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ENÉADAS

Plotino - Tratado 42,10 (VI, 1, 10) — A qualidade

Enéada VI, 1, 10

sexta-feira 17 de junho de 2022, por Cardoso de Castro

    

Igal

10 Acerca de la cualidad, de la que proviene el llamado «cualificado», hay que considerar, ante todo, en qué consiste, para que dé origen   a los llamados «cualificados», y si, siendo una sola y la misma, en virtud de su carácter común, da origen a sus especies mediante las diferencias, o si no puede ser un solo género, dado que las cualidades se predican en múltiples sentidos.

¿Qué hay, pues, de común en el hábito   y en la disposición, en la cualidad pasiva, en la figura y en la conformación? ¿Y lo tenue, lo espeso y lo delgado? Si respondemos que esa nota común es una potencia, porque la potencia se ajusta bien a los hábitos, a las disposiciones y a las potencias naturales y porque por la potencia puede lo que puede quien la posee, las impotencias, en cambio, ya no se ajustan. Además, la figura y la conformación inherente a cada cosa 10¿cómo puede ser potencia? Más aún, el ser   en cuanto ser no tendrá potencia alguna sino sólo cuando se le añada la cualidad, y las actividades de las esencias, que son las actividades por excelencia, pertenecerán a la cualidad, pese a que son operativas por sí mismas, y lo que son, es propio de sus propias potencias.

—¿Definiremos, entonces, las cualidades como potencias sobreañadidas a las esencias mismas? Así, por ejemplo, propia del hombre en cuanto hombre es no la potencia pugilística, sino la racionalidad; luego será cualidad no la racionalidad, sino más bien la racionalidad que sea fruto   de la virtud; luego la racionalidad será una noción equívoca; luego la cualidad será una potencia que añada a las esencias la nota ulterior de «estar cualificada». Las diferencias que distinguen unas esencias de otras serán cualidades por equivocidad, puesto que serán, más bien, actos y nociones o partes de nociones denotativas de la quididad, por más que parezcan expresar la esencia cualificada, mientras que las cualidades propiamente dichas y por las que quedamos cualificados, las que decimos que son potencias, serán, por su característica común, una especie de razones configuradoras, por ejemplo la belleza y la fealdad, lo mismo en el alma   que en el cuerpo.

—Pero ¿cómo pueden ser potencias todas ellas? Pase que lo sean la belleza y la salud de alma y cuerpo. Pero ¿la fealdad, la enfermedad, la debilidad y la impotencia en general?

—También, porque cualificamos según ellas.

30—Pero ¿qué impide que el término «cualificado» se predique equívocamente, y no unívocamente, y que la cualidad se divida no ya en cuatro especies, sino por lo menos en dos subespecies dentro de cada una de las cuatro especies? O mejor aún, ¿no hay una división primaria de la cualidad en activa y pasiva, de suerte que quien sea capaz de producir una disposición o un hábito se cualifique de distinto modo que quien sea capaz de recibirlos? Dígase lo mismo de la salud y de la enfermedad, de la fuerza y de la debilidad.

—Pero, si esto es verdad, ya no será la potencia la nota común; hay que buscar otra nota común. Además, tampoco hay que concebir como razones todas las cualidades. Una enfermedad habitual ¿cómo puede ser una razón?

—Tal vez haya   que incluir unas cualidades en la especie de formas y potencias, y otras en la de privaciones.

40—En consecuencia, la cualidad no será un solo género; será reductible tan sólo a la unidad de una sola categoría. Por ejemplo, la ciencia será forma y potencia; la nesciencia, privación e impotencia.

—Más bien, la impotencia, la enfermedad y el vicio son una especie de forma. Además, son capaces de producir, y producen de hecho, muchos efectos, sólo que malos.

—Pero el no dar en el blanco ¿cómo puede ser potencia?

—Es que cada una de ellas realiza su propia función aunque con miras equivocadas. De lo contrario, lo falto de potencia no produciría efecto alguno. Pero aun lo falto de belleza tiene potencia para producir cierto efecto.

—¿Acaso también el triángulo? En realidad, de una manera general, ni siquiera hay que fijarse en la potencia de una cosa, sino más bien en su disposición. En consecuencia, las cualidades hay que definirlas como una especie de conformaciones y caracteres, y su nota más común consiste en una conformación y una forma sobreañadida a la esencia y ulterior a la esencia.

—Pero, de nuevo, ¿cómo pueden ser cualidades las potencias?

—En realidad, uno que tenga natural de boxeador, lo tiene en virtud de una disposición; y lo mismo el que sea inepto para algo. Y, en general, la cualidad es un carácter no esencial, pero tal que, siendo el mismo, parezca contribuir a la esencia y a la no-esencia, por ejemplo el calor, la blancura y el color   en general. La característica esencial es otra cosa: una especie de actividad de la esencia, mientras que la cualidad es una actividad secundaria y derivada de aquélla, inherente a otro, imagen y semejanza de aquélla.

—Pero si la cualidad consiste en una conformación, en un carácter, en una razón, ¿cómo pueden ser cualidades la ineptitud y la fealdad?

—Éstas deben ser conceptuadas como razones incompletas, como en el caso de la fealdad.

—Y en el de la enfermedad ¿cómo puede darse la tal razón?

—Aun aquí hay que hablar de una razón alterada: la de la salud.

—No es así. No todas las cualidades consisten en una razón; basta con que su nota común resulte de una disposición extrínseca a la esencia. La cualidad de un sujeto es lo que adviene tras la esencia. El triángulo es una cualidad del sujeto en que está; no hablo del Triángulo en sí, sino del que está en un sujeto concreto, y en la medida en que lo configura.

—Pero también la Forma de Hombre configura al hombre.

—Más bien, lo esencializa.

Bouillet

X. [Qualité.] Considérons maintenant la qualité (ποιότης) qui fait qu’on dit d’un être qu’il est de telle façon (ποιός (38)). Qu’esτ-elle elle-même pour rendre les êtres de telle façon (39)?

Y a-t-il une seule et même qualité qui soit quelque chose de commun et qui par ses différences forme des espèces, ou bien les qualités sont-elles tellement diverses qu’elles ne sauraient constituer un seul genre?

Qu’y a-t-il de commun entre la capacité et la disposition (40), [la puissance physique], la qualité affective, la figure et la forme extérieure (41)? Que dire de l’épais et du mince, du gras et du maigre? Si ce qu’il y a de commun entre ces choses est une puissance qui appartienne aux capacités, aux dispositions et aux puissances physiques, qui donne à chaque objet le pouvoir qu’il possède, les impuissances n’appartiendront plus au même genre [que les puissances]. En quel sens d’ailleurs la figure et la forme de chaque chose sont-elles des puissances? Enfin, l’être n’aurait ainsi aucune puissance en tant qu’être, mais seulement en tant qu’il aurait reçu la qualité; quant aux actes des essences, lesquels sont proprement des actes en tant qu’ils agissent par eux-mêmes, et aux actes des propriétés, en tant qu’ils sont ce qu’ils sont, tous appartiendraient à la qualité. Mais la qualité consiste dans les puissances qui viennent après les essences ; la puissance de combattre au pugilat, par exemple, n’appartient pas à l’homme en tant qu’homme, comme la faculté rationnelle, en sorte qu’on doit nommer qualité, non la faculté rationnelle, mais plutôt la faculté qu’on peut acquérir [telle que celle de combattre au pugilat], tandis que la faculté rationnelle est appelée qualité par homonymie. La qualité est donc une puissance qui ajoute aux essences, quand elles existent déjà, ce qui les qualifie (42). Les différences qui distinguent les essences les unes des autres ne sont appelées qualités que par homonymie (43) ; elles sont plutôt des actes et des raisons (44) ou des parties de raisons, qui font connaître la quiddité (45), quoiqu’elles semblent qualifier l’essence. Quant aux qualités qui méritent véritablement ce nom, qui qualifient les choses et que nous disons être en général des puissances (δυνάμεις) (46), ce sont des raisons (λόγοι) et des formes (μορφαί), soit de l’âme, soit du corps, telles que la beauté et la laideur (47).

Comment les qualités sont-elles toutes des puissances (48)? Que la beauté et la santé soient des qualités, on le voit sans peine. Mais la laideur et la maladie, la faiblesse et l’impuissance en général, comment sont-elles des qualités? Est-ce parce qu’elles qualifient certaines choses? Mais qui empêche que les choses qualifiées ne soient dites telles par homonymie et non d’après une raison unique? Qui empêche encore qu’elles ne soient pas considérées seulement d’après un des quatre modes (49), mais encore d’après chacun des quatre, ou d’après deux tout au moins ? D’abord la qualité ne consiste pas à agir ou à pâtir (50) : de la sorte, c’est en se plaçant à des points de vue différents qu’on nomme qualité ce qui agit et ce qui pâtit, ainsi que la santé et la maladie, la disposition et l’habitude, la force et la faiblesse. S’il en est ainsi, la puissance n’est plus ce qu’il y a de commun dans ces qualités, mais il faudra chercher quelque autre chose qui possède ce caractère, et les qualités ne seront plus toutes des raisons. Comment en effet la maladie passée à l’état d’habitude serait-elle une raison?

Appellerons-nous qualités les affections qui consistent dans des formes et des puissances, et leurs contraires, des privations (51)? Alors il n’y aura plus un genre, mais nous rapporterons ces choses à une unité, à une catégorie : c’est ainsi que nous nommons la science une forme et une puissance, l’ignorance une privation et une impuissance. Faut-il regarder ainsi l’impuissance et la maladie comme une forme, parce que la maladie et le vice peuvent et font beaucoup de choses, mal, il est vrai ? Mais, comment manquer le but constitue-t-il une puissance? C’est que chacune de ces choses fait ce qui lui est propre en ne tendant pas au bien: car elle ne saurait faire ce qui n’est pas en son pouvoir. La beauté a certainement quelque pouvoir. En est-il de même de la triangularité? — En général, il ne faut pas faire consister la qualité dans le pouvoir, mais plutôt dans la disposition, et la considérer comme une espèce de forme et de caractère; de cette manière, ce qu’il y a de commun dans les qualités, c’est cette forme, cette espèce, qui est sans doute inhérente à l’essence, mais qui vient après elle.

Que font donc ici les puissances? Celui qui est naturellement capable de combattre au pugilat le doit à une certaine disposition. Il en est de même de celui qui est inhabile à quelque chose. En général, la qualité consiste dans un caractère qui n’est pas essentiel : ce qui paraît concourir à l’essence ou s’y ajouter, comme la couleur, la blancheur, et en général la couleur, concourt à l’essence en tant qu’il constitue une chose distincte d’elle, qu’il est son acte; mais il occupe un rang inférieur à l’essence, il provient d’elle, il s’y attache comme une chose étrangère, il est son image et son ombre.

Si la qualité consiste dans une forme, dans un caractère et une raison, comment y rapporter l’impuissance et la laideur? Il faut dire que ce sont des raisons imparfaites, comme on le reconnaît pour la laideur (52). Mais comment y a-t-il une raison dans la maladie? Il y a en elle la raison de la santé, mais elle y est altérée. Au reste, il n’est pas besoin de rapporter tout à une raison: il suffit de reconnaître comme caractère commun une certaine disposition étrangère à l’essence, de telle sorte que ce qui s’ajoute à l’essence soit une qualité du sujet (53). La triangularité est une qualité du sujet dans lequel elle se trouve, non en tant qu’elle est triangularité, mais en tant qu’elle se trouve dans ce sujet et qu’elle lui a donné sa forme. L’humanité aussi a donné à l’homme sa forme ou plutôt son essence.

Guthrie

3. QUALITIES.

10. We are now to consider quality, on account of which a being is said to be «such.» What can be the nature of this quality that it exerts the power of deciding of the phenomena of objects ? Is there a same, single quality which is something common to all qualities, and which, by its differences, forms classifications ? Or are the qualities so different that they could not constitute one and the same classification? What is there in common between capacity and disposition (that is, the physical power), the affective quality, the figure, and the exterior form?

THE LACK OF POWERS CANNOT BE SUBSUMED UNDER THE SAME CATEGORY AS THE POWERS.

What shall be said, of thickness and thinness, of fatness and leanness? If the element common to these conceptions be a power belonging to the capacities, dispositions, and physical powers, which gives to each object the power it possesses, the statements of the absence of power will no longer be classified along with (the powers). Besides, in what sense   can we call the figure and form of each thing a «power?» Further, essence would have been deprived of all powers that were essential, retaining only those it might have received. Then, quality would comprehend all actualizations of the beings, which, properly, are actualizations only so far as they act spontaneously; and also all actualizations of these properties, but only so far as they really exist. But quality consists in (unessential) powers (such as habituations and dispositions) classified below beings. For instance, boxing ability does not belong among necessary human qualifications, such as rational functions. The latter would not be called a quality (as we would speak of boxing ability) ; and reasoning would be considered a quality only figuratively.

MERE DIFFERENTIALS OF BEINGS ARE NOT GENUINE QUALITIES.

A quality is therefore a power which adds (essential) characteristics to already existing beings. These characteristics which differentiate beings can therefore be called qualities only figuratively. Qualities are, rather, actualizations and reasons, or parts of reasons, which proclaim the «whatness,» though the latter seem to qualify being. As to the qualities which really deserve this name, which «qualify» things, which we generally call «potentialities,» they are the reasons and shapes, either of the soul or the body, such as beauty or ugliness.

NOT ALL QUALITIES ARE REASONS.

How can all qualities be potentialities? It is easy to see that beauty and health are qualities. But how could ugliness and sickness, weakness and general impotence, be qualities? Is it because they qualify certain things? But what hinders the qualified things from being called such by mere nomenclature, as homonyms, and not because of a single (all-sufficient) reason ? Besides, what would hinder them from being considered not only according to one of the four modes, but even after each one of the four, or at least after any two of them? First, the quality does not consist in «acting» and «experiencing»; so that it is only by placing oneself at different viewpoints that one could call what «acts» and «experiences» a quality, in the same sense as health and sickness, disposition and habitude, force and weakness. Thus power is no longer the common element in these qualities, and we shall have to seek something else possessing this characteristic, and the qualities will no longer all be reasons. How indeed could a sickness, become a habituation, or be a reason ?

QUALITY IS NOT A POWER BUT DISPOSITION. FORM AND CHARACTER.

Shall the affections which consist in the forms and powers, and their contraries, the privations, be called qualities? If so, one kind will no longer exist; and we shall have to reduce these things to a unity, or category; that is why knowledge is called a form and a power, and ignorance a privation and impotence. Must we also consider impotence and sickness a form, because sickness and vice can and do accomplish many things badly? Not so, for in this case he who missed his aim would be exerting a power. Each one of these things exerts its characteristic activity in not inclining towards the good; for it could not do what was not in its power. Beauty certainly does have some power; is it so also with triangularity? In general, quality should not be made to consist in power, but rather in the disposition, and to consider it as a kind of form of character. Thus the common element in all qualities is found to be this form, this classification, which no doubt is inherent in being, but which certainly is derivative from it.

QUALITY CONSISTS IN A NON-ESSENTIAL CHARACTER.

What part do the powers (or, potentialities) play here? The man who is naturally capable of boxing owes it to a certain disposition. It is so also with somebody who is unskilful in something. In general, quality consists in a non-essential characteristic; what seems to contribute to the being, or to add to it, as color, whiteness, and color in general, contributes to the beings as far as it constitutes something distinct therefrom, and is its actualization; but it occupies a rank inferior   to being; and though derived therefrom, it adds itself thereto as something foreign, as an image and adumbration.

UGLY QUALITIES ARE IMPERFECT REASONS.

If quality consist in a form, in a character and a reason, how could one thus explain impotence and ugliness? We shall have to do so by imperfect reasons, as is generally recognized in the case of ugliness. But how can a «reason» be said to explain sickness? It contains the reason of health, but somewhat altered. Besides, it is not necessary to reduce everything to a reason; it is sufficient to recognize, as Common characteristic, a certain disposition foreign to being, such that what is added to being be a quality of the subject. Triangularity is a quality of the subject in which it is located, not by virtue of its triangularity, but of its location in this subject, and of enduing it with its form. Humanity has also given to man his shape, or rather, his being.

MacKenna

10. As regards Quality, the source of what we call a «quale,» we must in the first place consider what nature it possesses in accordance with which it produces the «qualia,» and whether, remaining one and the same in virtue of that common ground, it has also differences whereby it produces the variety of species. If there is no common ground and the term Quality involves many connotations, there cannot be a single genus of Quality.

What then will be the common ground in habit, disposition, passive quality, figure, shape? In light, thick and lean?

If we hold this common ground to be a power adapting itself to the forms of habits, dispositions and physical capacities, a power which gives the possessor whatever capacities he has, we have no plausible explanation of incapacities. Besides, how are figure and the shape of a given thing to be regarded as a power?

Moreover, at this, Being will have no power qua Being but only when Quality has been added to it; and the activities of those substances which are activities in the highest degree, will be traceable to Quality, although they are autonomous and owe their essential character to powers wholly their own!

Perhaps, however, qualities are conditioned by powers which are posterior   to the substances as such [and so do not interfere with their essential activities]. Boxing, for example, is not a power of man qua man; reasoning is: therefore reasoning, on this hypothesis  , is not quality but a natural possession of the mature human being; it therefore is called a quality only by analogy. Thus, Quality is a power which adds the property of being qualia to substances already existent.

The differences distinguishing substances from each other are called qualities only by analogy; they are, more strictly, Acts and Reason-Principles, or parts of Reason-Principles, and though they may appear merely to qualify the substance, they in fact indicate its essence.

Qualities in the true sense - those, that is, which determine qualia - being in accordance with our definition powers, will in virtue of this common ground be a kind of Reason-Principle; they will also be in a sense Forms, that is, excellences and imperfections whether of soul or of body.

But how can they all be powers? Beauty or health of soul or body, very well  : but surely not ugliness, disease, weakness, incapacity. In a word, is powerlessness a power?

It may be urged that these are qualities in so far as qualia are also named after them: but may not the qualia be so called by analogy, and not in the strict sense of the single principle? Not only may the term be understood in the four ways [of Aristotle  ], but each of the four may have at least a twofold significance.

In the first place, Quality is not merely a question of action and passion, involving a simple distinction between the potentially active [quality] and the passive: health, disposition and habit, disease, strength and weakness are also classed as qualities. It follows that the common ground is not power, but something we have still to seek.

Again, not all qualities can be regarded as Reason-Principles: chronic disease cannot be a Reason-Principle. Perhaps, however, we must speak in such cases of privations, restricting the term «Quantities» to Ideal-Forms and powers. Thus we shall have, not a single genus, but reference only to the unity of a category. Knowledge will be regarded as a Form and a power, ignorance as a privation and powerlessness.

On the other hand, powerlessness and disease are a kind of Form; disease and vice have many powers though looking to evil.

But how can a mere failure be a power? Doubtless the truth is that every quality performs its own function independently of a standard; for in no case could it produce an effect outside of its power.

Even beauty would seem to have a power of its own. Does this apply to triangularity?

Perhaps, after all, it is not a power we must consider, but a disposition. Thus, qualities will be determined by the forms and characteristics of the object qualified: their common element, then, will be Form and ideal type, imposed upon Substance and posterior to it.

But then, how do we account for the powers? We may doubtless remark that even the natural boxer is so by being constituted in a particular way; similarly, with the man unable to box: to generalize, the quality is a characteristic non-essential. Whatever is seen to apply alike to Being and to non-Being, as do heat and whiteness and colours generally, is either different from Being - is, for example, an Act of Being - or else is some secondary of Being, derived from it, contained in it, its image and likeness.

But if Quality is determined by formation and characteristic and Reason-Principle, how explain the various cases of powerlessness and deformity? Doubtless we must think of Principles imperfectly present, as in the case of deformity. And disease - how does that imply a Reason-Principle? Here, no doubt, we must think of a principle disturbed, the Principle of health.

But it is not necessary that all qualities involve a Reason-Principle; it suffices that over and above the various kinds of disposition there exist a common element distinct from Substance, and it is what comes after the substance that constitutes Quality in an object.

But triangularity is a quality of that in which it is present; it is however no longer triangularity as such, but the triangularity present in that definite object and modified in proportion to its success in shaping that object.