de la belleza o de la forma ideal, o en el pensamiento más abstracto, renazcan en aquellos mundos que tan a menudo han visitado? Esta idea la sostiene el Tevijja Sutta de la siguiente manera:

Una vez descriptos los Cuatro Sublimes Estados de Ánimo, Gautama pregunta:

«Ahora bien, ¿crees tú, Vasettha, que el Bhikkhu que vive de esta manera se hallará en posesión de mujeres y riquezas, o no?»¡No, Gautama!«»¿Estará lleno de ira  , o libre de ella?«»¡Libre de ira, Gautama!«»¿Estará su mente   llena de malicia, o libre de ella?«»¡Libre de malicia, Gautama!«»¿Estará su mente   manchada, o pura?«»¡Pura, Gautama!«»¿Tendrá dominio sobre sí mismo  , o no lo tendrá?«»¡Seguramente lo tendrá, Gautama!«»Entonces dices, Vasettha, que el Bhikkhu está libre de las preocupaciones familiares y mundanas y que Brahma también lo está. ¿Hay entonces acuerdo y parecido entre el Bhikkhu y Brahma?«»¡Lo hay, Gautama!«»¡Muy bien, Vasettha. En verdad, entonces, el hecho de que el Bhikkhu, libre de las preocupaciones hogareñas, se una después de la muerte  , cuando el cuerpo se haya   disuelto, con Brahma, quien se halla en iguales circunstancias, es una condición de cosas totalmente posible!" [4]

Sin embargo, no debemos suponer que el cultivo por parte de un asceta   de los Cuatro Sublimes Estados de Ánimo, y de acuerdo con la estricta fórmula budista, sea el único medio de alcanzar la unión con Brahma. Las escrituras budistas reconocen, aparte de estos ejercicios éticos, otras condiciones especiales del intelecto y de la emoción que se alcanzan en los «Cuatro Jhanas», y estas prácticas, como aquellas de los Cuatro Sublimes Estados de Ánimo, pueden seguirlas los hombres de hogar tanto como los ascetas.

Si se probara o llegara a ser generalmente creído en el mundo moderno que la personalidad sobrevive a la muerte — ¿y es razonable suponer que el accidente de la muerte baste para vencer la Voluntad individual de Vida? — entonces bien podría usarse una clasificación de los cielos tal como la indicada en la escatología budista primitiva; como alternativa, podríamos hablar de los tres cielos del monismo — Belleza, Amor y Verdad —, Y bien podríamos creer, con los primeros budistas, que aquellos que alcanzarán esos cielos serán precisamente los que ya han experimentado estados de conciencia similares: los diversos grupos de artistas, amantes y filósofos. La devoción y olvido de sí mismos de todos ellos deben llevar hacia los mundos de Brahma con tanta seguridad como los trances budistas, según el principio de que a acciones similares corresponden resultados similares. Al igual que los trances budistas, la concentración del artista, amante o filósofo deben tender hacia la emancipación final.



[1«Cien de nuestros días hacen un día y una noche de los Dioses del Cortejo de los Treinta y tres; treinta de tales días y sus noches constituyen su mes; y doce meses su año. La duración de sus vidas es de un millar de tales años celestiales, o según el cálculo humano, treinta y seis millones de años.» — Payasi Sutta.

[2El impersonal Brahman es desconocido para la dialéctica budista.

[3La Valeur de la Science. Rhys Davids señala la aparente ausencia de música en los más altos cielos budistas (Buddhist Psychology, pág. XIV) ; pero donde la forma debe reemplazarse por «los altos alcances del pensamiento abstracto», allí la música también puede ser silenciosa, y puede no necesitar de aquellos instrumentos individuales que se usan en los cielos inferiores de los sentidos. «Pitágoras... no dijo que los movimientos de los cuerpos celestiales produjeran música audible, sino que era una música en sí misma... suprasensible» (Schelling); «Allí todo el cielo está lleno de sonido y allí la música se hace sin dedos y sin cuerdas» (Kabir) . De la misma manera existe también eternamente el Veda o Dhamma que sólo se «oye» en los cielos inferiores.

[4T. W. Rhys Davids, Dialogues of the Buddha, I, pág. 318.