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LEIS

Platão (Leis X:895a-897d) — a alma como o movimento capaz de se mover ele mesmo

LIVRO X

segunda-feira 27 de dezembro de 2021, por Cardoso de Castro

Gredos

AT.—Además, hablemos de la siguiente manera y contestémonos otra vez a nosotros mismos. Si todas las cosas se encontraran en un lugar[47] y estuvieran en reposo[48], como osa decir la mayoría de tales pensadores, ¿cuál es el movimiento de los que hemos mencionado que entre ellas debe surgir necesariamente en primer lugar? El que se mueve a sí mismo, supongo. En efecto, nunca antes sufrirían ellas un b cambio a causa de otro, puesto que entre ellas no hubo antes ningún cambio. Por tanto, diremos que, en tanto principio de todos los movimientos y dado que ha surgido en primer lugar y es el primero entre lo que se encuentra en reposo, el que se mueve a sí mismo entre lo que se mueve es por necesidad el principio de cambio más antiguo y más poderoso de todos, mientras que el que es alterado por otro, pero mueve a otros, es el segundo.

CL.—Dices una gran verdad.

AT.—Pues bien, estando en ese punto del argumento, c contestemos lo siguiente.

CL—¿Qué?

AT.—Si vemos que ese movimiento surge en lo que es de tierra, de agua o de fuego, cuando eso esté separado o incluso mezclado, ¿qué proceso diremos que se da en tal objeto?

CL.—¿Me preguntas, probablemente, si diremos que esa cosa vive, cuando se mueve a sí misma?

AT—Sí.

CL.—Vive; ¿cómo no?

AT.—¿Qué pasa, pues? Cuando vemos el alma en algunos objetos, ¿es que no es lo mismo que eso? ¿Hay que conceder que vive[49]?.

CL.—No es otra cosa.

d AT.—Alto, por Zeus. ¿Acaso no querrías pensar tres cosas de cada objeto?

CL.—¿Cómo dices?

AT.—Una, la cosa; otra, la definición de la cosa; y otra, su nombre. Y, además, sean las preguntas acerca de todo ser dos.

CL.—¿Cómo dos?

AT.—Cada uno de nosotros pide, a veces, la definición cuando da el nombre, otras, cuando ofrece la definición, pregunta el nombre[50]. ¿Queremos ahora decir lo siguiente?

CL.—¿Qué?

e AT.—En general, y particularmente en los números, existe lo que se divide por dos. Esto recibe en el caso de los números el nombre de par, mientras que la definición es el número que se divide en dos partes iguales.

CL.—Sí.

AT.—Quiero decir precisamente eso. ¿Es que no nos referimos a lo mismo de las dos maneras, sea que demos el nombre, cuando se nos pregunta la definición, o la definición, cuando se nos da el nombre, la definición, mencionando el mismo ser, de nombre par, y, por definición, el número divisible por dos?

CL.—En efecto.

AT.—A lo que lleva el nombre de alma, ¿qué definición le corresponde, pues? ¿Tenemos otra diferente de la que [896a] acabamos de formular, el movimiento que se puede mover a sí mismo?

CL.—¿Quieres decir que el mismo ser que lleva el nombre que todos llamamos alma tiene como definición el moverse a sí mismo?

AT.—Quiero decir eso, por cierto. Pero si es así, ¿acaso sentimos todavía que no está suficientemente demostrado que alma es lo mismo que la primera generación y movimiento de lo que es, fue y será y de todo lo contrario a esto, puesto que se evidenció como causa del cambio y del movimiento b de todo?

CL.—No. Por el contrario, está más que demostrado que el.alma es el más antiguo de todos los seres y que ha sido principio de movimiento.

AT.—¿Entonces, no es el movimiento surgido en otro por otro, pero que nunca hace que nada se mueva en sí mismo y que es secundario e incluso se aleja en tantos números como uno quisiera colocarlo por detrás en la serie, puesto que es cambio de un cuerpo realmente inanimado?

CL.—Correcto.

AT.—Correcto, válido, totalmente ajustado a la verdad y completo es nuestro argumento de que el alma nació c antes que el cuerpo, mientras que el cuerpo, segundo y posterior, cuando lo gobierna el alma, es gobernado según naturaleza.

CL.—Es totalmente ajustado a la verdad, sin duda.

AT.—Ahora bien, recordamos, por cierto, que en lo anterior[51] hemos acordado que, si se hiciera evidente que el alma es más antigua que el cuerpo, también lo relativo al alma sería más antiguo que lo relativo al cuerpo.

CL.—Sin duda.

AT.—El temperamento, el carácter, la volición, el razonamiento, d la opinión verdadera y la diligencia, así como el recuerdo habrían surgido antes que la extensión, amplitud, profundidad y fuerza de los cuerpos, si en realidad el alma fuera también anterior al cuerpo.

CL.—Necesariamente.

AT.—¿Será, entonces, necesario conceder lo que se deriva de esto: que el alma es causa tanto de los bienes como de los males, de lo bello como de lo feo, de lo justo y de lo injusto y de todos los contrarios, si en realidad la hemos de colocar como causa de todas las cosas?

CL.—¿Cómo no?

AT.—Si el alma gobierna y habita en todos los objetos e que se mueven en todos lados, ¿no debemos quizás decir también que gobierna el cielo?

CL.—En efecto.

AT.—¿Una o varias? Varias. Yo contestaré por vosotros dos. Supongamos, pues, no menos de dos, la benefactora y la que puede realizar lo contrario[52].

CL.—Hablas de manera absolutamente correcta.

AT.—Ojalá. El alma conduce, sin duda, todo lo que se encuentra en el cielo, la tierra y el mar con sus movimientos, cuyos nombres son querer, analizar, cuidar, aconsejar, [897a] opinar correcta, equivocadamente, cuando se alegra, sufre dolor, se atreve, teme, odia, ama, y todos los que son movimientos relacionados con éstos o primeros agentes, que, tomando los movimientos agentes secundarios de los cuerpos[53], conducen todo hacia el crecimiento o al decrecimiento, la separación o la reunión, así como a los calores, fríos, pesos, liviandad, dureza y blandura, blancura y negrura, amargura y dulzor, que resultan de éstos, y a todo lo que utiliza el alma que, si se sirve en toda ocasión de la ayuda de inteligencia, que es con razón un dios para los dioses, b conduce todo de la mano correcta y felizmente, pero que, si se une a la necedad[54], produce también todo lo contrario a esto. ¿Suponemos que eso es así o todavía albergamos dudas de si hasta cierto punto no es de otra manera?

CL.—En absoluto.

AT.—Entonces, ¿qué tipo de alma pensamos que domina el cielo, la tierra y todo el período? ¿El inteligente y lleno de virtud o el que no posee ninguna de esas dos cualidades? c ¿Queréis que a eso respondamos de la siguiente manera?

CL.—¿Cómo?

AT.—Buen hombre, si queremos decir: todo el decurso de la marcha del cielo y de todos los seres que se encuentran en él tiene una naturaleza semejante al movimiento, la revolución y los razonamientos de la inteligencia y avanza de forma afín, es evidente que debemos sostener que el alma óptima se ocupa de todo el universo y que aquélla lo conduce por un decurso de esas características[55].

CL.—Correcto.

AT.—Pero si marcha de manera enloquecida y desordenada, d lo hará la mala.

CL.—También eso es correcto.

Cooper

ATHENIAN: Now let’s put the point in a different way, and once again answer our own questions: ‘Suppose the whole universe were somehow to coalesce and come to a standstill—the theory which most of our philosopher-fellows are actually bold enough to maintain—which of the motions we have enumerated would inevitably be the first to arise in it?’ ‘Self-generating [b] motion, surely, because no antecedent impulse can ever be transmitted from something else in a situation where no antecedent impulse exists. Self-generating motion, then, is the source of all motions, and the primary force in both stationary and moving objects, and we shan’t be able to avoid the conclusion that it is the most ancient and the most potent of all changes, whereas the change which is produced by something else and is in turn transmitted to other objects, comes second.’

CLINIAS: You’re absolutely right.

[c] ATHENIAN: So now we’ve reached this point in our discussion, here’s another question we should answer.

CLINIAS: What?

ATHENIAN: If we ever saw this phenomenon—self-generating motion—arise in an object made of earth, water or fire (alone or in combination) how should we describe that object’s condition?

CLINIAS: Of course, what you’re really asking me is this: when an object moves itself, are we to say that it is ‘alive’?

ATHENIAN: That’s right.

CLINIAS: It emphatically is alive.

ATHENIAN: Well then, when we see that a thing has a soul, the situation is exactly the same, isn’t it? We have to admit that it is alive.

CLINIAS: Yes, exactly the same.

[d] ATHENIAN: Now, for heaven’s sake, hold on a minute. I suppose you’d be prepared to recognize three elements in any given thing?

CLINIAS: What do you mean?

ATHENIAN: The first point is what the object actually is, the second is the definition of this, and the third is the name. And in addition there are two questions to be asked about every existing thing.

CLINIAS: Two?

ATHENIAN: Sometimes we put forward the mere name and want to know the definition, and sometimes we put forward the definition and ask for the name.

CLINIAS: I take it the point we want to make at the moment is this.

ATHENIAN: What?

[e] CLINIAS: In general, things can be divided into two, and this is true of some numbers as well. Such a number has the name ‘even’ and its definition is ‘a number divisible into two equal parts’.

ATHENIAN: Yes, that’s the sort of thing I mean. So surely, in either case—whether we provide the name and ask for the definition or give the definition and ask for the name—we’re referring to the same object? When we call it ‘even’ and define it as ‘a number divisible into two’, it’s the same thing we’re talking about.

CLINIAS: It certainly is.

[896] ATHENIAN: So what’s the definition of the thing we call the soul? Surely we can do nothing but use our formula of a moment ago: ‘motion capable of moving itself’.

CLINIAS: Do you mean that the entity which we all call ‘soul’ is precisely that which is defined by the expression ‘self-generating motion’?

ATHENIAN: I do. And if this is true, are we still dissatisfied? Haven  ’t we got ourselves a satisfactory proof that soul is identical with the original source of the generation and motion of all past, present and future things and their contraries? After all, it has been shown to be the cause of all change and motion in everything. [b]

CLINIAS: Dissatisfied? No! On the contrary, it has been proved up to the hilt that soul, being the source of motion, is the most ancient thing there is.

ATHENIAN: But when one thing is put in motion by another, it is never thereby endowed with the power of independent self-movement. Such derived motion will therefore come second, or as far down the list as you fancy relegating it, being a mere change in matter that quite literally ‘has no soul’.

CLINIAS: Correctly argued.

ATHENIAN: So it was an equally correct, final and complete statement of the truth, when we said that soul is prior to matter, and that matter [c] came later and takes second place. Soul is the master, and matter its natural subject.

CLINIAS: That is indeed absolutely true.

ATHENIAN: The next step is to remember our earlier admission that if soul were shown to be older than matter, the spiritual order of things would be older than the material.

CLINIAS: Certainly.

ATHENIAN: So habits, customs, will, calculation, right opinion, diligence [d] and memory will be prior creations to material length, breadth, depth and strength, if (as is true) soul is prior to matter.

CLINIAS: Unavoidably.

ATHENIAN: And the next unavoidable admission, seeing that we are going to posit soul as the cause of all things, will be that it is the cause of good and evil, beauty and ugliness, justice and injustice and all the opposites.

CLINIAS: Of course.

ATHENIAN: And surely it’s necessary to assert that as soul resides and [e] keeps control anywhere where anything is moved, it controls the heavens as well.

CLINIAS: Naturally.

ATHENIAN: One soul, or more than one? I’ll answer for you both: more than one. At any rate, we must not assume fewer than two: that which does good, and that which has the opposite capacity.

CLINIAS: That’s absolutely right.

ATHENIAN: Very well, then. So soul, by virtue of its own motions, stirs into movement everything in the heavens and on earth and in the sea. The names of the motions of soul are: wish, reflection, diligence, counsel, [897] opinion true and false, joy and grief, cheerfulness and fear, love and hate. Soul also uses all related or initiating motions which take over the secondary movements of matter and stimulate everything to increase or diminish, separate or combine, with the accompanying heat and cold, heaviness and lightness, roughness and smoothness, white and black, bitter and sweet. These are the instruments soul uses, whether it cleaves to divine reason [b] (soul itself being, if the truth were told, a divinity), and guides everything to an appropriate and successful conclusion, or allies itself with unreason and produces completely opposite results. Shall we agree this is the case, or do we still suspect that the truth may be different?

CLINIAS: By no means.

ATHENIAN: Well then, what kind of soul may we say has gained control of the heavens and earth and their entire cycle of movement? Is it the rational and supremely virtuous kind, or that which has neither advantage? [c] Would you like our reply to run like this?

CLINIAS: How?

ATHENIAN: ‘If, my fine fellow’ (we should say) ‘the whole course and movement of the heavens and all that is in them reflect the motion and revolution and calculation of reason, and operate in a corresponding fashion, then clearly we have to admit that it is the best kind of soul that cares for the entire universe and directs it along the best path.’

CLINIAS: True.

ATHENIAN: ‘If however these things move in an unbalanced and disorganized [d] way, we must say the evil kind of soul is in charge of them.’

CLINIAS: That too is true.


Ver online : PLATON DIÁLOGOS IX (LEYES)