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ENÉADAS

Plotino - Tratado 38,1 (VI, 7, 1) — As sensações e o raciocínio

Enéada VI, 7, 1

quinta-feira 20 de janeiro de 2022, por Cardoso de Castro

Capítulo 1, 1-21: As sensações foram dadas aos homens na sequência de um raciocínio divino ou existiam já no inteligível?

Cp. 1, 21 a 3,22: A divindade não raciocina e nenhum raciocínio é possível no inteligível, porque cada forma é nela mesma o que ela é e sua causa, seu «que» e seu «porque».

  • Cap 1, 21 a cap 2,55: O raciocínio concerne o que deve advir no futuro, quando no inteligível tudo está sempre presente.
  • Cap 2,55 a cap 3,22: As formas não são o objeto de um raciocínio, pois cada uma delas tem sua causa nela mesma.

Míguez

1. Dios, o el dios que envía las almas a este mundo, ha colocado en el rostro ojos relucientes y ha dado a cada sensación sus órganos previendo que así se conservaría el ser, experimentando con antelación por la vista, el oído y el tacto, las cosas de que debe huir o a que debe tender. Pero, ¿cómo explicar esta previsión? [1] Porque, ciertamente, no se han producido con anterioridad otros seres que luego hayan perecido por carencia de sensaciones y diesen con ello pretexto para que Dios hubiese de otorgar al fin al hombre y a los demás animales esos órganos que habrían de preservarles del sufrimiento. Diríase, si acaso, que sabía que estos seres quedarían expuestos al calor, al frío y a las demás acciones que sufren los cuerpos, y que, por saberlo, para evitar que pereciesen con facilidad, dio a las almas la sensación y los órganos por la que ésta se ejerce. Pero aquí cabe distinguir: y o bien otorgó a las almas los órganos de la sensación cuando ellas tenían la potencia sensitiva, o bien dio unos y otra a la vez. Si les dio la facultad, las almas, antes de que ello ocurriese, no serían capaces de sensación alguna; y si esa facultad existía en las almas antes de que naciesen, y precisamente en vista de su aparición en este mundo, connatural les sería a ellas el acceso a esta existencia. Parece, pues, contra naturaleza que existan tales facultades fuera de nuestro; mundo y en la región de lo inteligible; han sido hechas para que las almas puedan desenvolverse en otro lugar, esto es, en un lugar malo. La providencia actuó así para preservar a las almas en este lugar; no otro puede ser el razonamiento divino y, en general, cualquier clase de razonamiento.

Vengamos a los principios de los razonamientos: ¿cuáles son en realidad? Porque si proceden de otros razonamientos, convendrá remontarse a algo que sea absolutamente anterior al razonamiento. ¿Cuáles son, por tanto, los principios de los razonamientos? No podemos menos de afirmar: o la sensación o la inteligencia. Pero si no contamos todavía con la sensación ha de serlo la inteligencia. Si partimos, pues, de la inteligencia, tendremos a la ciencia como conclusión. No podrá recaer entonces sobre nada sensible. Surge así la pregunta: ¿cómo podría estar en disposición de pensar lo sensible una facultad que comienza por lo inteligible y termina también con lo inteligible? No parece entonces tomar principio de un razonamiento la providencia que recae sobre el animal y sobre el universo. Con lo cual queda desechado el razonamiento para el mundo inteligible, y cuando empleamos esa palabra lo hacemos en el sentido de que un sabio haría esas mismas cosas por medio de razonamiento o acudiendo a la previsión. Es realmente útil el razonamiento en los seres que no pueden acceder al estadio anterior, porque estos seres carecen de una potencia superior al razonamiento; lo es la previsión, porque tampoco hay posibilidad para los seres que la poseen de poder prescindir de ella. La previsión atiende a que no ocurra un hecho determinado, sino otro; teme, sin embargo, que tal hecho acontezca. Si sólo puede darse un hecho, la previsión carece de sentido. El razonamiento, por su parte, plantea uno de los dos términos; pero, y si no hay más que uno, ¿a qué razonar entonces? ¿Cómo lo que es único y se desenvuelve únicamente en un sentido podría exigir la elección de otro término? Porque, en este caso, debe existir un término, si el otro no existe, y se aparecerá como útil y saludable una vez que llegue a la existencia. Quedan así comprendidos la previsión y el razonamiento.

Hablábamos al principio, sin embargo, de un dios que hizo donación al animal de las sensaciones y de las facultades. Cuestión ésta que juzgamos extraordinariamente difícil de explicar. Porque si todos los actos divinos han de resultar perfectos, y si no es justo suponer en la divinidad alga que no sea ya un todo acabado, convendrá que todas las cosas que provengan de Dios contengan todo lo necesario, desde siempre; e incluso que lo que hayan de ser esté presente en ellas. Con esto queda rechazado cualquier añadido, y lo que ya en el mundo inteligible se encontraba presente llega luego a la existencia en otra cosa. Si, pues, algo que debe pertenecer a una cosa está presente en ella, necesariamente ha de estar presente en la forma que ha sido previsto para el futuro; y existe, desde luego, para que la cosa no carezca entonces de nada y no experimente a la vez privación alguna. Todo, por tanto, existe en el ser, desde siempre y como ha sido siempre, pero existe también de modo que podamos advertir una sucesión de las partes; porque es claro que al desplegarse, y al desplegarse de una determinada manera, el ser puede mostrar sucesivamente unas y otras propiedades, aunque las contenga a un tiempo a todas ellas; esto es, puede mostrar que encierra en sí mismo la causa de esas propiedades.

Bouillet

I. Lorsque Dieu même ou un dieu inférieur envoya les âmes dans la génération, il donna au visage de l’homme des yeux destinés à l’éclairer [2], il plaça dans le corps les autres organes propres aux sens, prévoyant (προορώμενος) que l’animal ne pourrait se conserver qu’à la condition de voir les objets placés devant lui, de les entendre et de les toucher, afin de rechercher les uns et d’éviter les autres.

Mais comment Dieu le prévit-il ? — II ne faut pas croire qu’il ait commencé par faire des animaux qui aient péri faute de posséder des sens, et qu’ensuite il en ait donné aux hommes et aux autres animaux afin qu’ils pussent se préserver de la mort [3].

On fera peut-être l’objection suivante: Dieu savait que les animaux seraient exposés au chaud, au froid et aux autres impressions physiques ; par suite de cette connaissance, pour empêcher les animaux de périr, il leur a accordé les sens et les organes destinés à leur servir d’instruments. Nous demanderons à notre tour si Dieu a donné les organes à des âmes qui déjà possédaient les sens, ou bien s’il a donné aux âmes à la fois les sens et les organes. S’il leur a donné à la fois les sens et les organes, il s’ensuivrait qu’elles ne possédaient pas auparavant les facultés sensitives, quoiqu’elles fussent des âmes. Mais si les âmes possédaient les facultés sensitives dès qu’elles furent produites, et si elles furent produites [avec ces facultés] pour descendre dans la génération, il leur est naturel de descendre dans la génération. Dans ce cas, il semble qu’il soit contraire à leur nature de s’écarter de la génération et de vivre dans le monde intelligible. Elles paraîtraient donc faites pour appartenir au corps et pour vivre dans le mal. Ainsi, la Providence divine les retiendrait dans le mal, et Dieu arriverait à ce résultat par le raisonnement; dans tous les cas, il raisonnerait.

Si Dieu raisonne, nous demanderons quels sont les principes de ce raisonnement: car, si l’on prétend que ces principes dérivent d’un autre raisonnement, il faut cependant, en remontant, trouver quelque chose d’antérieur à tout raisonnement, en un mot un point de départ. Or d’où sont tirés les principes du raisonnement? Des sens ou de l’intel ligence. [Dieu aurait-il fait usage de principes tirés des sens ?] Mais, [quand Dieu créa] il n’y avait pas encore de sens ; c’est donc de principes tirés de l’intelligence [que Dieu aurait fait usage]. Mais, si les prémisses étaient des conceptions de l’intelligence, la conclusion devait être la science, et le raisonnement ne pouvait avoir pour objet une chose sensible : car le raisonnement qui a pour principe l’intelligible et pour conclusion également l’intelligible ne saurait aboutir à faire concevoir le sensible? Donc la prévoyance qui a présidé soit à la création d’un animal, soit à celle du monde entier, ne saurait être le résultat du raisonnement.

Il n’y a en effet aucun raisonnement en Dieu. Si l’on attribue à Dieu le raisonnement (λογισμός), c’est pour faire comprendre qu’il a tout réglé comme un sage pourrait le faire en raisonnant sur les choses postérieures ; si l’on attribue à Dieu la prévision (προόρασις), c’est pour indiquer qu’il a tout disposé comme un sage pourrait le faire par la prévision qu’il aurait des choses postérieures [4]. En effet, pour ordonner les choses dont l’existence n’est pas antérieure à celle du raisonnement, le raisonnement est utile toutes les fois que la puissance supérieure au raisonnement [l’intelligence] n’a pas assez de force. La prévision est également nécessaire en ce cas, parce que celui qui en fait usage ne possède pas une puissance qui lui permette de s’en passer: car la prévision se propose de faire arriver telle chose au lieu de telle autre, et semble craindre que ce qu’elle désire ne s’accomplisse pas. Mais, pour l’être qui ne peut faire qu’une chose, la prévision est inutile, aussi bien que le raisonnement qui compare les contraires : car, dès qu’un des contraires est seul possible, pourquoi raisonner? Comment le principe qui est unique, un, simple, aurait-il besoin de réfléchir qu’il faut faire telle chose pour que telle autre n’ait pas lieu, et jugerait-il que la seconde arriverait s’il ne faisait la première? Comment se dirait-il que l’expérience a déjà démontré l’utilité de telle ou telle chose, et qu’il est bon de l’employer ? Si Dieu procédait ainsi, il aurait eu recours à la prévision, par conséquent au raisonnement. C’est dans cette hypothèse que nous avons dit plus haut que Dieu a donné aux animaux des sens et des facultés ; mais c’est une grande question de savoir s’il les a réellement donnés et de quelle manière il les a donnés. Dieu a donné aux animaux des sens et des facultés ; mais c’est une grande question de savoir s’il les a réellement donnés et de quelle manière il les a donnés.

En effet, si l’on admet qu’en Dieu aucun acte n’est imparfait, s’il est impossible de concevoir en lui rien qui ne soit total et universel, chacune des choses qu’il contient renferme en soi toutes choses. Ainsi, le futur même étant déjà présent à Dieu, il ne saurait y avoir en lui rien de postérieur ; mais ce qui est déjà présent en lui devient postérieur dans un autre être. Or, si le futur est déjà présent en Dieu, il doit y être présent comme si ce qui arrivera était déjà connu, c’est-à-dire, il doit être disposé de telle sorte qu’il ne se trouve exposé à manquer de rien lorsqu’il se réalisera, de telle sorte qu’il ne manque de rien absolument. Donc, toutes choses étaient déjà en Dieu [quand les animaux furent créés] ; elles y étaient de tout temps ; elles y étaient de telle sorte que l’on devait pouvoir dire plus lard : Ceci est après cela. En effet, quand les choses qui sont en Dieu viennent à se développer et à se montrer, alors on voit que l’une est après l’autre [5]; mais, en tant qu’elles existent toutes ensemble, elles constituent l’Être universel, c’est-à-dire le principe qui renferme en lui la cause elle-même.

Guthrie

THE EYES WERE IMPLANTED IN MAN BY DIVINE FORESIGHT.

1. When the (higher) Divinity, or (some lower) divinity, sent souls down into generation, He gave to the face of man eyes suitable to enlighten him, and placed in the body the other organs suited to the senses, foreseeing that (a living organism) would be able to preserve itself only on condition of seeing, hearing and touching contiguous objects, to enable it to select some, and to avoid others.

SENSES NOT GIVEN TO MAN BECAUSE OF EXPERIENCE OF MISFORTUNES.

But can you explain this divine foresight? You must not believe that He would have begun by making (animals) who perished for lack of senses, and that later (the divinity) gave senses to man and other animals so that they could preserve themselves from death.

NOR BECAUSE OF GOD’S FORESIGHT OF THESE MISFORTUNES.

It might, indeed, be objected that (the divinity) knew that the living organism would be exposed to heat, cold, and other physical conditions; and that as a result of this knowledge, to keep them from perishing, He granted them, as tools, senses and organs. In our turn we shall ask whether the divinity gave the organs to the living organisms that already possessed the senses, or whether, He endowed souls with senses and organs simultaneously. In the latter case, though they were souls, they did not previously possess the sensitive faculties. But if the souls possessed the sensitive faculties since the time they were produced, and if they were produced (with these faculties) in order to descend into generation, then it was natural for them to do so. In this case it seems that it must be contrary to their nature to avoid generation, and to dwell in the intelligible world. They would seem made to belong to the body, and to live in evil. Thus divine Providence would retain them in evil, and the divinity would arrive at this result by reasoning; in any case, He would have reasoned.

FORESIGHT OF CREATION IS NOT THE RESULT OF REASONING.

If the divinity reason, we are forced to wonder what are the principles of this reasoning; for, if it were objected that these principles are derived from some other reasoning, we shall, nevertheless, in the process of ascending, have to find something anterior to all reasoning; namely, a point of departure. Now from whence are the principles of reasoning derived? Either from the senses or the intelligence. (Could the divinity have made use of principles derived from the senses ?) (When God created) there were no senses in existence yet; therefore (the divinity must have reasoned) from principles derived from Intelligence. But if the premises were conceptions of Intelligence, then it was impossible for knowledge and reasoning to have some sense-thing as object, as reasoning that has intelligible principles and conclusion could not result in producing a conception of the sense-(world). Therefore the foresight which presided over the creation of a living being or of a whole world could not have been the result of reasoning.

BOTH REASONING AND FORESIGHT ARE ONLY FIGURATIVE EXPRESSIONS.

There is indeed no reasoning in the divinity. When we speak of it, in connection with the divinity, it is only to explain that He has regulated everything as might have been done by some wise man, who would have reasoned about results. Attributing foresight to the divinity indicates merely that He has disposed everything as might have been done by some wise man who had foreseen results.6 Indeed the only use of reasoning is to put in order things whose existence is not anterior to that of reasoning, every time that that (Intelligence), the power superior to reasoning, is not strong enough. Likewise, prevision is necessary in this case, because he who makes use of it does not possess a power that would enable him to forego or do without it. Prevision proposes to effect some one thing instead of another, and seems to fear that that which it desires might not occur. But, for a (being) which can do but one thing, both foresight and the reasoning that decides between contraries, are useless; for there is no need of reasoning when, of two contrary courses of action, one only is possible. How would the Principle which is single, unitary and simple, have need to reflect that He must do one thing, so that some other might not take place, or to judge that the second would occur as alternative to the first? How could He say that experience has already demonstrated the utility of some one thing, and that it is well to make use of it ? If the divinity acted thus, then indeed would He have had recourse to prevision, and consequently, to reasoning. It is on this hypothesis that we said above that the divinity gave animals senses and faculties; but it is quite a problem to know what and how He really gave them.

IN GOD ALL THINGS WERE SIMULTANEOUS, THOUGH WHEN REALIZED THEY DEVELOPED.

Indeed, if it be admitted that in the divinity no actualization is imperfect, if it be impossible to conceive in Him anything that is not total or universal, each one of the things that He contains comprises within Himself all things. Thus as, to the divinity, the future is already present, there could not be anything posterior to Him; but what is already present in Him becomes posterior in some other (being). Now if the future be already present in the divinity, it must be present in Him as if what will happen were already known; that is, it must be so disposed as to find itself sufficiently provided for, so as not to stand in need of anything. Therefore, as all things existed already within the divinity (when living beings were created), they had been there from all eternity; and that in a manner such that it would later be possible to say, "this occurred after that." Indeed, when the things that are in the divinity later develop and reveal themselves, then one sees that the one is after the other; but, so far as they exist all together, they constitute the universal (Being), that is, the principle which includes its own cause.

MacKenna

1. God, or some one of the gods, in sending the souls to their birth, placed eyes in the face to catch the light and allotted to each sense the appropriate organ, providing thus for the safety which comes by seeing and hearing in time and, seeking or avoiding under guidance of touch.

But what led to this provision?

It cannot be that other forms of being were produced first and that, these perishing in the absence of the senses, the maker at last supplied the means by which men and other living beings might avert disaster.

We may be told that it lay within the divine knowledge that animal life would be exposed to heat and cold and other such experiences incident to body and that in this knowledge he provided the senses and the organs apt to their activity in order that the living total might not fall an easy prey.

Now, either he gave these organs to souls already possessing the sensitive powers or he gave senses and organs alike.

But if the souls were given the powers as well as the organs, then, souls though they were, they had no sensation before that giving. If they possessed these powers from the moment of being souls and became souls in order to their entry into process, then it is of their very nature to belong to process, unnatural to them to be outside of process and within the Intellectual: they were made in the intent that they should belong to the alien and have their being amid evil; the divine provision would consist in holding them to their disaster; this is God’s reasoned purpose, this the plan entire.

Now what is the foundation of reasoned plan?

Precedent planning, it may be; but still we are forced back to some thing or things determining it. What would these be here?

Either sense-perception or intellect. But sense-perception it cannot in this case be: intellect is left; yet, starting from intellect, the conclusion will be knowledge, not therefore the handling of the sensible; what begins with the intellectual and proceeds to the intellectual can certainly not end in dealings with the sensible. Providence, then, whether over living beings or over any part of the universe was never the outcome of plan.

There is in fact no planning There; we speak of reasoned purpose in the world of things only to convey that the universe is of the character which in the later order would point to a wise purposing; Providence implies that things are as, in the later order, a competent foreplanning would produce them. Reasoning serves, in beings not of the order above that need, to supply for the higher power; foresight is necessary in the lack of power which could dispense with it; it labours towards some one occurrence in preference to another and it goes in a sort of dread of the unfitting; where only the fitting can occur, there is no foreseeing. So with planning; where one only of two things can be, what place is there for plan? The alone and one and utterly simplex cannot involve a "this to avert that": if the "this" could not be, the "that" must; the serviceable thing appeared and at once approved itself so.

But surely this is foreseeing, deliberating: are we not back at what was said at the beginning, that God did to this end give both the senses and the powers, however perplexing that giving be?

No: all turns on the necessary completeness of Act; we cannot think anything belonging to God to be other than a whole and all and therefore in anything of God’s that all must be contained; God therefore must take in the future, present beforehand. Certainly there is no later in the divine; what is There as present is future for elsewhere. If then the future is present, it must be present as having been foreconceived for later coming to be; at that divine stage therefore it lacks nothing and therefore can never lack; all existed, eternally and in such a way that at the later stage any particular thing may be said to exist for this or that purpose; the All, in its extension and so to speak unfolding, is able to present succession while yet it is simultaneous; this is because it contains the cause of all as inherent to itself.


Ver online : ENÉADAS V-VI (Gredos)


[1Plotino acaba de comenzar con una referencia clara al Timeo, 45 a-b. Es una imagen de Platón la de los dioses preocupados por los peligros a que se verán expuestos los hombres en este mundo si no cuentan con los órganos de los sentidos y con los sentidos mismos.

[2Dans ce début, Plotin résume la doctrine exposée dans le Timée au sujtet de la Providence divine, doctrine dont il présente ensuile l’interprétation d’après son propre système. Voici le passage auquel il fait ici particulièrement allusion : « Avant tous les autres organes, les dieux formèrent les yeux, porteurs de la lumière, etc. » (Platon, Timée, p. 45; trad. de M. H. Martin, p. 123.)

[3Sur la manière dont s’exerce la Providence divine, Voy. l’Ennéade III, 2.

[4Plotin détermine ici quel est, selon lui, le sens qu’ont les mots raisonnement et prévision que Platon emploie dans le Timée en décrivant la création de l’homme par le Démiurge.

[5Tout ce que Plotin dit ici de la Prescience divine est cité et commenté par Jean Philopon, Adversus Proclum de Aeternitate mundi, ii, 5 ; iv, 16 ; xvi, 3.