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Dualismo Gnóstico

terça-feira 29 de março de 2022

      

Gnosticismo  
Francisco García Bazán: Bazan Dualismo   - DUALISMO

De acuerdo con lo explicado se echa de ver que el gnóstico a causa   de la actitud fundamental que lo enfrenta con el mundo, tendrá que ser un dualista. Pero entiéndase que el término "dualismo" no es en este caso sinónimo de dualismo de principios, como se verá posteriormente, sino que se trata del rechazo de un mundo que en sí mismo se encuentra irremisiblemente perdido. De acuerdo con lo dicho, tampoco el gnóstico es un creyente evasivo o no comprometido, como se suele hoy día decir. El gnóstico, hombre de claridad espiritual meridiana y de formidable sentido lógico, percibe conjuntamente como una imposición que tiene que ver con la cualidad de la naturaleza espiritual, que la índole de la estructura cósmica debe serié correspondiente; pero, también, que desde antiguo (y peor aún en su tiempo, no obstante, la venida del Salvador   - Salvador Jesús  ), el hombre tanto incrédulo como religioso viene siendo presa de sus tendencias inferiores carnales y sobre todo psíquicas. La primera comprobación resulta evidente   para el observador laico y el religioso y así, a simple vista, se legitima la conducta misionera de muchos de los primeros cristianos; pero al gnóstico le inquieta de raíz que la totalidad de aquella praxis   y de la pertinente exégesis, no vaya más allá del horizonte   anímico. Aquellos cofrades de religión parecieran estar más interesados en la salvación del hombre exterior que en la del interior y más preocupados por el sostenimiento de la Iglesia terrestre, que por la edificación de la celestial. Ahora bien, cuando la polémica se enciende y las condenas de la mayoría menudean, un nuevo plano se hace patente: que las fuerzas psíquicas progresan y que el demiurgo   o dios inferior   a través de sus instrumentos humanos, se afirma y fortalece. Ante tan opresiva realidad, crece el rechazo del gnóstico por un mundo ilusorio y egoísta, que proclama a Dios, pero que cada vez se aleja más de Él por su afán autoafinnativo. De este modo el dualismo del gnóstico es la expresión de una actitud al mismo tiempo separadora y unificadora. De una postura que condena y rechaza un mundo falso, para purificarse de él, puesto que le oculta la verdadera realidad de las cosas y pone en su lugar una ordenación fallida; pero que simultáneamente, reclama al verdadero cosmos que es el que no está separado de Dios y del que él forma parte. De este modo esta disposición doble del gnóstico no nos permite decir simplemente que su intuición lo lleve a condenar el mundo circunstante para ampararse en el pleromático, sino que su percepción del modelo espiritual y la ausencia de una imagen verdadera, le hace echar de menos igualmente ese otro mundo que está por hacerse y que puede levantarse por sobre la conciencia de nuestra contingencia radical, vista con fidelidad y sin fingidas claudicaciones, y del que es irremisiblemente modelo y paradigma   (y por eso habla de él) el mundo del Espíritu, sostén del mudable. Naturalmente, entonces, es la aspiración unificadora del gnóstico (la misma que atraviesa a toda realidad que no desee en su fuero íntimo encerrarse en sí misma) la que le hace rechazar el engaño, reconocer cada objeto según su propio plano y consistencia, e instalado en la propia, reflejo de realidades más altas, anhelar con el Salvador, aquel móvil último, que más allá de toda distinción y dualidad, le convoca como verdadera trascendencia o Dios desconocido.

A esta misma actitud dualista obedece el amoralismo gnóstico. Si el gnóstico en algún momento ha desarrollado una conducta inmoral radicalmente (véase la razonable duda de Antonio Orbe   - ORBE, en Antropologia de San Ireneo, 1969, p. 155, precedida por otros) ello es debido a un inmoralismo de principio respecto del mundo. Vale decir, el pneumático o gnóstico ha comprendido que la experiencia de gnosis   excede a toda dualidad, que afinca en la mismísima Libertad supraontológica y que, por eso, es fuente de toda creación, bien sea, gnoseológica, ética o estética. El gnóstico sabe que de la gnosis surge irremisiblemente una nueva moral, al igual que una nueva cosmología, y su marcha contra la corriente es el solo testimonio coherente que puede dar de sus convicciones. El gnóstico, por lo tanto, si se comprende el sentido de su inmoralismo, no es un nihilista, según el corte moderno, aunque su impulso espiritualista cotejado con la adversidad del medio, le hace desesperar del ingrediente de armonía social que incluye toda manifestación ética eficaz. Las acusaciones de la ausencia de una vida virtuosa en algunos gnósticos están en autores cristianos y gentiles. Cf. contra los marcosianos: Adv. Haer. I, 13,15, HARVEY I, p. 121, asimismo I, 21,3, pp. 185-186; simonianos, ibid I, 23,3; I, 24,4; Clemente de Alexandria   - CLEMENTE, STROMATA IV - Str. IV, 12,86,1. Para los valentinianos puede verse su sentido en Adv. Haer. I, 6,2, pp. 54-55, próximo a lo dicho por PORFIRIO  , De Abstinentia I, 41-45 (TAYLOR, pp. 48-52) y Ev. de Felipe, 110. FOERSTER, Gnosis I, pp. 313-315, ha reunido los elementos   pertinentes. Es buena la discusión de BOLGIANI, F., en "La polémica di Clemente Alessandrino ...", Studi in onore di A. Pincherle, pp. 127 y ss. Cf. asimismo Plotino   - PLOTINO, Enn. II, 9;15. Ver, finalmente, las pp. agudas que Antonio Orbe - ORBE dedica a este tema en l.c., 155 ss.

Ioan Couliano  : Couliano Dualismo - DUALISMO

Roberto Pla  : Evangelho de Tomé - Logion 106

O motivo principal deste comentário é explicar que segundo o ensinamento testamentário não há dualidade na origem da Criação, nem poderá havê-la depois do final, porque a Criação inteira deverá ter recuperado a unidade   antes ou ao tempo de chegar a esse final ou consumação.

No que respeita à dualidade durante o período ou transcurso do mundo que a opinião   ingênua “natural  ” e a exegese   manifesta dão por efetiva, a exegese oculta   só encontra uma dualidade se se entende esta como utensílio de trabalho  . Dada sua condição transitória, a dualidade só pode ser admitida como as múltiplas formas de apresentar-se a não dualidade quando a ação do conhecimento não culminou ainda sua obra de desvanecer na consciência a percepção dos elementos não eternos, não como agregados à unidade eterna, que é o que são, senão como indivíduos com Vida própria.