Página inicial > Arte e Simbolismo > Simbolismo > RAIOS DO SOL

TERMOS CHAVES

RAIOS DO SOL

SIMBOLISMO

quinta-feira 28 de julho de 2022, por Cardoso de Castro

    

Ananda Coomaraswamy

Estos «rayos», que son también las «riendas» [reins] por las que los corceles están uncidos a la Mente, son las lumen cognitionis sensitivae de San Buenaventura  , las cuales actúan en combinación con los cinco   elementos   correspondientes, vista, oído, olfato, gusto y tacto en nosotros mismos (De reductione artium ad theologian 3, basado en San Agustín, De genesi ad litteram, c. 4, n. 6), donde se da por supuesta la distinción de lux, lumen y color   (en tanto que percipiente, medio y objeto de la percepción): «ipsa divina veritas   est lux, et ipsius expressiones respecter rerum sunt quasi luminosae irradiationes, licet intrinsicae, qua determinata educunt et dirigunt in ad quod exprimitur» (San Buenaventura, De scientia Dei   3C). Cf. Rumi  , Mathnawi I.3268, 3273, 3275, «A través de mis rayos tú has venido a la vida por un día o dos. Los rayos del Espíritu son el habla y el ojo y el oído. El corazón ... ha tirado de las riendas de los cinco sentidos»; Hermes  , Lib. X.22B, theon kathaper aktnes ai energeiai; y Plotino  , Enéadas VI.4.3, donde oion bolas (heliou) = kathaper aktines theou. Cf. nota 59. (PNEUMATOLOGIA)

René Guénon

En el curso de su estudio sobre el simbolismo del domo, Ananda K. Coomaraswamy ha señalado un punto particularmente digno de atención en lo que concierne a la figuración tradicional de los rayos solares y su relación con el "Eje del Mundo": en la tradición   védica, el sol   está siempre en el centro   del Universo   y no en su punto más alto, aunque, desde un punto cualquiera, aparezca empero como situado en la "cúspide del árbol" [1], y esto es fácil de comprender si se considera al Universo como simbolizado por la rueda, pues entonces el sol se encuentra en el centro de ésta y todo estado   de ser se halla en su circunferencia [2]. Desde cualquier punto de esta última, el "Eje del Mundo" es a la vez un radio del círculo y un rayo de sol, y pasa geométricamente a través del sol para prolongarse más allá del centro y completar el diámetro; pero esto no es todo, y el "Eje del Mundo" es también un "rayo solar" cuya prolongación no admite ninguna representación geométrica. Se trata aquí de la fórmula según la cual el sol se describe como dotado de siete rayos; de éstos, seis, opuestos dos a dos, forman el trivid vajra (’triple vajra’), es decir, la cruz de tres dimensiones; los que corresponden al cenit y al nadir coinciden con nuestro "Eje del Mundo" (skambha), mientras que los que los que corresponden al norte y al sur, al este y al oeste, determinan la extensión de un "mundo" (loka) figurado por un plano horizontal. En cuanto al "séptimo rayo", que pasa a través del sol, pero en otro sentido que el antes indicado, para conducir a los mundos suprasolares (considerados como el dominio de la "inmortalidad"), corresponde propiamente al centro y, por consiguiente, no puede ser representado sino por la intersección misma de los brazos de la cruz de tres dimensiones [3]; su prolongación allende el sol no es representable en modo alguno, y esto corresponde precisamente al carácter "incomunicable" e "inexpresable" de aquello de que se trata. Desde nuestro punto de vista, y desde el de todo ser situado en la "circunferencia" del Universo, ese rayo termina en el sol mismo y se identifica en cierto modo con él en tanto que centro, pues nadie puede ver a través del disco solar por ningún medio físico o psíquico que fuere, y ese paso "allende el sol" (que es la "última muerte" y el paso a la "inmortalidad" verdadera) no es posible sino en el orden puramente espiritual.

Ahora, lo que importa señalar, para vincular estas consideraciones con las que hemos expuesto anteriormente, es esto: por ese "séptimo rayo" está vinculado directamente al sol el "corazón" de todo ser particular; él es, pues, el "rayo solar" por excelencia, el sushumna por el cual esa conexión se establece de modo constante e invariable [4]); y él es también el sûtrâtmâ (’hilo del atman  ’) que une todos los estados del ser entre sí y con su centro total [5]. Para quien ha retornado al centro de su propio ser, ese "séptimo rayo" coincide necesariamente con el "Eje del Mundo", y del tal se dice que para él "el Sol se levanta siempre en el cenit y se pone en el nadir" [6]. Así, aunque el "Eje del Mundo" no sea actualmente ese "séptimo rayo" para un ser cualquiera situado en tal o cual punto particular de la circunferencia, lo es siempre, empero, virtualmente, en el sentido de que tiene la posibilidad de identificarse con él por medio de ese retorno al centro, cualquiera sea, por otra parte, el estado de existencia en que ese retorno se efectúe. Podría decirse también que ese "séptimo rayo" es el único "Eje" verdaderamente inmutable, el único que, desde.el punto de vista universal  , pueda designarse verdaderamente con ese nombre, y que todo "eje" particular, relativo a una situación contingente, no es realmente "eje" sino en virtud de esa posibilidad de identificación con él; y esto es, en definitiva, lo que da toda su significación a cualquier representación simbólicamente localizada del "Eje del Mundo", por ejemplo aquella que hemos considerado antes en la estructura de los edificios construidos según reglas tradicionales, y en especial de aquellos que están coronados por un techo en forma de cúpula, pues precisamente a este tema de la cúpula o el domo debemos volver ahora. [O SOL]


[1Hemos indicado en otras oportunidades la representación del sol, en diferentes tradiciones, como el fruto del "Árbol de Vida".

[2Esta posición central y, por consiguiente, invariable del sol le da aquí el carácter de un verdadero "polo", a la vez que lo sitúa constantemente en el cenit con respecto a cualquier punto del Universo.

[3Es de notar que, en las figuraciones simbólicas del sol de siete rayos, en especial en antiguas monedas indias, aunque esos rayos no estén todos forzosamente trazados en disposición circular en torno del disco central, el "séptimo rayo" se distingue de los otros por una forma netamente diferente.

[4Ver L’HOMME ET SON DEVENIR SELON LE VÊDNTA, cap. XX.

[5A esto se refiere, en la tradición islámica, uno de los sentidos de la palabra es-sirr, literalmente, ‘el secreto’, empleada para designar lo que hay de más central en todo ser, y a la vez su relación directa con el "Centro supremo", ello en razón de ese carácter de "incomunicabilidad" a que acabamos de aludir.

[6Chhândogya-Upânishad, Prapàthaka 3 Khanda 8 çruti 10.