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SUFISMO E TAOÍSMO

Izutsu (ST:117-118) – Ira Divina

Cap. IX Ontological Mercy

segunda-feira 22 de agosto de 2022, por Cardoso de Castro

    

IZUTSU  ,Toshihiko. Sufism and Taoism. Berkeley  : University of California Press, 1984, p. 117-118

    

Suárez Girard

Sabido es que el Corán, aun insistiendo en que Allah   es el Misericordioso  , subraya que, al mismo tiempo, es un Allah de Ira  , un Allah de Venganza  . El Allah del Corán es un Allah justo. Manifiesta amor y compasión ilimitados hacia los buenos y piadosos, pero ello no Le impide infligir castigo   y penas implacables a quienes obran mal o se niegan a creer en Él y a obedecerle.

También Ibn Arabi   admite la «ira» (gadab) de Allah. Sin embargo, para él, gadab no es una emoción o una cólera corriente. Se trata, como sucede con su contrapunto, rahma, de algo de naturaleza ontológica. Por otra parte, ocupa una posición subordinada respecto a rahma, ya que gadab no es sino un objeto de la rahma ilimitada de Allah.

La existencia   misma de la Ira tiene su origen   en la Misericordia de Allah para con la Ira. Por lo tanto, Su Misericordia tiene precedencia respecto a Su Ira.

Esta afirmación precisa una explicación. He aquí lo que dice al-Qashani al respecto:

La misericordia pertenece esencialmente a lo Absoluto, porque éste es, en esencia, «Generoso  » (yawad). La ira, en cambio, no forma parte de la esencia de lo Absoluto. Al contrario, no es más que una propiedad negativa que surge debido a la ausencia de receptividad por parte de algunas cosas para una perfecta manifestación   de los efectos y las diversas propiedades de la existencia.
La ausencia de receptividad en algunas cosas acarrea la no aparición de la Misericordia en esas cosas, ya sea en este mundo o en el Más Allá. Y el hecho de que la Misericordia divina no consiga rebosar en una cosa de ese tipo por la carencia de receptividad de ésta recibe el nombre de «Ira» respecto a esa cosa en particular...
De este modo, resulta obvio que la Misericordia precede a la Ira en lo que se refiere a lo Absoluto, ya que la Ira no es sino la ausencia de receptividad del lugar que debería recibir la Misericordia en forma perfecta.

Imaginamos normalmente que lo que llamamos «mal» (sharr) es algo real, algo que existe positivamente. Pero el «mal», en sí, es pura inexistencia (adam  ). Sólo existe en el sentido meramente negativo en que una cosa determinada, cuando la Misericordia divina se aplica a ella, no es capaz, por naturaleza, de recibirla ni de aceptarla como debiera. En otras palabras, el «mal» es la situación negativa de las cosas que no pueden recibir la Misericordia (o sea la existencia) en su forma plena y perfecta y que, por consiguiente, no pueden acceder plenamente a la existencia.

Aparte de esas cosas que constituyen los objetos de la Ira divina o, en términos más filosóficos, que no pueden tener existencia, todas las demás cosas que poseen, por naturaleza, la receptividad adecuada para la existencia la exigen a Allah. Y la actividad divina que se produce en respuesta a esta exigencia es la Misericordia. Resulta natural, por lo tanto, que la Misericordia afecte a todas las cosas que puedan existir.

Cada esencia [‘ayn  , es decir cada cosa en su estado   arquetípico] exige existencia a Dios. En consecuencia, la Misericordia de Dios alcanza y abarca cada esencia. Porque Dios, merced a la Misericordia misma que ejerce sobre ésta, acepta [reconoce y aprueba] el deseo [latente] de existir de la cosa [incluso antes de que dicho deseo aparezca realmente] y da existencia [al deseo en cuestión]. Por esta razón afirmamos que la Misericordia de Dios se extiende a todas las cosas, tanto en la realidad actual como en la posibilidad.

Original

As is well   known, the Qoran  , while emphasizing that God is the Merciful, stresses at the same time that He is also a God of Wrath, a God of Vengeance. The God of the Qoran is God of justice. He shows unlimited love and compassion toward the good and pious, but that does not prevent Him from inflicting relentless punishment and chastisement upon those who do wrong, those who refuse to believe in Him and obey Him.

Ibn Arabi, too, admits God’s wrath’ (ghadab). For him, however, ghadab is not an ordinary emotion of anger. It is, like its counterpart, rafymah, something of an ontological nature. Moreover, it is put in a subordinate position in relation to rahmah, for ghadab itself is but an object of the boundless rahmah of God.

The very existence of Wrath originates from the Mercy of God for the Wrath. Thus His Mercy precedes His Wrath. [Fusus  ]

This statement would seem to need an explication. Here is what al-Qashani says about it:

Mercy pertains essentially to the Absolute because the latter is by essence ‘Bounteous’ (jawad) ... Wrath, however, is not of the essence of the Absolute. On the contrary, it is simply a negative property that arises from the absence of receptivity on the part of some of the things for a perfect manifestation of the effects of existence and the various properties of existence.
The absence of receptivity in some of the things for Mercy entails the non-appearance of Mercy (in those things), whether in this world or the Hereafter. And the fact that Divine Mercy is prevented from overflowing into a thing of this kind because of its non-receptivity is called Wrath in relation to that particular thing.. . .
Thus it is patent that Mercy has precedence over Wrath with regard to the Absolute, for Wrath is nothing but the actual non-receptivity of the locus   which is (supposed to receive) Mercy in a perfect form. [Fusus]

We ordinarily imagine that what we call ‘evil’ (sharr) is something positive, something positively existent. But ‘evil’ is in itself a pure non-existence (’adam). It exists only in the purely negative sense   that a certain thing, when Divine Mercy works upon it, cannot by nature receive and accept it as it should. In other words, ‘evil’ is the negative situation of those things which cannot receive Mercy ( = existence) in its full and perfect form, and which, therefore, cannot fully realize existence.

Apart from these things which constitute the objects of Divine Wrath, or, more philosophically speaking, the things that properly cannot have existence, all the remaining things which naturally have [118] the proper receptivity for existence, demand of God existence. And the Divine activity which arises in response to this demand is Mercy. It is natural, then, that Mercy should cover all things that can possibly exist.

Every essence (‘ayn, i.e., everything in its archetypal state) asks for existence from God. Accordingly God’s Mercy extends to, and covers, every essence. For God, by the very Mercy which He exercises upon it, accepts (i.e., recognizes approvingly) the thing’s (latent) desire to exist (even before the desire actually arises) and brings it (i.e., the desire) out to existence. This is why we assert that the Mercy of God extends to everything both in actual reality and possibility.


Ver online : Toshihiko Izutsu