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TERMOS CHAVES

Adão e Eva

PERSONAGENS

sexta-feira 22 de julho de 2022, por Cardoso de Castro

    

Antonio Orbe

El Apóstol enseña todo lo contrario. También él conoce dos hombres: el primer Adán  , hecho alma   viviente, y el segundo, Espíritu vivificante (v. ADÃO ALMA ESPÍRITO).

A diferencia de Orígenes  , San Pablo   introduce primero al hombre imperfecto, animal  . La dirección de Adán hacia Cristo   indica la orientación normal de lo imperfecto a lo perfecto. Es el sentido obvio de la historia  , que comienza con el hombre ‘hecho’ y se orienta al hombre ‘infectus’ o Dios. Sentido implícito en la relación animal — espiritual.

En lugar, pues, de retornar con la historia hacia el primer hombre, Adán — el hombre animal o terreno — , tiende siempre hacia adelante, mirando a Cristo, en quien se perfecciona como en hombre divino  . El centro   de gravedad es el segundo Adán, y no el primero.

Por otra parte, Cristo, el segundo Adán, nada tiene de común con el hombre intelectual filoniano. Aunque celeste, es tan material en su esencia como el primer Adán, y tan dotado de carne   y sangre como él. La orientación de Adán a Cristo representa en consecuencia una deificación del plasma inicial, que así como en el primer hombre fue dotado de ‘soplo de vida’, pasando a animal, en el segundo será dotado del ‘Espíritu vivificante’, convirtiéndose en hombre espiritual. También Pablo asienta la historia del hombre sobre el plasma, la parte más humilde del hombre, que le caracteriza frente a los ángeles.

En oposición al esquema vertical, no histórico, de Orígenes, basado en la prioridad del hombre intelectual, y en su caída al mundo de la materia, el Apóstol traza uno   simplicísimo horizontal, histórico, basado en la prioridad del hombre terreno, imperfecto, y en su orientación hacia el hombre espiritual. A la regresión hacia el punto de partida, opone el continuo progreso hacia Cristo, justificando la fusión de Gen 1,26 y Gen 2,7 en un solo hombre, ‘hecho’ y ‘plasmado’ a la vez, ‘a imagen y semejanza siempre creciente de Dios’.

Al igual que el Apóstol, Ireneo ignora al intelectual puro de Orígenes, lo mismo que las dos creaciones de Gen 1,26s y Gen 2,7. El plasma, esencial al primero y al segundo Adán, caracteriza al hombre histórico. Merced a él entra el individuo en la historia, sin arrastrar ningún pecado   anterior  . La economía de la Salud arranca del hombre terreno para acabar — a imagen y semejanza de Cristo — en el espiritual. De lo imperfecto a lo perfecto. Mas no por regresión al punto de partida ni por secesión de lo animal y visible, sino por continuo progreso hacia adelante y por asimilación de lo espiritual e invisible.

Las soluciones de Ireneo contrastan con las origenianas, tanto como sus premisas (v IRINEU E ORÍGENES). Hay que entenderle dentro del esquema paulino. Su antropología se mueve de continuo entre Adán y Cristo. El hombre por él definido pasa insensiblemente de Gen l,26s a Gen 2,7; del personaje bíblico Adán al género humano en su existencia anterior a Cristo, o en su vida total sobre la tierra rumbo a la unidad escatológica (Ecclesia  ); del tipo ideal Jesús al hombre individual perfecto; del Hombre-Dios al hombre-dios. Tales nociones interfieren sin previo aviso en las abigarradas y densísimas expresiones del Santo. Será, pues, conveniente prevenir al lector sobre sus peculiares características y posibles interferencias. ["ANTROPOLOGIA DE SAN IRENEO" - O HOMEM  ]

René Guénon

Se debe comprender desde ahora que la totalización efectiva del ser, al estar más allá de toda condición, es la misma cosa que lo que la doctrina hindú llama la "Liberación" ( Moksha ), o lo que el esoterismo islámico llama la "Identidad Suprema" [1]. Por lo demás, en esta última forma tradicional, se enseña que el "Hombre Universal  ", en tanto que es representado por el conjunto   "Adam-Eva", tiene el número   de Allah, lo que es en efecto una expresión de la "Identidad Suprema" [2]. A propósito de esto, es menester hacer una precisión que es en extremo importante, ya que se podría objetar que la designación de "Adam-Eva", aunque sea ciertamente susceptible de transposición, no se aplica, en su sentido propio, más que al estado   humano primordial: es que, si la "Identidad Suprema" no está realizada efectivamente más que en la totalización de los estados múltiples, se puede decir que en cierto modo ya está realizada virtualmente en el "estado edénico", en la integración del estado humano llevado a su centro original, centro que, por lo demás, como se verá, es el punto de comunicación directa con los demás estados [3]. [O SIMBOLISMO METAFÍSICO DA CRUZ]


Debemos precisar también otro punto, que se refiere directamente a la consideración del "Hombre Universal  ": hemos hablado más atrás de éste como constituido por el conjunto "Adam-Eva", y hemos dicho en otra parte que la pareja Purusha-Prakriti, ya sea en relación a toda la manifestación  , ya sea más particularmente en relación a un estado de ser determinado, puede considerarse como equivalente al "Hombre Universal" [4]. Por consiguiente, desde este punto de vista, la unión de los complementarios deberá considerarse como constituyendo el "Andrógino" primordial del que hablan todas las tradiciones; sin extendernos más sobre esta cuestión, podemos decir que lo que es menester entender aquí, es que, en la totalización del ser, los complementarios deben encontrarse efectivamente en un equilibrio perfecto, sin ningún predominio de uno sobre el otro. Por otra parte, hay que destacar que a este "Andrógino" se le atribuye en general la forma esférica [5], que es la menos diferenciada de todas, puesto que se extiende igualmente en todas las direcciones, y que los pitagóricos consideraban como la forma más perfecta y como la figura de la totalidad universal [6]. Para dar así la idea   de la totalidad, así como ya lo hemos dicho, la esfera debe ser indefinida, como lo son los ejes que forman la cruz, y que son tres diámetros rectangulares de esta esfera; en otros términos, debido a que la esfera, está constituida por la irradiación misma de su centro, no se cierra jamás, puesto que esta irradiación es indefinida y llena el espacio entero por una serie de ondas concéntricas, cada una de las cuales reproduce las dos fases de concentración y de expansión de la vibración inicial [7]. Estas dos fases son por lo demás, ellas mismas, una de las expresiones del complementarismo [8]; si, saliendo de las condiciones especiales que son inherentes a la manifestación ( en modo sucesivo ), se las considera en simultaneidad, ambas se equilibran una a la otra, de suerte que su reunión equivale en realidad, a la inmutabilidad principial, del mismo modo que la suma de los desequilibrios parciales por los cuales se realiza toda manifestación constituye siempre e invariablemente el equilibrio total. [UNIÃO DOS COMPLEMENTÁRIOS]

Frithjof Schuon

Amándose entre sí, Adán y Eva amaban a Dios; no podían amar   ni conocer fuera de Dios. Después de la caída, se amaban fuera de Dios y para sí mismos y se conocían como fenómenos separados y no como teofanías; este nuevo género de amor fue la concupiscencia, y este nuevo género de conocimiento fue la profanidad. Por una parte, el hombre, a partir de entonces, miró las cosas en su fenomenalidad aislada y bruta y, por otra, se hizo insaciable; se convirtió en homo faber, constructor y productor; sin embargo, obraba todavía bajo la inspiración divina - no existen invenciones primordiales - porque se había reconciliado con Dios, y la invención propiamente dicha estaba reservada a fases ulteriores de la caída [9]. El peligro de productividad prometeica o titánica explica, por otra parte, la prohibición de las imágenes entre los semitas monoteístas, de origen nómada, que tienden a mantener al hombre en una especie de improductividad cercana a la simplicidad primordial; los símbolos bíblicos del «pecado creador» son la torre de Babel y el becerro de otro [10].

«Y vieron que estaban desnudos»: su inteligencia y su voluntad, lo mismo que su manera de sentir, se habían exteriorizado, y por lo mismo su amor se había separado   de la esencia divina de las cosas y se había transmutado en concupiscencia; reflejos del divino Sol   sobre el agua de la Existencia, se habían tomado a sí mismos por el Sol, olvidándose de que no eran más que reflejos, y tuvieron vergüenza de las consecuencias humillantes de este error. Si en el simbolismo bíblico y coránico las partes sexuales evocan la vergüenza y la humillación, es porque recuerdan al hombre la pasión ciega y deífuga, que es indigna del hombre, porque le arrebata su inteligencia y su voluntad; pero es evidente que esta perspectiva moral no resume toda la verdad y que el simbolismo positivo de la nuditas sacra es mucho más profundo: por una parte, evoca la semidivinidad del hombre primordial y, por otra, entiende llevarnos, desde la accidentalidad, que es diversa y exterior  , hacia la substancialidad, que es simple e interior. Por lo demás, la Biblia   no reprocha a Adán y Eva su desnudez; levanta acta del hecho de que se dieron cuenta de dicha circunstancia con vergüenza, lo que está en relación con la caída pero no con la desnudez en sí [11].

Philon

Intelecto   (nous) y sensibilidad (aisthesis  ) son, respectivamente, la parte superior del alma y del cuerpo; pero pueden designar también globalmente las dos esferas contrapuestas. Exegéticamente, son Adán y Eva creados al inicio por Dios. En la relación de ambos se juega el sentido de lo humano.

Roberto Pla

Outro “dois  ”, ilustre também porque arranca dos dias do Jardim do Éden  , é o “dois” da alma consigo mesma. Ao homem o toca convertê-lo em “um”, e não sem sofrimento  , durante sua estadia no mundo, para alcançar o Dia terceiro, o de sua saída ou ressurreição  , tal como se diz que saiu Jonas do cetáceo.

Nesse capítulo segundo do Gênesis se conta “em enigma  ”, nada fácil, muito críptico, que para desvanecer o sono profundo da consciência   de Adão — se refere ao Adão psico-pneumático, ainda não vestido de pele — tomou Deus   “osso de seus ossos e carne de sua carne”, e com ele isso fez que uma parte dessa consciência que só se manifesta como “varão”, fosse “mulher  ”. Com a posse desta adquirida dupla sexualidade de ordem psíquico, teve desde então Adão, a consciência que logo temos todo ser humano e que, segundo se diz, era “a ajuda   adequada” para pôr nomes, quer dizer, para reconhecer  , pois ficou facultado para isso, a todo o vivente sem exceção.

  • A particularidade quanto aos símbolos de sexualidade psico-pneumática usados nas Escrituras para descobrir suas transformações, é a de ser “varão” quando olha ao mundo, à matéria, e por outro lado, a de ser “mulher”, esposa, quando busca ao esposo sagrado  , o espírito  . Isto conforma os dois modos   ou “noites” místicas da alma, “ativa” quando se afirma, e “passiva” quando se nega a si mesma e se entrega. O último ato desta entrega, que culmina na humildade   completa, é a que converte à alma pura em “mãe virginal” do Cristo absoluto e preexistente. Para o Evangelho de Tomé, este “mistério”, que consiste em passar de ser “mulher”, esposa que “adora” ao espírito  , à “mãe” do Filho   de Deus recém-nascido nela é o relato da transmutação da consciência, a qual, a consciência, deixa de ser mulher para converter-se em varão. Mas esta última transformação   teremos ocasião de estudá-la, pois é o fim da obra reservada ao homem.

Em alguns textos cristãos primitivos, chamados agora gnósticos, esta “mulher”, sacada de um osso da alma somente varão, foi descrita como “a reflexão   luminosa”; com isso se explica que o que pretendia indicar o redator sagrado era que a contrapartida feminina de toda consciência é a luz indireta do conhecimento que lhe chega da alma desperta. Sem dúvida essa volta sobre si mesma, a reflexão, para a qual todos comprovamos que, com efeito, aparece dotada nossa consciência, é o que distingue ao homem das outras espécies animais, o que a acredita e distingue como racional.

Mas a capacidade reflexiva converte à consciência em um “dois” em que se divide seu seio unitário; um “dois” que se olha a si mesmo   e pelo qual descobre sua desnudez de conhecimento na solidão   de ser esse dois separado, afastado das outras consciências da totalidade do mundo.

Tal é o drama   e também a glória   da alma; o que a condena à solidão, e o que a move a recuperar o “um” perdido. Mas a alma se abre a possibilidade de conhecer o bem e o mal, pois a reflexão proporciona a ciência, para fazer-se “um” em Deus. Isto é o que afirma o Deus do paraíso: Veio a ser com um de nós  ”.

Essa mesma porta aberta de poder e liberdade, leva à alma, afastada, a criar com a sombra que com sua própria luz reflexiva olha em si mesma, o eu, uma paródia do Deus verdadeiro que a reflexão desconhece, um “Deus inversus” que durante a vida do homem exerce seu duro   sortilégio mundano.

Esta é a serpente   antiga, a que trouxe a maldição da sentença e a qual Jesus denomina Satã, o Adversário   de Deus, pois em suas funções de ser o eu psicológico, o núcleo aparente da alma, para a qual se disfarça de anjo   de luz, resulta ser o inimigo   mais forte do verdadeiro nome de Deus. Este nome, o de Deus, é, como é sabido, o Eu real   e absoluto, da natureza não psíquica senão espírito e verdade  , tal como se anuncia em sua revelação: “Eu sou   o que sou”.

Um dos sobrenomes da serpente antiga é o de “Príncipe deste mundo”, e ao denominá-lo assim confirma Jesus que é um princípio, o do mal, o da ignorância do bem, mas que sua sobrevivência não alcança ao “antes” da criação, nem supera o tempo   que ocupe a consumação   do mundo.

Com efeito, quando no quarto evangelho anuncia Jesus a proximidade da glorificação do Pai, o que notifica “é que o Príncipe deste mundo será lançado fora”. Isso que dizer que será reconhecido, descoberto por todos, e que o simples fato de que seja reconhecido, é bastante para dissipá-lo como fumaça.

Ao fio   do relato evangélico, o que vai ocorrer é que no curso da Ceia pascal   denunciará Jesus a traição de Judas, o qual como se disse, foi tomado segundo a hermenêutica oculta do evangelho, como “figura” de Satan  ás, o qual “entrou nele”, em Judas. Quando Judas saiu logo do cenáculo, “para prontamente fazer o ia fazer”, sabemos que com este acontecimento havia chegado ao ato último da “grande tribulação”, esse ato com o que culmina a primeira trama da Paixão e no qual cumpre Jesus a vitória maior, pois diz: “Agora foi glorificado o Filho do Homem e Deus foi glorificado nele”.

O que tenta explicar tudo isto é que quando a consciência denuncia como falsário a esse eu psicológico que até então era tomado como o pai verdadeiro, o que faz com isso é derrubar ao Adversário de Deus em seu reduto e, em consequência, por esse mesmo ato, glorificar ao Deus verdadeiro e único; o Ser que só pode ser reconhecido mediante a realização   direta interior, em espírito e em verdade, do que se indica pela locução veterotestamentária: “Eu sou o que sou”.

Agora se compreende que na consumação final dos céus e da terra  , o príncipe do mundo será lançado fora, nas trevas exteriores que são o nada, e dissipado e gastado como o mundo. No individual, a consumação de cada homem tem como ponto de partida o ato superior de denunciar   e condenar ao adversário ante sua própria consciência, porque esse ato é em si mesmo a Glorificação de Deus e o começo da própria liberdade.

O apóstolo tenta explicar isto mesmo em termos que denotam que tal denúncia e condenação formavam parte de sua ideia acerca do significado da obra de consumação: “Logo será — diz — o fim quando (Cristo preexistente, já manifestado) entregue a Deus Pai o Reino depois de haver destruído todo Principado, Dominação e Potestade”, quer dizer, quando todos os poderes que se opõem à consumação no Reino de Deus tenham sido “lançados fora”. (Evangelho de Tomé - Logion 106)

Valentin Tomberg

O mesmo podemos dizer das narrativas da queda de Adão e Eva, do dilúvio e da arca de Noé, da torre de Babel etc. Elas são mitos, isto é, são, em primeiro lugar, símbolos históricos referentes ao tempo (simbolismo mitológico), e não símbolos que exprimem a unidade dos mundos no espaço físico, metafísico e moral. A queda de Adão e Eva não revela uma queda correspondente no mundo divino, no seio da Santíssima Trindade  , e também não exprime diretamente a estrutura   metafísica do mundo arquetípico. Ela é acontecimento particular da história da humanidade terrestre, cujo alcance só cessará com o fim da história humana; numa palavra  , ela é verdadeiro mito  .

JOSÉ MARÍA TRIVIÑO

SOBRE LOS QUERUBINES, LA ESPADA FLAMÍGERA Y CAÍN, PRIMER HOMBRE NACIDO DE HOMBRE (DE CHERUBIM)

Adão (inteligência) e Eva (sensibilidade)

56. XVII. Es norma general de la multitud de los demás hombres el asignar nombres sin que los mismos correspondan a las cosas, de modo que nada tienen de común las cosas y las denominaciones que se les aplican. En los escritos de Moisés, en cambio, los nombres asignados son clarísimas representaciones de las cosas, a tal punto que forzosamente nombre y cosa resultan desde el principio lo mismo, y en nada difiere el nombre de la cosa a la que se aplica. Posiblemente esto resulte más claro si consideramos el caso que tenemos a la vista.

57. Cuando la inteligencia que existe en nosotros, llamada Adán, habiéndose puesto en comunicación con la sensibilidad, causa  , al parecer, de la vida de los seres animados (Gen. III, 20), llamada Eva, se le aproxima en procura de un mutuo acoplamiento. Ella, por su parte, envuelve y apresa, como en una red, en un proceso natural, lo sensible de afuera; a través de los ojos el color  , a través de las orejas el sonido, a través de las fosas nasales el olor, a través de los órganos gustativos el sabor  , a través de los del tacto cualquier tipo de cuerpo; y, fecundada, tórnase preñada y siente acto seguido los dolores del parto y engendra al mayor de los males del alma, la presunción. En efecto, la inteligencia pensó que todas estas cosas eran adquisiciones propias de sí misma, todo lo que había visto, lo que había oído, lo que había gustado, lo que había olido, lo que había palpado, y de todas ellas túvose a sí misma por inventora y artífice.

Jean-Claude Larchet

Cristo es llamado segundo Adán no porque haya traído al hombre otra naturaleza y otro destino que los asignados al primer Adán, sino porque viene a cumplir Él mismo aquello que Adán, por su falta, no pudo realizar. Los Padres afirman que es Adán ha sido creado a imagen misma del logos  , del Verbo de Dios (Orígenes), y que el misterio mismo de la creación del hombre a imagen del logos se relaciona con el misterio de la adopción filial del hombre por Dios en su Hijo. Para el hombre, desde su creación, no existe más que una sola finalidad normal: la semejanza con Cristo, norma del cumplimiento de su naturaleza, plena y claramente revelada en la encarnación de Cristo. El hombre fue creado como «ser lógico» (logikos  ) es decir razonable, pero más fundamentalmente como ser cristológico, logikos en los Padres significa conforme al Logos, al Verbo de Dios. Y los Padres llegan incluso a afirmar   que no solamente el hombre fue creado a imagen del Logos en tanto que Dios, sino también a imagen del Logos encarnado, del Cristo, Dios y hombre, y que tiene por destino desde su creación, por su misma naturaleza, el tender con todo su ser a asimilarse activamente a Cristo (Macariana  ). S. Nicolás Cabasilas escribe también: «La naturaleza humana ha sido creada desde su origen en vistas al Hombre Nuevo, la inteligencia y el deseo del hombre son creados para Cristo: hemos recibido la inteligencia para conocer a Cristo, el deseo para ser atraídos hacia Él y la memoria para llevarlo en nosotros. Porque sirvió de modelo a nuestra creación. En efecto, no fue el viejo Adán quien sirvió de modelo (gr. paradeigma  ) al Nuevo, sino el Nuevo al viejo (cf. Rom 5,14). Para nosotros, que lo reconocemos como nuestro antepasado, el primer Adán pasa por ser el arquetipo de la naturaleza humana; mas para Aquel que tiene ante sus ojos a todos los seres, aún antes que existieran, el antepasado no es sino la imitación del nuevo Adán. Ha sido creado a imagen y semejanza de este último». S. Nicolás Cabasilas podrá entonces escribir de este modo: «El hombre tiende hacia Cristo no solamente a causa de la divinidad de Nuestro Señor, sino también a causa de esta otra naturaleza (la humana) que Él posee». S. Gregorio de Palamás enseña del mismo modo: «Ya la formación misma del hombre desde su origen, creado a imagen de Dios, ha sido para Cristo, a fin de que el hombre pueda, en el tiempo oportuno, comprender en Él al Arquetipo; del mismo modo el mandamiento ha sido dado en el Paraíso para esto». [TERAPÊUTICA DAS DOENÇAS ESPIRITUAIS]


[1Sobre este punto, ver los últimos capítulos de [El Hombre y su devenir según el Vêdânta.

[2Este número, que es 66, se da por la suma de los valores numéricos de las letras que forman los nombres Adam wa Hawâ. Según el Génesis hebraico, el hombre, "creado macho y hembra", es decir, en un estado androgínico, es "a la imagen de Dios"; y, según la tradición islámica, Allah ordenó a los ángeles adorar al hombre ( Qorân, II, 34; XVII, 61; XVIII, 50 ). El estado androgínico original es el estado humano completo, en el que los complementarios, en lugar de oponerse, se equilibran perfectamente; tendremos que volver sobre este punto después. Aquí agregaremos solamente, que, en la tradición hindú, una expresión de este estado se encuentra contenida simbólicamente en la palabra Hamsa, donde los dos polos complementarios del ser están, además, puestos en correspondencia con las dos fases de la respiración, que representan las de la manifestación universal.

[3Los dos estados que indicamos aquí en la realización de la "Identidad Suprema" corresponden a la distinción que ya hemos hecho en otra parte entre lo que podemos llamar la "inmortalidad efectiva" y la "inmortalidad virtual" ( ver El Hombre y su devenir según el Vêdânta, XVIII ).

[4Ver El Hombre y su devenir según el Vêdânta, capítulo IV.

[5A este respecto, se conoce el discurso que Platón, en el Banquete, pone en boca de Aristófanes, y cuyo valor simbólico, no obstante evidente, la mayoría de los comentadores modernos desconocen casi por completo. Se encuentra algo completamente similar en un cierto aspecto del simbolismo del yin-yang extremo oriental, que vamos a tratar más adelante.

[6Entre todas las líneas de igual longitud, la circunferencia es la que envuelve la superficie máxima; del mismo modo, entre los cuerpos de igual superficie, la esfera es el que contiene el volumen máximo; desde el punto de vista puramente matemático, esa es la razón por la que estas figuras se consideraban como las más perfectas. Leibnitz se ha inspirado en esta idea en su concepción del "mejor de los mundos", que define, entre la multitud indefinida de todos los mundos posibles, como el que encierra más ser o realidad positiva; pero, como ya lo hemos indicado, la aplicación que hace así de esta idea está desprovista de todo alcance metafísico verdadero.

[7Esta forma esférica luminosa, indefinida y no cerrada, con sus alternativas de concentración y de expansión ( sucesivas desde el punto de vista de la manifestación, pero en realidad simultáneas en el "eterno presente" ), es, en el esoterismo islámico, la forma de la Rûh muhammadiyah; es a esta forma total del "Hombre Universal" a la que Dios ordenó a los ángeles adorar, así como se ha dicho más atrás; y la percepción de esta misma forma está implícita en uno de los grados de la iniciación islámica.

[8Hemos indicado más atrás que esto, en la tradición hindú está expresado por el simbolismo de la palabra Hamsa. Se encuentra también en algunos textos tántricos, puesto que la palabra aha simboliza la unión de Shiva y Shakti, representados respectivamente por la primera y la última letra del alfabeto sánscrito ( del mismo modo que, en la partícula hebraica eth, el aleph y el thau representan la "esencia" y la "sustancia" de un ser ).

[9Como la Antigüedad llamada clásica, el Renacimiento, el siglo XIX, etc.

[10Desde el punto de vista de los pueblos que practican tradicionalmente las artes plásticas, el Artifex divino se coloca en el sujeto humano; es pues Dios quien opera a través del hombre y quien crea o produce la obra; ésta tendrá una virtud interiorizadora, no exteriorizadora como en el arte propiamente «idólatra» o profano.

[11Según el Islam, el vestido es una revelación divina, lo que coincide con el relato bíblico; «y el vestido del temor de Dios es mejor», añade sin embargo el Corán (Sura El Muro, 26), es decir, que la consciencia de lo Divino protege mejor que el vestido contra la concupiscencia deífuga, idea que evoca el principio de la desnudez sagrada, del que todas las religiones ofrecen, por lo demás, al menos algunos ejemplos.